El hundimiento de los Partidos Políticos Tradicionales venezolanos: El caso Copei.

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Sobre este libro

Manuel Alcántara Sáez

Catedrático de la Universidad de Salamanca. Villagonzalo de Tormes, mayo de 2014.

Conocer las razones por las que un partido político es durante medio siglo una pieza vertebral del entramado político de un país que se desvanece hasta hacerse irrelevante es un propósito sobre el que a veces la ciencia política no ha prestado la importancia que tal proceso requiere. Mucho se conoce de la quiebra de las democracias, pero bastante menos del derrumbe de las instituciones de representación que son, por excelencia, los partidos. Por otra parte, cuando un régimen político se sostiene sobre partidos sólidos que desempeñan cabalmente sus funciones y éstos se desconfiguran, es muy posible que el régimen acabe en bancarrota. La evidencia histórica de esa afirmación es palmaria. Esto, además, es lo sucedido en Venezuela durante la última década del siglo xx y, parte de ello, es lo que Dinorah Carnevali disecciona en el trabajo sobre el que a guisa de prólogo me honro en escribir estas líneas.

La Democracia Cristiana fue una ideología y, sobre todo, una forma de hacer política en América Latina que contribuyó a transformar la realidad de la región durante la segunda mitad del siglo xx. Si hoy sabemos que su andadura no fue todo lo feliz que debiera haber sido ello no impide, precisamente, que sea objeto de investigación tanto en lo relativo a su devenir en su tramo final como en las causas y factores determinantes de su práctica desaparición.

Venezuela, a través del Copei, fue probablemente el país de América Latina más activo en la difusión de esta oferta política, conjuntamente con la validada por la “acera de enfrente” socialdemócrata (AD). El pensamiento, los líderes y las estructuras organizativas calaron profundamente en otros países de América Latina a través de diferentes facetas. Algo que transciende, por consiguiente, al mero interés nacional de una investigación bajo la modalidad de caso de estudio que supone la estricta aproximación en clave exclusivamente venezolana del caso del cual este libro detalladamente se refiere.

Entender a Copei, tras la ingente obra académica conformada en la que el trabajo de Ricardo Combellas tiene luz propia, y, más en concreto, sus últimos años así como los pasos que llevaron al proceso de su indefectible disolución, era una tarea necesaria. Lo era desde la academia, aunque también y posiblemente más que nunca desde y para la sociedad civil.
El libro que usted tiene ahora en sus manos es un esfuerzo loable para ello. Fruto de una pluma inquieta y sagaz, con espíritu infatigable en busca del rigor, y una autora comprometida con su país que vierte la luz a ese proceso para que sus lectores lo entendamos y saquemos las consecuencias oportunas. Un uso de fuentes primarias, a través de entrevistas inéditas a actores clave, y el conocimiento de la literatura producida sobre la época se combinan con un sólido manejo de la teoría. Todo ello hace de este libro un documento imprescindible sobre un actor fundamental de la política latinoamericana del siglo xx al que los estudiosos de la política en la región estaremos siempre agradecidos.

Daniel Levine

Daniel Levine PhD? - Profesor titular. Universidad de Michigan..

En la década de los setenta, el surgimiento de Copei como fuerza política parecía imparable. Iban ascendiendo en votación, la organización partidista era fuerte, y para muchos el futuro del partido era seguro, como uno de las dos grandes fuerzas que dominaban al sistema político de Venezuela. Tan fuerte como la ya consolidada democracia.

Las razones del declive de Copei son las mismas que explican al declive de todas las grandes instituciones que definieron al sistema democrático establecido en 1958, y conforman el contexto que explica el surgimiento de Hugo Chávez como figura política. Partidos enfocados en organizaciones muy fuertes pero con vida interna debilitada, lideres enquistados en el poder pero sordos a las señales de cambio y descontento popular, fracaso del modelo económico que había garantizado expansión y movilidad social. Juntos, estos factores minaron la fuerza de los partidos—en el momento de crisis de los golpes de 1992, fracasaron los mecanismos de control social y de información partidista porque las grandes estructuras se habían quedado huecas. Copei existe todavía pero como Acción Democrática, su gran socio, es una sombra de lo que era. Todos los partidos sufrieron, pero el caso de Copei trae algunos elementos especiales. Para el partido social cristiano, la lucha de generaciones dentro del partido era decisiva. La decisión de su fundador, Rafael Caldera, de poner sus propios planes, proyectos, y aspiraciones políticas antes del bienestar del partido, selló el destino de Copei. Si es el caso, como dice el historiador Crane Brinton, que las revoluciones comen a sus hijos, este es un ejemplo claro del padre comiendo al hijo, en este caso, dividiendo el partido para lanzarse como Presidente en medio de la crisis de los 90.

En este trabajo Dinorah Carnevali nos proporciona no solo un análisis del caso de Copei, sino también elementos de reflexión de gran valor sobre el proceso político en general. Primero entre muchos es que cualquier organización política, si quiere sobrevivir, debe asegurarse de una renovación constante de cuadros y lideres, una revisión continua de su organización, para mantener vivos sus contactos con el pueblo, y revisar continuamente su mensaje y las formas en que lo comunica. Igual hizo el partido demócrata en los Estados Unidos, que se renovó completamente, en un proceso que terminó con las victorias del Presidente Clinton. Se asemeja al caso del partido Republicano, buscando entender el porqué y cómo de su derrota en el 2012. Debe enfrentarse a la realidad de una población cambiante, y de las revoluciones en comunicación que han rehecho la manera de hacer política.

Steve Ellner

Steve Ellner - PhD? Profesor titular - Universidad de Oriente. Barcelona, Venezuela.

Dinorah Carnevali nos presenta un análisis muy interesante y convincente de las causas del vertiginoso declive del partido Social Cristiano Copei en el curso de la década de los 90. Copei había sido uno de los principales soportes del sistema político post-1958 y había alcanzado la victoria en dos elecciones presidenciales en 1968 y 1978. A esto se le suma que su ex abanderado, Rafael Caldera, fue elegido Presidente en 1993. Carnevali nos ofrece explicaciones interesantes sobre por qué Copei pasó de ser un partido que contaba con el apoyo de casi la mitad del electorado venezolano a un mero 2.15 por ciento en las elecciones presidenciales de 1998.

Carnevali demuestra que la decisión de Rafael Caldera de abandonar Copei para lanzarse a la presidencia en 1993 representó un trauma virtual para el partido. Los dos líderes más importantes de Copei para ese momento, que a su vez eran rivales, Eduardo Fernández y Oswaldo Álvarez Paz, fueron ambos protegidos de Caldera. Ambos emergieron en los años 60 en una época en que las fracciones juveniles de Copei se encontraban acérrimamente divididas.

De hecho, Carnevali analiza tres divisiones en su libro anterior titulado Araguatos, Avanzados y Astronautas: Copei, conflicto ideológico y crisis política en los años sesenta. Ese trabajo recorrió un largo camino al corregir la falsa noción presente en gran parte de la literatura académica tradicional de que había poca diferenciación ideológica dentro de AD y Copei durante las décadas que siguieron al restablecimiento de la democracia en Venezuela en 1958. “Copei, 1987-1998: causas de su declive como organización política”* se erige sobre su trabajo anterior. Asimismo nos ayuda a colocar en contexto la crisis política que sacudió al país y que allanó el camino para la elección de Hugo Chávez en 1998.

10 de Febrero de 2014.

 

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