Manglares

  AnteriorSiguiente  

El manglar como eslabón de la vida

La importancia ecológica del manglar radica en su capacidad de exportar materia orgánica, y todo este proceso está íntimamente ligado con el agua y las mareas. Con ésta 
llegan los nutrientes al manglar y con ella exporta la materia orgánica sobrante.
La importancia ecológica del manglar radica en su capacidad de exportar materia orgánica, y todo este proceso está íntimamente ligado con el agua y las mareas. Con ésta 
llegan los nutrientes al manglar y con ella exporta la materia orgánica sobrante.
Para explotar silvicultu-ralmente el manglar 
hay que tener en cuenta 
al helecho invasor, Acrostichum aureum, conocido en el Pacífico como ranconcha. Este helecho, tolerante al agua salada, forma poblaciones muy densas en zonas 
donde los manglares han sido talados, lo que dificulta la recolonización de estos sustratos por 
parte de los embriones
Para explotar silvicultu-ralmente el manglar 
hay que tener en cuenta 
al helecho invasor, Acrostichum aureum, conocido en el Pacífico como ranconcha. Este helecho, tolerante al agua salada, forma poblaciones muy densas en zonas 
donde los manglares han sido talados, lo que dificulta la recolonización de estos sustratos por 
parte de los embriones
Otro enemigo de la silvicultura es el cangrejo azul, Cardisoma 
crassum, el cual al alimentarse de embriones recién anclados impide el desarrollo del futuro manglar. Por lo tanto hay que evitar que estos crustáceos entren a la par-cela de siembra y proteger las nuevas plántulas de su voracidad.El mangle blanco, Laguncularia racemosa, 
es una excelente especie forrajera que podría ser utilizada para alimentar ganado vacuno. Esto 
puede tener implicaciones importantes sí tenemos en cuenta que en las zonas 
del manglar no crecen pastos ni gramíneas que 
les sirvan de alimento a estos animales, lo que ha determinado que no 
existan ganaderías. Pero una interesante alternativa puede ser la poda regular del mangle para alimentar el ganado, que permanecería en establos localizados sobre las 
playas arenosas cercanas.
El mangle blanco, Laguncularia racemosa, 
es una excelente especie forrajera que podría ser utilizada para alimentar ganado vacuno. Esto 
puede tener implicaciones importantes sí tenemos en cuenta que en las zonas 
del manglar no crecen pastos ni gramíneas que 
les sirvan de alimento a estos animales, lo que ha determinado que no 
existan ganaderías. Pero una interesante alternativa puede ser la poda regular del mangle para alimentar el ganado, que permanecería en establos localizados sobre las 
playas arenosas cercanas.
Por su dureza y alta resistencia, las varas de mangle tienen un gran mercado y son muy apreciadas en las construcciones navales, especialmente como sobrequillas, costillas y mástiles de veleros. Curiosamente, 
esta madera tan resistente 
y durable es muy susceptible al ataque del molusco Teredo navalis, comején 
del mar, el cual la perfora 
y pulveriza. Esta es la razón por la cual no se fabrican muelles u otras instalaciones marinas con ella. En el agua dulce esta madera es incorruptible. Desafortunadamente la mayor parte de ésta explotación forestal se 
hace de una manera antitécnica, lo cual está amenazando al recurso debido a que los leñadores talan los manglares que crecen a la orilla de los esteros ? los más productivos  y vitales para el ecosistema?, para facilitar su extracción.
Por su dureza y alta resistencia, las varas de mangle tienen un gran mercado y son muy apreciadas en las construcciones navales, especialmente como sobrequillas, costillas y mástiles de veleros. Curiosamente, 
esta madera tan resistente 
y durable es muy susceptible al ataque del molusco Teredo navalis, comején 
del mar, el cual la perfora 
y pulveriza. Esta es la razón por la cual no se fabrican muelles u otras instalaciones marinas con ella. En el agua dulce esta madera es incorruptible. Desafortunadamente la mayor parte de ésta explotación forestal se 
hace de una manera antitécnica, lo cual está amenazando al recurso debido a que los leñadores talan los manglares que crecen a la orilla de los esteros ? los más productivos  y vitales para el ecosistema?, para facilitar su extracción.
Por su dureza y alta resistencia, las varas de mangle tienen un gran mercado y son muy apreciadas en las construcciones navales, especialmente como sobrequillas, costillas y mástiles de veleros. Curiosamente, 
esta madera tan resistente 
y durable es muy susceptible al ataque del molusco Teredo navalis, comején 
del mar, el cual la perfora 
y pulveriza. Esta es la razón por la cual no se fabrican muelles u otras instalaciones marinas con ella. En el agua dulce esta madera es incorruptible. Desafortunadamente la mayor parte de ésta explotación forestal se 
hace de una manera antitécnica, lo cual está amenazando al recurso debido a que los leñadores talan los manglares que crecen a la orilla de los esteros ? los más productivos  y vitales para el ecosistema?, para facilitar su extracción.
Por su dureza y alta resistencia, las varas de mangle tienen un gran mercado y son muy apreciadas en las construcciones navales, especialmente como sobrequillas, costillas y mástiles de veleros. Curiosamente, 
