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Contenido:

Ana Mercedes Hoyos

Palenque

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Presentación

Porcelana con patilla. 1997.  Óleo sobre lienzo. 100 x 100 cm.El Universo de Julia (detalle). 1995.  Óleo sobre lienzo.  120 x 240 cm.

Texto de: Benjamín Villegas

No importa que suene reiterativo, hay que decirlo: Ana Mercedes Hoyos es una de las figuras más destacadas del arte colombiano y latinoamericano actual. La seriedad de su planteamiento pictórico, la independencia de su lenguaje y la indeclinable capacidad de trabajo que la asisten, se reflejan en la solidez de su trayectoria y en el lugar de privilegio que hoy ocupa. Cada etapa de su obra, cada momento de su producción permite vislumbrar una pasión irrefrenable por su oficio y una reflexión profunda sobre su momento y su sociedad. La obra de Ana Mercedes Hoyos representa la madurez, el estado de pleno desarrollo al que parece haber llegado el arte colombiano de los últimos años del siglo XX.

En este libro se recogen momentos muy especiales de la obra de Ana Mercedes Hoyos. Su fresca y vital reinterpretación y redefinición del bodegón y de las naturalezas muertas –esas configuraciones ya clásicas, que la historia del arte ha venido registrando y consagrando durante siglos–, a partir de los típicos platones colmados de fruta fresca que ofrecen las vendedoras negras de Palenque, en las playas de Cartagena. Y, desde allí, su afortunado descubrimiento e incursión por una de las culturas más interesantes del mosaico racial de Colombia y que, coincidencialmente, destaca también desde épocas coloniales por su defensa de la autonomía y su sentido de la dignidad. Los personajes de Palenque, sus usos, sus costumbres, sus aficiones y sus fiestas comienzan por insinuarse apenas en los lienzos de la artista, para terminar tomándose, en un asedio lícito, el encuadre entero de sus lienzos.

La asombrosa libertad con que la artista asume el rompimiento con las modalidades ortodoxas del bodegón es apenas proporcional al respeto con que aprehende las características culturales y físicas del grupo étnico que la motiva. Es la misma libertad que siempre ha desplegado en su arte, desde los futbolistas que pintaba en la época universitaria; los buses y las vías de lineas blancas con las cuales fue incursionando en el arte abstracto, hasta encontrar las ventanas geométricas por las cuales se lanzó al cielo monocromo de sus atmósferas. Es la misma tenacidad con la que ha regresado a lo figurativo de un arte tropical, pleno de color, donde se reinterpreta en cada uno de los detalles de las palenqueras, de sus trajes y elementos de la vida cotidiana, y desde donde sabemos a ciencia cierta que seguirá recreándose a sí misma en la forma y el color de un arte colombiano para el mundo.

Y es en esta difícil combinación donde a la larga se valida la arrasadora intuición pictórica de Ana Mercedes Hoyos.

 

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