Cien años de arte colombiano

1886 - 1986

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Un Nuevo Espíritu

 

PANTALEON MENDOZA Catalina Mendoza. 1888 c. Oleo sobre lienzo. 92.5 x 72.5 cm. Colección Museo Nacional, Bogotá.RICARDO ACEVEDO BERNAL
Alberto Urdaneta. 1895 c.
Oleo sobre lienzo. 76 x 64 cm.
Colección Museo Nacional. Bogotá.PANTALEON MENDOZA
Margarita Quevedo de Pulido Villafañe. 1905 c.
Oleo sobre lienzo. 37 x 30 cm. Colección Casa Museo Quevedo
Zornosa, (Funzipá). Zipaquirá.PANTALEON MENDOZA Concepción Quevedo Arvelo. 1905 c. Oleo sobre lienzo. 53 x 43 cm. Colección Casa Museo Quevedo Zornosa, (Funzipá). Zipaquirá.PANTALEON MENDOZA
Anselmo Pineda. 1900 c.
Oleo sobre lienzo. 69 x 56 cm.
Colección Biblioteca Nacional, BogotáEPIFANIO GARAY
Emperatriz Barrera de Groot. 1894.
Oleo sobre lienzo. 110 x 78 cm.
Colección Museo Nacional, Bogotá.EPIFANIO GARAY
Juana ortiz de Garay. 1890 c.
Oleo sobre lienzo. 45 x 37 cm.
Colección Museo Nacional, Bogotá.EPIFANIO GARAY
Manuel Antonio Sanclemente. 1890 c.
Oleo sobre lienzo. 254 x 205 cm.
Colección Museo Nacional, Bogotá.

 

Texto de: Eduardo Serrano.

El año 1886 representa, como es sabido, una fecha clave en nuestra historia por haber sido elaborada y promulgada durante su transcurso la Constitución de la República de Colombia, cuyo espíritu y carácter han regido desde entonces los destinos del país. Sus designios en cuanto al restablecimiento de la unidad nacional, su clara determinación de las libertades individuales y su vigorización del principio de autoridad, habrían de sentar las bases para la organización jurídica, política y social que caracterizan la moderna sociedad colombiana.

Pues bien, ese mismo ánimo centralista que propugnaba por un estado fuerte y de proyectos ambiciosos y que habría de dar origen a la Regeneración, se vió prontamente reflejado en el área de las artes visuales a través de dos hechos fundamentales para su desarrollo en Colombia, los cuales tienen lugar exactamente en 1886: la apertura de la Escuela Nacional de Bellas Artes, entidad que se encargaría de la formación de prácticamente todos los artistas de comienzos de siglo; y la celebración de la Primera Exposición Anual, gran muestra-inventario sobre el patrimonio artístico nacional, la cual marca también el surgimiento del concepto de" arte contemporáneo" en el país, y por ende, del arte como reflejo de la sociedad en la cual y para la cual es producido.

En ambos hechos fue figura crucial el pintor y dibujante bogotano Alberto Urdaneta (1845-1887) personalidad avasalladora y fiel reflejo del espíritu romántico que imperaba en esa época, como lo hacen manifiesto las múltiples ocupaciones que desempeñó durante su corta vida. Urdaneta, quien viajó repetidamente a Europa, realizó estudios artísticos en París, y además de fotógrafo fue un agudo escritor y caricaturista político, lo cual le trajo como consecuencia la prisión y un destierro temporal. Fue también el militar encargado por el gobierno de Rafael Núñez de la fiscalía en el consejo de guerra seguido a Ricardo Gaitán Obeso, caudillo del ejército insurgente en la guerra de 1885. Y fue así mismo agricultor y un fundador- director de cuatro publicaciones, entre ellas el Papel Periódico Ilustrado, una de las empresas más logradas y ambiciosas, no sólo del periodismo sino también dentro del campo artístico, que se hayan emprendido en el país'.

El Papel Periódico Ilustrado apareció en 116 ocasiones, y fue una publicación en la que -aparte de incluírse artículos de los más destacados intelectuales, sin distingo de partido lo cual era en sí mismo una novedad en nuestro medio- la ilustración adquirió una importancia y una calidad desconocidas en Colombia. Gracias a ello se extendió ostensiblemente la labor de los fotógrafos, prácticamente limitados hasta entonces al área del retrato; y surgió el Taller de Grabado en Madera (dirigido por el español Antonio Rodríguez, quien había venido al país por pedido de Urdaneta) donde se enseñó xilografía a quienes debían reproducir en el periódico los dibujos, las viñetas y las imágenes captadas por la cámara 2 .

De todas las empresas culturales de Urdaneta, sin embargo, las que más claramente reflejan el espíritu de la época, las que más firmemente apuntan hacia el nacimiento de otra era, y por lo tanto las que más directa incidencia tendrían en el desarrollo de las artes visuales en Colombia, fueron la Exposición de 1886 y la Escuela Nacional de Bellas Artes. La primera porque situó a la pintura y la escultura del país en su justa dimensión, enfatizando su valor como patrimonio artístico e iniciando su apreciación en un contexto histórico, e inclusive, universal. La segunda, porque aparte de ser un centro docente de comprobada solvencia intelectual, habría también de convertirse en punto de enlace de los mejores artistas y en principal escenario de las actividades creativas hasta la tercera década del presente siglo.

