La Sabana de Bogotá

Siguiente  

Presentación

Iglesia de Subachoque.El río Bogotá, en el Puente de Guaymaral, Chía. Loma La Sierra, vereda Santa Helena, Mosquera.El Cerro del Mirador, vereda Canoas.

Gabriel García Márquez, a quien imaginaríamos en el extremo opuesto de la sensibilidad que descubre la apacible maravilla de esta alta, extensa y singular Sabana, dejó en una entrevista sobre su infancia el siguiente y sorprendentehomenaje, al recordar su viaje de ascenso hacia la tierra fría

Pensé que llegaba al lugar más bello de la tierra... y aún lo creo.

A lo largo del tiempo el encanto de esta verde y asombrosa Sabana ha cautivado a cronistas, poetas y escritores, de cuyos testimonios escritos se han tomado fragmentos para acompañar e ilustrar las fotografías de este libro, reafirmando su verdad, su belleza, y su permanencia en nosotros, desde el momento en que enmudeció a los rudos hombres de la Conquista.

La importancia de este valle ha sido reconocida siempre, y a él se le otorga el haber formado el espíritu santafereño y el carácter de los bogotanos, que desde la capital ha influido en más de un aspecto sobre todo el país.

Conscientes de esta importancia y de la singularidad de la Sabana de Bogotá, de su insólita presencia en mitad del trópico, de su inexplicable mezcla de sensualidad y melancolía, se ha trabajado durante varios años fotografiando sus más inesperados momentos, sus más recónditos lugares y toda la majestad de su esplendor y su misterio, para devolverle a este paraje el asombro que suscitó en don Juán de Castellanos y en Alejandro de Humboldt, y la lealtad que despertó en sus cultivadores y hacendados, como en don Tomás Rueda Vargas.

Es en estas fotografías en donde puede comprenderse por qué los españoles fundaron aquí la capital del Nuevo Reino, y el poder que debió haber ejercido sobre ellos la deslumbrante serenidad de esta altiplanicie, única en el mundo.

Dar cuenta entonces de la belleza de esta tierra, de su antiguo y fértil prodigio, y recobrar y revivir en nosotros su influjo, es la aspiración de este libro y del trabajo único del fotógrafo y viajero Juan Ramón Giraldo Arciniégas, quien se quedó a vivir en la Sabana para poder comprenderla, esperando pacientemente a que ésta le entregara sus secretos, para entonces él ofrecerlos a nosotros y reclamar nuestro interés y nuestra protección para este tesoro, que aún hoy tenemos. Aquí están pues, sus amaneceres, sus suaves colinas, sus caminos, sus nieblas (que anuncian la proximidad de las lluvias o del verano), sus árboles, sus aguas, sus atardeceres y... sus silencios Algo ha quedado aquí en esta nublada maravilla del perdido paraíso

 

Siguiente  

Comentarios