Aves de Colombia

Grabados iluminados del Siglo XVIII

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Presentación

GUACAMAYA BANDERA.
Aramacao.PERICO GUYANENSE. 
Aratinga leucopthalmus.TITIRA COLINEGRA. 	
Tityra cayanensis. TANGARA DE SURINAM. 	
Tachyphonus surinamusTOCHE AJICERO, PECHIRROJO
Leistes militaris.PERIQUITO ALA AMARILLA.
Brotogeris versicolorus.PICOGRUESO DEGOLLADO. 
Pheucticus ludovicianus. ARAUCO, ARUCO, O BUITRE DE CIENAGA. 
Anhima cornuta

Texto de: Benjamín Villegas

No todos los libros proceden de la misma fuente. Es decir, de un conjunto de ideas bien pensadas, o del desarrollo planificado de un proyecto editorial. Algunos son el resultado del asombro de un encuentro casual. Como si ellos estuvieran esperando, a la vuelta de una página, a quien fuera a reconocerlos allí, en una sugerencia, en un llamado. Esto sucedió, casi que milagrosamente, con este libro, Aves de Colombia, grabados iluminados del siglo XVIII. Sí. Este libro nació del azar, de la emoción que mezcló el encuentro fortuito de unas láminas del siglo XVIII con el placer estético de su contemplación. Allí estaban, semidormidos, los cuatro portentosos volúmenes, dos de texto y dos de grabados, de la Historia Natural de las Aves de Buffon, obra que perteneció a la biblioteca personal de José Celestino Mutis, y que actualmente se conserva en la sección de libros raros y curiosos de la Biblioteca Nacional de Colombia.

La obra de Buffon nos habla del orden general de la historia natural y representó en su tiempo, el siglo de las luces, el más formidable esfuerzo por ampliar el conocimiento del hombre sobre las especies de la naturaleza. Los tomos consagrados a las aves son un tesoro de erudición, de composición literaria y de elevado sentido artístico. Aquí el autor francés se propuso dar una explicación completa de la vida y las costumbres de las aves, en relación con el ambiente en que viven, atendiendo tanto a sus ciclos estacionarios como a sus migraciones. Sin embargo, supo Buffon que la descripción literaria no bastaba: siempre hay algo elusivo en el reino animal, un tono colorido del plumaje de las aves, una expresión indefinible, aquella armonía natural que sólo el ojo llega a comprender. De ahí surgió la necesidad imperiosa de traducir ese conocimiento en láminas que reprodujeran, con exactitud, la forma, los colores, la flexibilidad y la expresión de las diferentes especies.

En el ardoroso movimiento de artistas y letrados de su tiempo, Buffon encontró a Martinet, un grabador e ilustrador de talento, a quien hará su hombre de confianza para realizar esta delicada tarea. Martinet frente al trabajo científico de Buffon no hace sino reforzar la obra, desplegando sobre el papel el espectáculo multicolor de un mundo recién descubierto a los ojos del público.

El apreciable valor de la obra de Buffon hizo que los científicos de su época se disputaran los pocos ejemplares disponibles. Uno de sus poseedores fue, felizmente para nosotros, José Celestino Mutis, quien es de presumir lo mostró a sus colaboradores de la Expedición Botánica y que su contenido sirvió de modelo para los estudios que dieron comienzo al desarrollo de la ornitología en Colombia.

Dentro de las 600 especies estudiadas por el sabio francés y reproducidas en la obra, se encontraron cerca de 150 especies que anidan o cruzan el territorio nacional. La descripción de 100 de estas especies, con su hermosa colección de grabados iluminados, ha sido recuperada, para la cultura colombiana, en este libro cuyo interés científico y valor estético están a la altura de la memoria histórica que divulga.

 

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