En la Exposición de Bellas Artes tomaron parte 1.200 piezas entre obras colombianas antiguas y contemporáneas y obras notables extranjeras, cifra que incluyó pinturas, esculturas, acuarelas, dibujos, grabados y fotografías. La muestra fue instalada en el Colegio de San Bartolomé, y para su recorrido y testimonio se imprimió una guía o catálogo elaborado de acuerdo con las distintas áreas (escaleras, claustro occidental, vidrieras), con las distintas técnicas (pinturas a la aguada, dibujos al carbón y al lápiz), así como con la cronología y sexo de los participantes (galería de autores antiguos, galería de autores modernos, salón de señoras y señoritas). También se elaboraron bases de madera y urnas de cristal para la colocación y protección de los objetos, y se solicitó y consiguió el apoyo y colaboración de un amplio círculo de personas, pudiendo afirmarse por ello -así como por los objetivos didácticos y de conservación y difusión que motivaron la muestra- que esta exposición representa uno de los primeros intentos de llevar a cabo una tarea museológica en Colombia.

Así lo entendieron los críticos, y artistas del momento, entre ellos Lázaro María Girón quien encontró diseminados en la muestra "todos los elementos necesarios para formar, no solamente uno, sino varios museos"; y el poeta Rafael Pombo quien expresó su aspiración de que la muestra se constituyera en "punto de partida para una institución de su género a la altura de una capital civilizada". Pombo además comparó favorablemente en un artículo subtitulado "Una ventaja incuestionable del Museo Bartolino sobre el del Louvre", el orden cronológico en la instalación de la muestra bogotana y la "sucesiva acumulación miscelánica" del museo parisino 3 .

La muestra suscitó también una de las primeras polémicas artísticas en Colombia (entre Pombo, crítico de El Telegrama, Rafael Espinosa Guzmán, cronista de El Semanario y Pedro Carlos Manrique, colaborador del Papel Periódico Ilustrado) sobre la obra del pintor mexicano Felipe Santiago Gutiérrez, quien visitó en varias ocasiones el país entre 1873 y 1894, adquiriendo un sólido prestigio con su pintura claramente legislada por los principios académicos, y con su fructífera labor docente. El repetido empleo de los vocablos "moderno" y "contemporáneo" en relación con la Exposición es, además, clara señal de su impacto conceptual y de su proyección hacia el futuro.

Entre los artistas que participaron en la exposición -cuya inauguración constituyó todo un acontecimiento 4 -figuran Ricardo Acevedo Bernal, Manuel Dositeo Carvajal, Jorge Crane, Epifanio Garay, Luis García Hevia, Alfredo Grefias, Jeneroso Jaspe, Pantaleón Mendoza, Eugenio Montoya, Ricardo Moros Urbina, Roberto Páramo, Santiago Páramo, Manuel María Paz, Eugenio Peña, Antonio Rodríguez, Francisco Torres Medina y Alberto Urdaneta, es decir, todos los pintores de significación activos en el momento. El hecho de que la muestra hubiera sido visitada por 4.117 personas (número bastante elevado si se considera que Bogotá no pasaba entonces de 85.000 habitantes) constituye así mismo clara prueba de sus alcances y del estímulo que representó culturalmente para la sociedad finsecular.

La Escuela Nacional de Bellas Artes llenó por su parte un gran vacío en la vida cultural del país, proveyendo un centro docente organizado y conceptualmente bien estructurado para la formación de los artistas 5 . Inicialmente se dividió su labor en 10 secciones (arquitectura, escultura, pintura, dibujo, aguada, xilografía, ornamentación, anatomía, perspectiva y música), y a ella se vincularon desde su apertura destacados profesores extranjeros así como las figuras más sobresalientes del arte nacional. Muerto Urdaneta, por ejemplo, fue nombrado director de la institución César Sighinolfi (escultor nacido en Italia (1833-1902), quien participó en la ornamentación de importantes edificios como el Capitolio y el Teatro Colón 6 , y quien fuera el autor de las estatuas de Cristóbal Colón e Isabel La Católica (1906) que han estado colocadas en distintas avenidas de la capital), y posteriormente ocuparían el cargo artistas de tanta visión como los pintores Epifanio Garay, Ricardo Acevedo Bernal y Andrés de Santa María 7 .

Puede afirmarse, en consecuencia, que la Exposición y la Escuela resumen en el campo artístico el nuevo espíritu de la República de Colombia con su nueva ley fundamental, el cual se tradujo en impulso a las actividades pictóricas y en entusiasta acogida por las clases cultas de la capital, aunque también por estratos más populares a juzgar por la capacidad económica y el número de artistas que empiezan su formación durante esos años.

