Flora de Los Andes

Cien especies del Altiplano Cundi-Boyacense

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Epílogo

Texto: Pedro M. Ruiz C.
Director Instituto de Ciencias Naturales Nacional de Colombia.

Aparece este trabajo como una contribución de sus autores y de la Institución que representan a los actos conmemorativos del Bicentenario de iniciación de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada y como aporte a la iniciativa del Gobierno Nacional en el sentido de promover la investigación de los recursos naturales en Colombia, mediante la realización de programas que ya el país identifica bajo el nombre de "Segunda Expedición Botánica".

Este tipo de trabajos sirve para llamar la atención acerca de hechos tan importantes como la conservación de los recursos naturales, particularmente de los bosques de las zonas alto‑andinas, tan amenazados y tan importantes por el papel ecológico que desempeñan. El bosque natural sirve no solo como soporte de la vida animal, sino que desempeña una función de trascendental importancia en la conservación de los suelos, en la lucha contra la erosión, en la conservación de las aguas, y en el aprovechamiento de las mismas tanto para el riego en labores agrícolas, como consumo en las ciudades y obtención de energía mediante el uso racional de los embalses.

El bosque además de su valor estético, proporciona innumerables productos útiles al hombre, productos que hacen más amena la vida tanto en el campo como en las ciudades. Cualquier estudio sobre el reino vegetal es vital porque de las plantas obtenemos además del oxígeno que respiramos, alimentos, materias primas necesarias en la industria y productos tan importantes como la madera y la celulosa , el corcho, el papel, fibras utilizables en diversos menesteres tales como la industria textil y la cestería, tintas y pigmentos, drogas y vitaminas, gomas, ceras y resinas, aceites y perfumes, bebidas y muchos productos más que contribuyen al bienestar físico y mental de la humanidad.

Colombia tiene una rica tradición en el campo de las investigaciones botánicas. Nombres como Mutis, Caldas, Valenzuela, Céspedes, Matís, Triana, Bayón, Hurtado, Cortés, Uribe, Pérez Arbeláez, Duque, Romero etc., no son ajenos a la opinión nacional y empresas tales como la Expedición Botánica, la Comisión el Herbario Nacional y los Jardines Botánicos en el campo de la ciencia pura y las corporaciones regionales CAR, la CVC, el INDERENA, el ICA y tantas otras entidades en el campo de las aplicaciones prácticas refrendan esta tradición.

En buena hora la CAR, Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los ríos Bogotá, Ubaté y Suárez ha asumido la responsabilidad de velar por los recursos naturales de los alrededores de la capital. Esta publicación es un reflejo de esa ardua y paciente labor que corresponde a la tenacidad y dedicación de funcionarios que han dedicado su vida al conocimiento, conservación y propagación de un centenar de las especies que forman la rica flora andina.

Ojalá todas las entidades que comparten la responsabilidad de proteger y utilizar racionalmente los recursos naturales de nuestro país, imiten este ejemplo y estimulen otros trabajos que contribuyan a fortalecer estas ideas, para que así podamos legar a las futuras generaciones de colombianos un paisaje ecológico mejor que el que recibimos de nuestros mayores.

 

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