Colombia amazónica

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Colombia Amazónica

Sector de selva en las márgenes del río Caquetá, con presencia de especies arbóreas que pierden su follaje estacionalmente (caducifolias).En el interior de un bosque de firme. El ángulo de la fotografía destaca las "bambas" de un árbol, particulares formaciones de soporte desarrolladas en prolongados procesos adaptativos por algunas especies de gran tamaño.Adorno ritual de la cultura Tukano. confeccionado con plumas de "Vuacamaya" (Ara spp.)Hongos, eficiente creación de la naturaleza para el reciclaje de nutrientes.Aunque el micropaisaje es apacible, los hongos están realizando una tarea transformadora sobre el tronco.Las aguas agitadas del raudal de Córdoba.Rocas labradas por el paso del agua durante miles de años, en el raudal de Córdoba.El rocío del amanecer, atrapado.De la inacabable variedad de bejucos del bosque.Tejido por la naturaleza: corte de un tronco de "platanillo" (Heliconia spp.).Tejido por el hombre: cestería Makuria de bejuco "yaré".
“Garzareal" (Casmerodius albus) en el raudal de Córdoba, río Caquetá. Aquí se le ofrecen condiciónes propicias para la captura de peces. particularmente en el verano.Luna llena sobre el río Caquetá al caer la noche en el verano.

Virgilio Barco Vargas
Presidente de la República de Colombia.

Colombia Amazónica es una magnífica compilación de valiosos ensayos académicos y una de las publicaciones mejor elaboradas sobre el Amazonas colombiano. La obra presenta una visión diferente de la región, despojada de estereotipos y explicaciones simplistas, apoyada en el profundo conocimiento acumulado durante varios años de investigación a cargo de profesores vinculados a la Universidad Nacional. Sus lectores redescubrirán el espacio, la historia y el hombre amazónicos, mientras adquieren conocimientos sobre la dinámica que subyace en las diferentes formas de vida que se interrelacionan en esta región.

Los autores de los ensayos, basándose en sus experiencias y en los estudios de sus colegas, han sugerido algunas ideas para el desarrollo de acciones que tienen que ver con esta región. Por ejemplo, consideran que el Estado debe formular una política agraria viable que detenga el éxodo de campesinos de las regiones Andina y Caribe hacia la selva y abra nuevas oportunidades para los habitantes de esta región apartada. Sugieren, también reconsiderar los reclamos estatales sobre la propiedad del predio que pertenecía a la Casa Arana y reconocer los derechos que tienen los indígenas sobre este territorio. De igual manera, consideran preciso asegurar que las regalías petroleras y mineras sean adecuadamente distribuidas e invertidas teniendo en cuenta las necesidades y aspiraciones de las poblaciones locales.

Estas reflexiones y muchas otras contenidas en este libro, nos demuestran que es indispensable fomentar la investigación científica orientada a establecer una tecnología adecuada para el aprovechamiento racional y sostenido de los recursos naturales y para buscar una planificación que permita conservar los sistemas ecológicos sin desconocer la función que cumplen estos territorios en el desarrollo continental.

¿Cómo llevar el progreso a la región y al mismo tiempo preservar todo lo valioso de su estado natural? ¿De qué manera llevar a la Amazonia, lo que Colombia tiene para ofrecer a estas regiones y sus habitantes? ¿En qué forma conseguiremos desarrollar su enorme potencia¡ humano y material respetando al mismo tiempo el pluralismo cultural y la complejidad de sus ecosistemas? ¿Cuál debe ser el papel del Estado y de la empresa privada nacional y extranjera en la zona, y cuáles sus responsabilidades en la tarea de encontrar y llevar a cabo acciones que respondan a estas inquietudes? Estos son algunos de los interrogantes que debemos afrontar quienes estamos comprometidos con la meta principal de luchar contra la pobreza absoluta y, por tanto, llevar las ventajas innegables de nuestra sociedad moderna a las zonas marginadas.

El conjunto de ecosistemas que conforman esta región, es de gran interés científico por la variedad de especies vegetales y animales, en buena parte desconocidas o insuficientemente estudiadas, así como son importantes los habitantes aborígenes, quienes han desarrollado, a lo largo de muchos milenios de convivencia con la selva, conocimientos profundos sobre la adaptación humana a este medio y las posibilidades.

El conjunto de ecosistemas que conforman esta región, es de gran interés científico por la variedad de especies vegetales y animales, en buena parte desconocidas o insuficientemente estudiadas, así como son importantes los habitantes aborígenes, quienes han desarrollado, a lo largo de muchos milenios de convivencia con la selva, conocimientos profundos sobre la adaptación humana a este medio y las posibilidades de su manejo. ¿Cómo no apreciar los modelos sociológicos y técnicos surgidos de esta interacción con el singular entorno y de los cuales tenemos mucho que aprender?

Sin embargo, lo más significativo en relación con esta gran reserva natural es la función que cumple como reguladora del clima de nuestro planeta. Estudios recientes demuestran cómo la destrucción de la selva amazónica altera el clima del globo terrestre, proceso que, de continuar, traerá consecuencias graves para gran parte de sus pobladores.

La selva húmeda tropical, que durante más de 40 millones de años conformó un cinturón alrededor de la tierra, está severamente amenazada en su equilibrio por la explotación desenfrenada que de sus recursos naturales se ha hecho durante el último siglo. Sólo en Suramérica, en la región amazónica, se conserva aún una gran parte de esta selva, conformando la mayor reserva ecológica del mundo.

Por tal circunstancia, al ser varios los Estados que tienen soberanía sobre la región amazónica, el aprovechamiento de los recursos naturales no debe abordarse en forma aislada de acuerdo con las necesidades inmediatas de cada país. Por el contrario, la Amazonia conforma un patrimonio común que debemos aprender a manejar conjuntamente, para el futuro bienestar del continente y de toda la humanidad.

Existe la necesidad de establecer una "política amazónica" que una a los países suramericanos en torno al significado que tiene para el mundo la conservación de la última gran reserva natural. Las decisiones de Brasil y Bolivia para reducir el peso de la deuda externa aprovechando sus recursos naturales, ilustran dos alternativas. Mientras el primero de estos países abrió las puertas de su región amazónica a las multinacionales, el segundo aceptó la oferta que le hizo un grupo ecológico de comprar parte de su deuda externa a cambio de que se comprometiera a no destruir los ecosistemas de la selva.

Para Colombia es importante definir cuál será su aporte dentro de esta visión global. Aunque su soberanía abarca sólo una parte de la cuenca amazónica, la responsabilidad es grande porque en nuestro territorio se encuentran las cabeceras de algunos de los principales ríos de esta cuenca hidrográfica.

Colombia amazónica es un buen instrumento para ilustrar futuras decisiones, porque reúne los resultados a los cuales están llegando los científicos colombianos. Este ejemplo de contribución científica así como las entidades consagradas al estudio de la realidad amazónica, se deben fortalecer a través del Fondo Colombiano de Investigaciones Científicas y Proyectos Especiales Francisco José de Caldas".

Bogotá, D. E., Diciembre de 1987

 

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