Notas

  1. El Primer ejemplar del periódico circuló el día 6 de agosto de 1881 y apareció regularmente cada dos semanas hasta el 1 de abril de 1887. El último número fue publicado el 29 de mayo de 1888 en homenaje a Urdaneta, ocho meses después de su muerte. Las otras tres ediciones periódicas realizadas por Urdaneta fueron: El Agricultor, Bogotá, 1868; El Mochuelo, Bogotá, 1877 y Los Andes, París, 1878.
  2. Al regresar Urdaneta al país en 1880 (acompañado de Antonio Rodríquez) consiguió que el gobiemo de Núñez estableciera la enseñanza del dibujo y el grabado en madera, como dependencia de la Universidad Nacional. La clase de grabado comenzó a funcionar el 10 de abril de 1881 pero solamente en mayo de 1882, cuando los más avanzados alumnos habían adquirido cierto dominio técnico, aparecieron en el periódico los primeros grabados de artistas colombianos.
  3. Girón, Lázaro María. "Primera Exposición Anual de la Escuela de Bellas Artes". Papel Periódico Ilustrado. Bogotá, Año V No. 113, 1 de abril de 1887, pag. 210. Pombo, Rafael "La Exposición de Bellas Artes". El Telegrama. Bogotá, febrero 17 de 1887. Pag.18
  4. "Para el día de la apertura de la Exposición, e1gran salón rectoral del edificio de San Bartolomé fue lujosamente engalanado. En el fondo se colocaron, bajo rico solio de color rojo oscuro, los asientos de honor para el Excelentísimo Señor Presidente de la República, Ilustrísimo Señor Arzobispo, Delegado Apostólico y Gobernador del Departamento; a la derecha para Ministros de Estado, Consejo Nacional Legislativo, Cuerpo Diplomático, Academia Colombiana, etc.; en el ala izquierda el personal de la Escuela y varios artistas; y en el resto del salón más de 400 sillas para las señoras y señoritas y los caballeros invitados. Los lienzos de pared estaban adornados con banderas, con sendas coronas de laurel y cintas en que se leían los nombres de los artistas muertos que han servido a la gloria colombiana. Un batallón del Ejército con las bandas a su cabeza, formó calle de honor para el desfile del cortejo, y la orquesta se instaló en un departamento especial." Girón, Lázaro María loc. Cit.
  5. La idea más temprana y seria de crear un centro docente que cubriera el campo de las bellas artes en Bogotá se debe al celo del mexicano Felipe Santiago Gutiérrez apoyado por los pintores José María Espinosa (1796-1883), Ramón Torres Méndez (1809-1885), Alberto Urdaneta y José Manuel Groot (1800-1878) quienes consiguieron por Ley 98 de 1873, que fuera creada la Academia Vásquez que se encargaría del fomento de la pintura, la escultura, el grabado, la arquitectura y la música, ley que nunca llegó a implementarse. Gutiérrez, interesado sin embargo en apoyar la creatividad de los jóvenes, decidió abrir, ese mismo año una escuela gratuita de pintura en el Colegio San Bartolomé que se llamó Academia Gutiérrez, la cual regentó durante su permanencia en el país, siendo sucedido luego por Pantaleón Mendoza y Manuel María Paz (1820-1902). La Academia de Pintura "Gutiérrez", junto con las clases de Dibujo y Grabado en Madera ya mencionadas, con la Escuela de Arquitectura (mantenida por Pietro Cantini a la sombra de la construcción del Capitolio) y con la Escuela "Guarín" que dirigía Jorge en el área de la música, conformaron entre 1882 y 1884 el Instituto de Bellas Artes, intento más concreto y efectivo de crear una entidad completa en materia docente que tuvo corta vida debido a la contienda de 1885. El 10 de abril de 1886 tomando como base las cinco escuelas referidas, y abriendo nuevos campos de enseñanza, se fundó la Escuela Nacional de Bellas Artes. Pag.20
  6. El actual edificio del Teatro Colón fue construído entre 1885 y 1891 por el arquitecto italiano Pietro Cantini, contando con la colaboración del mencionado escultor César Sighinolfi (quien tuvo a su cargo el modelado de las cariátides que sostienen los palcos), de Luis Ramelli (quien se encargó de la ornamentación general del teatro) y de Felipe Mastellari y José Menarini (quienes pintaron los frescos del plafón central). Giovanni Ferroni, por su parte, se encargó de realizar una serie de cuadros de gran tamaño que decoraron por mucho tiempo el foyer del teatro, y cuyo paradero hoy se desconoce; mientras Aníbal Gatti elaboró desde Florencia el imponente telón de Boca. (Posada, Eduardo. "Teatro Colón". Revista Ilustrado No. 14. Bogotá, julio 11 de 1898).
  7. Fueron rectores de la Escuela, durante las primeras cuatro décadas de funcionamiento, Alberto Urdaneta 1886-87, César Sighinolfi 1887-93, Epifanio Garay 1893 y 1898-99, Mariano Santamaría 1894-98, Ricardo Acevedo Bernal 1902 y 1911-18, Ricardo Moros Urbina 1903-04, Andrés de Santa María 1904-11, Ricardo Borrero Alvarez 1918-23 y Francisco Antonio Cano 1923-27.

 

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