Cien años de arte colombiano

1886 - 1986

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Nuevos Planteamientos Tridimensionales

 

FELIZA BURSZTYN
Baila Mecánica. 1979.
Estructuras metálicas, motores eléctricos y telas.
Instalación Galería Garcés Velásquez, Bogotá.FELIZA BURSZTYN
Clitemnestra. 1965.
Chatarra ensamblada. 156 x 90 x 45 cm.
Colección Museo de Arte Moderno de Bogotá.BEATRIZ DAZA
Sin título. 1966.
Cerámica, vidrio, metal, yeso y óleo sobre madera.
81 x 81 cm.
Colección particular, Bogotá.OLGA DE AMARAL
Riscos y Oro No. 6. 1985.
Gesso, crin y oro. 180 x 90 cm.
Propiedad del artista.OLGA DE AMARAL
Alquimia XVIII A. 1985
Oro, lino y gesso. 90 x 180 cm.
Colección particular, U.S.A.OLGA DE AMARAL Lana, crin, algodón y hojilla de oro. 336 x 305 cm. Colección Casa de Nariño, Bogotá.

 

Texto de Eduardo Serrano.

Aparte de las obras mencionadas de Alvaro Herrán y Carlos Rojas clasificables dentro del Informalismo y el Minimalismo respectivamente", (y del trabajo de Bernardo Salcedo, de quien se hablará más adelante) otros artistas que confrontan la creación artística tridimensional a partir de la década de los años sesenta son Maruja Suárez (Bogotá, 1937) quien se expresa a través de estructuras metálicas circulares inspiradas en formas orgánicas, y Feliza Bursztyn (Bogotá 1933-1982), autora de una de las obras más innovadoras y variadas en el panorama de la escultura nacional.

Feliza Bursztyn fue una artista cuya independiente personalidad y agudo inconformismo se perciben fácilmente en los distintos períodos de su producción. Su trabajo fue desde el principio un agresivo rompimiento, no sólo en cuanto a su desdén por el orden y la exactitud que imperaban -como aún lo hacen- en la escultura colombiana, sino también por haber escogido la chatarra, los desechos de la sociedad industrial, como el material apto para la expresión de sus ideas. Las latas vacías y los pedazos de maquinaria y tubería unificados por el óxido y por una frágil soldadura, se amontonaron produciendo primero piezas como Clitemnestra (1963), de manifiesta inspiración vegetal, y posteriormente formas más libres pero que de todas maneras constituían un abierto cuestionamiento a los parámetros artísticos que primaban en Colombia.

En 1968 presenta sus Histéricas, obras construidas mediante la unión de cintas metálicas que -sueltas, o dobladas "dibujando" formas caprichosas- se movían mediante un motor, chocando unas con otras y produciendo un ruido destemplado y rechinante que complementaba la arbitrariedad de su apariencia. Ruido y movimiento se unieron pues a la informalidad del material en este nuevo desafío, elementos a los que habría de recurrir intermitentemente, conjugándolos, no obstante, con el estatismo y el silencio de otras piezas como Encajes de Bruselas (1972) y las Miniesculturas (1971) asi como de algunas de sus obras públicas entre ellas Homenaje a Gandhi (1971 situado en la calle 100 en Bogotá), en las cuales continúa patentizando su predilección por la creación libre y espontánea y por la acumulación -apenas controlada para establecer en cada obra la forma general- de sus distintos elementos.

Entre sus obras más discutidas, sin embargo, figuran sus Cujas (1972), trabajos en los que, sobre camas de resortes comunes y corrientes, la artista organizaba bultos antropomorfos cubiertos con "sábanas" de terciopelo negro o de colores fuertes, que producían un movimiento rítmico y un ruido acompasado haciendo explícita una referencia erótica, los cuales presentaba en ocasiones en ambientes de luz baja y acompañados por la música de la compositora Jacqueline Nova. Y también su última gran obra, Baila Mecánica (1979), de manifiesto aspecto teatral, conformada por una gran tarima sobre la que siete "personajes" mecánicos cubiertos igualmente por telas, se desplazan con torpeza produciendo extraños ruidos mientras se oye música medioeval.

Su obra toda es el compendio de un permanente escepticismo sobre lo establecido y aceptado, y de una imaginación fecunda y desbocada, que le permitió alcanzar plenamente su objetivo de intrigar, de molestar y hacer reflexionar sobre el concepto “arte".

También dentro del Informalismo aparecen en los años sesenta las obras de la artista nortesantandereana Beatriz Daza (Pamplona, 1927-1968) quien, después de producir en cerámica estilizadas vasijas antifuncionales que llamaron la atención por su vivo colorido y sus texturas sugerentes, ejecutó varios relieves -como gruesas paredes de yeso- en los que involucraba fragmentos de cerámica utilitaria y otros elementos, en pronunciamientos básicamente matéricos y cromáticos. Beatriz Daza y Alberto Arboleda pueden citarse como los únicos artistas colombianos que confrontan la cerámica con metas escultóricas hasta finales de esa década, cuando empiezan a verse trabajos que manifiestan intenciones similares, de Albertina Vallejo (Medellín, 1933) quien enfatiza la experimentación técnica, y Nelly Sarmiento (Zapatoca, Santander, 1926) quien representa formas orgánicas que recuerdan el mundo submarino2.

Finalmente, una artista que a partir de los tejidos comienza así mismo a hacer planteamientos tridimensionales durante la década en referencia es Olga de Amaral (Bogotá, 1936), cuyo trabajo goza de extenso reconocimiento internacionalmente. En su obra cuenta, desde luego, el aspecto artesanal y con él las tradiciones de la producción textil en el pais, pero también es manifiesta una continua reflexión sobre el espacio y una profunda consideración del material, fácilmente perceptibles en la volumetría y la estructura de sus piezas, asi como en el sugerente cromatismo, la variedad de sus texturas y la experimentación en cuanto a técnicas.

Aunque en algunos períodos de su producción prevalecen claramente las formas geométricas, el color de sus trabajos es con frecuencia poético, de paisajes o de la vegetación andina. La lana y la crin de caballo son básicamente su materia prima, añadiendo no obstante, otros materiales como el yeso, de inequívoca alusión arquitectónica, o como la hojilla de oro, que remite, como los tejidos mismos, a fitos y tradiciones pre- hispánicas. Su Bandera (1984) para la Casa de Nariño, es por ejemplo, una obra que resume, en el tema y el carácter de expresión tradicional, el acento regional presente en toda su obra; y en la contemporaneidad de su aproximación al antiguo arte del tejido, la conciencia y los alcances de su ambición creativa3.

Notas

  1. Minimalismo, tendencia que surgió a finales de la década del sesenta basada en la utilización austera de formas básicas mínimas como líneas, planos y sólidos geométricos, en la cual tiene primacía el color y la definición precisa de las formas. Entre sus más connotados exponentes se cuentan Elsworth Kelly (1923) Jack Youngerman (1926), Anthony Caro (1924) y Frank Stella (1935).
  2. Otros artistas que han incursionado en el campo de la cerámica con piezas tanto utilitarias como escultóricas son Alicia Tafur (Cali 1934) quien produjo obras inspiradas en fenómenos naturales, y Rodrigo Callejas cuyos trabajos de intención orgánica y erótica acentúan la relación natural del hombre con el barro.
  3. La obra, que fue instalada en la Casa de Nariño el 7 de agosto de 1984, consta de 365 banderas verticales tejidas independientemente, en cuya realización intervinieron siete personas trabajando por espacio de un año.

 

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