Albergues del Libertador en Colombia

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Gobernación de Bolívar
Cartagena, Bolívar.


FachadaFachada

 

Texto de: Nicolás del Castillo Mathieu.

Despacho y vivienda de gobernadores españoles, sede del Cabildo y cárcel pública en la época colonial y oficina de los gobernadores republicanos, este palacio conserva todavía el armonioso y austero diseño que le impartieron sus constructores: doble hilera de rítmicos portales y amplios salones con hermosos artesonados. Es uno de los más notables y antiguos monumentos de la arquitectura civil cartagenera. Fue antecedido por una amplia casa de mampostería con patio interior, en la cual funcionaban las oficinas de las justicias y del Cabildo, la vivienda del gobernador y la cárcel. Como la cárcel era demasiado húmeda y el Cabildo sesionaba en un salón estrecho y caliente y, además, según el gobernador Acuña, muy cercano a sus caballerizas y a su cocina, en 1614 la ciudad pidió al Rey licencia para adquirir unas casas viejas y construír un nuevo edificio. Pero esto no se realizó sino a finales del siglo XVII o a principios del siglo XVIII «Las casas del Cabildo de Cartagena, dice el historiador Enrique Marco Dorta, repiten el tipo frecuente en los Ayuntamientos castellanos, que, como es sabido, presentan, dobles galerías abiertas a la plaza. El edificio ha sido muy reformado en diversas épocas; fruto de una de esas reformas es la terraza y el último cuerpo construído sobre ella, así como también los balcones y balaustradas de la fachada. En fecha reciente se amplió a costa de la supuesta casa de Heredia, que ocupaba la esquina de la plaza, añadiéndole un cuerpo con tres arcos en cada planta».

Coincidencialmente Bolívar llega a Cartagena (el 10 de julio de 1827) procedente de Caracas, como había ocurrido en 1812, pero ahora ya no se trata de un militar derrotado sino de un estadista victorioso: “Yo he obtenido en Venezuela el triunfo más completo destruyendo el monstruo de la guerra civil” había escrito al general Flóres. Es, además, el Presidente de la Gran Colombia y por ello los cartageneros no encontraron sitio mejor para hospedarlo que el propio Palacio de la Gobernación, en donde le habilitaron una cómoda recámara, como se decía entonces y algunos lo dicen todavía. Allí permanece, como siempre, poco tiempo, pues a principios de agosto está ya en Mompós, desde donde le escribe, el 15 de agosto de 1827, a Flóres: “estoy en marcha a la capital, donde espero llegar dentro de veinticinco días por la vía de Ocaña donde continuo mañana ... He creído que en las actuales circunstancias hacía un bien a la república encargándome del mando de ella”....

 

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