Casa Moderna

Medio siglo de arquitectura doméstica colombiana

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Presentación

Bogotá, D.C. Arquitecto, Carlos Campuzano.Cartagena, Bolívar. Arquitecto, Rogelio Salmona.
 Arbeláez, Cundinamarca. Arquitecto, Vicente Nasi. 
La forma exterior de la casa contradice cualquier imagen preestablecida y enuncia algunas de las intenciones que modelan el espacio interior. La sinuosa figura y la solidez del muro de fachada, con su curvatura y su traza irregular, apenas se afecta con unas pequeñas aberturas. /
Bogotá, D.C. Arquitectos, Fernando Martínez, Guillermo Avendaño.

Texto de: Benjamín Villegas

Casa Moderna es consecuencia y continuidad de una serie de libros que hemos venido publicando con el fin de divulgar la arquitectura doméstica colombiana construida desde los orígenes de nuestra cultura, hasta llegar a la casa que hoy podríamos llamar posmoderna.

Con Casa Colombiana, el primero de la serie, quisimos mostrar las tendencias de la vivienda doméstica urbana y rural, celebrando la creatividad de los arquitectos que armonizan el medio y el clima con los materiales propios del lugar. Nuestra investigación nos condujo luego a un aspecto abandonado para su estudio y rescate: la Casa Campesina, que parte de la arquitectura indígena y sobrevive en su solitaria y humilde condición al paso del tiempo. La Casa Colonial representó volver los ojos al extenso período de las grandes transformaciones del país. No hay en la historia de la arquitectura colombiana otra época de fundaciones tan amplia, que refleje de manera tan genuina su quehacer, tanto en la arquitectura civil como religiosa. El siguiente paso era obvio: la Casa Republicana, que nos revelaría el panorama de la llamada Bella Epoca, de inspiración francesa, donde nuestra arquitectura fue rica, también, en sincretismos e influencias, a veces con encantadores excesos, pero de cuyo triunfo da testimonio la historia social del país.

Casa Moderna cubre la segunda mitad de este siglo, desde finales de los años 40 hasta bien entrados los 90. Con la irrupción del modernismo, ampliamente ilustrada en este libro, se imponen las corrientes de renovación y cambio, cuyas insólitas y atractivas características ubican la arquitectura modernista colombiana a la par con las corrientes dominantes en el mundo, en especial la norteamericana, de donde provienen sus más nítidas influencias. Pero, pese a su proximidad, éste ha sido el más vulnerable y efímero estilo arquitectónico del país. Su fulgurante suerte está ligada a una rara paradoja: estas casas, precursoras del progreso urbanístico del país, fueron sus primeras víctimas. Sustituidas por edificios de mayor envergadura, pusieron en duda la existencia de la casa misma como solución estimable de vivienda.

Este libro ofrece los mejores ejemplos sobrevivientes de la arquitectura de los años 40, 50 y 60, precursora en muchos aspectos de desarrollos ulteriores de arquitectura contemporánea, en los que podemos identificar rasgos peculiares de nuestra cultura urbana. Todo ello producto del imaginativo trabajo de los excelentes arquitectos colombianos.

 

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