Albergues del Libertador en Colombia

Banco de la República

  AnteriorSiguiente  

Casa de la calle de San Agustín
Cartagena, Bolívar.


PatioFachada

 

Texto de: Nicolás del Castillo Mathieu.

Esta fué la casa que albergó al Bolívar joven y derrotado que venía de Caracas a fines de 1812. Lo que más amargaba su espíritu atribulado en aquellos aciagos días no era tanto la pérdida de la fortaleza de Puerto Cabello, puesta bajo su cuidado («La patria... se ha perdido en mis manos”), cuanto la triste suerte corrida por su antiguo amigo y maestro, el anciano precursor Francisco de Miranda, a quien él había forzado casi a salir de Londres para venir a dirigir la revolución venezolana. Miranda fué propicia víctima del ambiente de discordias y de intrigas que prevaleció en Caracas bajo el fugaz gobierno republicano. Bolívar mismo lo puso prisionero, por considerarlo inferior a las altas funciones que se le habían encomendado.

Preso Miranda, cayó después fácilmente en las manos de los españoles que lo trasladaron a las cárceles de Puerto Rico y luego a la “La Carraca” de Cádiz, en donde murió... Armado de un pasaporte, que un amigo común consiguió del realista Monteverde, Bolívar abandonó su patria, se dirigió a Curazao y después a Cartagena y comenzó desde allí su fulgurante carrera, merced al apoyo de los cartageneros, entusiasmados no solo por la fuerte personalidad del futuro Libertador, sino por el lógico vigor del célebre “Manifiesto” o «Memoria» y por el casi militar ordenamiento de sus cláusulas. Por ello Bolívar pudo decir, años más tarde, con entera razón a los cartageneros: “Si Caracas me dió la vida, vosotros me disteís gloria”.

 

  AnteriorSiguiente  

Comentarios