Albergues del Libertador en Colombia

Banco de la República

  AnteriorSiguiente  

Hacienda El Troje
Timbío, Cauca.


Camino

 

Texto: Diego Castrillón Arboleda.

Casa de la hacienda de “EL TROJE”, cuartel general del Libertador durante sus dos campañas militares al Sur. Es una construcción de comienzos del Siglo XVIII, de tapia pisada y bahareque, techos de teja y pisos de ladrillo cortado, situada sobre una pequeña y pintoresca altura desde la cual se domina el apasible valle regado por las aguas del río Timbío, nombre tomado de la población vecina. En el Siglo XVII aparece la comarca formando parte de extensa encomienda otorgada a don Pedro Cepero y a don Pedro de Collazos y, en el XVIII, reducida a varias estancias o haciendas, una de las cuales, la de El Troje, fué adquirida por don Cristóbal Manuel de Mosquera, de donde pasó a su segundo hijo, don José Patricio. Culminada la Independencia de la Nueva Granada, pertenecía a uno de sus descendientes, al Dr. Joaquín Mosquera y Arboleda, el hijo mayor de don José María Mosquera y Figueroa.

La circunstancia de que la hacienda El Troje distara de Popayán una jornada a caballo, hizo que en dos ocasiones fuera escogida por el Libertador para alojamiento de su Estado Mayor y Cuartel General. Entre el Sábado 9 y el Martes 12 de Mayo de 1822, la primera, cuando Bolívar marchó en una acción temeraria que vino a culminar con la batalla de Bomboná, con lo cual, unido al ataque por Guayaquil llevado a cabo por el general Sucre, logró formar una tenaza para dividir y vencer en el cerro de Pichincha a las fuerzas españolas concentradas en Quito. Posteriormente, 7 años más tarde, el 12 de febrero de 1829, con ocasión del levantamiento de los generales José Hilario López y José María Obando y la invasión del territorio colombiano llevada a cabo por los ejércitos de la república del Perú, hecho que vino a tener un glorioso desenlace en el Portete de Tarqui, en donde nuevamente el General Antonio José de Sucre destrozó a las fuerzas del general José Lamar. En ambas campañas, aunque personalmente no estuviera el general Bolívar en las batallas decisivas, como aconteció en Pichincha y el Portete de Tarqui, destelló su genio en la concepción de la estrategia militar.

 

  AnteriorSiguiente  

Comentarios