Albergues del Libertador en Colombia

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Casa de Bolívar
Bucaramanga, Santander.


 

Texto: Mario Acevedo Diaz.

Año de 1828. En Ocaña va a celebrarse la Convención con el objeto de reformar la Constitución de 1821. Bolívar decide instalarse lo más cerca posible de aquella ciudad para poder seguir el curso de los acontecimientos sin que pueda tachársele por sus enemigos que esté influenciando a su favor el giro de la política de los convencionistas. Así llega a Bucaramanga hacia finales de Marzo de aquel año. Para alojarlo de acuerdo a su preeminencia se escogió la mejor y más amplia casa del poblado que contaba escasos cinco mil habitantes.

Hoy se conserva ella tal cual fué en su estructura original, después de su restauración efectuada en 1950. En ella se alojaron, fuera del Libertador, los miembros de su séquito compuesto por los generales Carlos Soublette y Daniel Florencio O’Leary, los coroneles William Fergusson, Bedford Wilson y Andrés Ibarra el médico personal de Bolívar, James Moure, el secretario Juan Santana y la servidumbre.

Hoy en día la casa es sede de la Academia de Historia de Santander que tiene allí su Sala de Actos, la Biblioteca Ernesto Michelsen Mantilla, la Secretaría, la Sala de Archivos, la Sala en homenaje a la estadía del Libertador con algunos objetos que usó allí entonces, dos Salas de Museo Histórico y una del Museo Etnológico dedicado a la cultura guane. En medio de éstos están el Patio de los Granados y el Patio de los Mirtos. Al costado oriental hay una extensa zona de jardín que aisla el inmueble donde se hallan algunos bustos, una fuente antigua de agua y el Patio de las Banderas consagrado a las repúblicas liberadas por Bolívar.

De la permanencia del Libertador en Bucaramanga nos ha quedado un magnífico reportaje que lleva múltiples ediciones: El Diario de Bucaramanga donde el francés Louis Perú de Lacroix anotó día a día todos los acontecimientos de la estadía de Bolívar en esa casa. Objeto de algunas críticas por posteriores adulteraciones, es, sin embargo un extraordinario documento sobre la vida del Héroe.

Aquellos setenta días de la estadía de su Excelencia en la mansión bumanguesa corren al ritmo agitado de las sesiones de la Convención de Ocaña. Diariamente el correo le trae cartas de sus amigos dándole cuenta del desarrollo de las sesiones, cada vez más desfavorables al partido bolivariano. Hasta llegar al extremo de que sus más obsecuentes amigos resuelven abandonar la Convención desintegrando así el quorum y, por lo tanto, la misma Convención. Querían trasladarse a Bucaramanga para dar cuenta al Presidente de su conducta, pero éste no quiso esperarlos para que no se interpretase que él era el responsable de la fuga de sus partidarios. Así que el 7 de Junio hace ensillar las cabalgaduras, y se despide de sus amigos diciendo en forma sentenciosa: «Vamos a ver qué dicen los sabios de Bogotá».

 

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