Casa de Nariño

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Fachada San Agustín

Texto de Guillermo Hernández de Alba
Cronista de la Ciudad de Bogotá. Decano de la Academia Colombiana de Historia

La sobria línea neoclásica de la Casa de Nariño que mira al sur, deja un amplio jardín en donde los calentadores solares comparten con especies nativas de sietecueros, saucos, trompetos, amarrabollos o amarantos. De la vieja ciudad queda el histórico templo de San Agustín. La calle séptima cubre el riachuelo que también lleva el nombre del santo. Un poco más arriba, en la esquina de la carrera quinta, quedaba el puente llamado» de Enrile» bajo el cual se ocultó el Libertador la noche del 25 de septiembre de 1828, la de la inenarrable conspiración contra su vida.

 

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