Colombia Campesina

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Presentación

Texto de: Benjamín Villegas

Cuando el hombre y la tierra se confunden en una sola entidad que podríamos llamar patria, llega el campesino. Él protagonizó en gran medida la epopeya de la independencia, fue soldado y víctima en las guerras civiles que enloquecieron al país en el siglo pasado y que, sin declararlas francamente, seguimos padeciendo en la actualidad. Él sufrió con estoicismo las diversas crisis de nuestra economía, desde los altibajos del café y los problemas del ganado, el algodón, el arroz y la papa, hasta las inclemencias del tiempo, inviernos agresivos, heladas destructoras, sequías interminables que agobian los frutos de la madre tierra.

Sin el hombre de campo hubiera sido estéril el esfuerzo de Colombia por superar sus azarosos contratiempos en el pasado, y debe contar obligatoriamente con su aporte si desea salir adelante ahora, cuando el deterioro de las instituciones, las fallas de tantos de sus dirigentes y las casualidades adversas forman alianza contra el progreso, la convivencia cordial y la paz que todos buscamos, ligeramente a ciegas.

Si hoy todo parece indicar en el mundo un regreso a la tierra, al aire libre, al contacto con las cosas elementales, y por tanto, absolutamente necesarias y hermosas, debemos mirar al habitante de nuestros llanos y de nuestras montañas, nuestras costas y nuestros ríos, nuestras laderas y nuestros páramos con retina diferente, en favor de sus ambiciones discretas y sus intenciones bondadosas, de una vigencia permanente.

Este libro quiere ser otro llamado a la conciencia nacional, otra invitación al regreso por caminos injustamente olvidados, donde las tradiciones mejores, el pasado grande sobre el cual debería apoyarse el futuro, van cayendo en un desolado olvido y, por tanto, en una paulatina y segura pérdida de nuestra identidad.

 

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