esta madera tan resistente 
y durable es muy susceptible al ataque del molusco Teredo navalis, comején 
del mar, el cual la perfora 
y pulveriza. Esta es la razón por la cual no se fabrican muelles u otras instalaciones marinas con ella. En el agua dulce esta madera es incorruptible. Desafortunadamente la mayor parte de ésta explotación forestal se 
hace de una manera antitécnica, lo cual está amenazando al recurso debido a que los leñadores talan los manglares que crecen a la orilla de los esteros ? los más productivos  y vitales para el ecosistema?, para facilitar su extracción.
Por su dureza y alta resistencia, las varas de mangle tienen un gran mercado y son muy apreciadas en las construcciones navales, especialmente como sobrequillas, costillas y mástiles de veleros. Curiosamente, 
esta madera tan resistente 
y durable es muy susceptible al ataque del molusco Teredo navalis, comején 
del mar, el cual la perfora 
y pulveriza. Esta es la razón por la cual no se fabrican muelles u otras instalaciones marinas con ella. En el agua dulce esta madera es incorruptible. Desafortunadamente la mayor parte de ésta explotación forestal se 
hace de una manera antitécnica, lo cual está amenazando al recurso debido a que los leñadores talan los manglares que crecen a la orilla de los esteros ? los más productivos  y vitales para el ecosistema?, para facilitar su extracción.
Por su dureza y alta resistencia, las varas de mangle tienen un gran mercado y son muy apreciadas en las construcciones navales, especialmente como sobrequillas, costillas y mástiles de veleros. Curiosamente, 
esta madera tan resistente 
y durable es muy susceptible al ataque del molusco Teredo navalis, comején 
del mar, el cual la perfora 
y pulveriza. Esta es la razón por la cual no se fabrican muelles u otras instalaciones marinas con ella. En el agua dulce esta madera es incorruptible. Desafortunadamente la mayor parte de ésta explotación forestal se 
hace de una manera antitécnica, lo cual está amenazando al recurso debido a que los leñadores talan los manglares que crecen a la orilla de los esteros ? los más productivos  y vitales para el ecosistema?, para facilitar su extracción.
Hay dos productos fundamentales que caracterizan el manglar de las dos costas de Colombia. En la del Pacífico se extraen de los manglares los bivalvos conocidos como piangua, Anadara tuberculosa y Anadara similis, que 
viven enterrados cerca de las raíces y se alimentan casi exclusivamente del material detrítico filtrado. Por su abundancia se constituyen en una de las fuentes más ricas y 
baratas de proteína del Pacifico colombiano. Para su extracción no se requiere de equipos o artes 
de pesca complicados; basta con buen ojo y 
manos para cosecharlas.
En la costaAtlántica tenemos la ostra del mangle, Crassostrea rhizophorae, que filtra el plancton relativamente abundante en los estuarios del Caribe. Este producto es de fácil extracción y juega un papel fundamental tanto en la dieta como en el folkor del litoral.
En el Pacífico colombiano las antiguas barras arenosas consolidadas que protegen al manglar 
contra el embate de las olas, se constituyen a su 
vez en los principales 
focos de asentamiento humano. El suelo franco con algo de material orgánico y limo se aprovecha para las actividades agrícolas como el cultivo de plátano y naranjas. Muchos recordamos las dulces naranjas de las playas del Choncho, en las bocas del río San Juan, como las 
más delicadas del mundo.
En el Pacífico colombiano las antiguas barras arenosas consolidadas que protegen al manglar 
contra el embate de las olas, se constituyen a su 
vez en los principales 
focos de asentamiento humano. El suelo franco con algo de material orgánico y limo se aprovecha para las actividades agrícolas como el cultivo de plátano y naranjas. Muchos recordamos las dulces naranjas de las playas del Choncho, en las bocas del río San Juan, como las 
más delicadas del mundo.
En el Pacífico colombiano las antiguas barras arenosas consolidadas que protegen al manglar 
contra el embate de las olas, se constituyen a su 
vez en los principales 
focos de asentamiento humano. El suelo franco con algo de material orgánico y limo se aprovecha para las actividades agrícolas como el cultivo de plátano y naranjas. Muchos recordamos las dulces naranjas de las playas del Choncho, en las bocas del río San Juan, como las 
más delicadas del mundo.
En el Pacífico colombiano las antiguas barras arenosas consolidadas que protegen al manglar 
contra el embate de las olas, se constituyen a su 
vez en los principales 
focos de asentamiento humano. El suelo franco con algo de material orgánico y limo se aprovecha para las actividades agrícolas como el cultivo de plátano y naranjas. Muchos recordamos las dulces naranjas de las playas del Choncho, en las bocas del río San Juan, como las 
más delicadas del mundo.
Además de las ventajas
alimenticias que el
manglar ofrece a sus
habitantes, da sombrío y
sirve de parque recrea­cional a los niños que
rondan sus vecindades.
Los embriones del mangle
piñuelo, arriba, izquierda,
producen una deliciosa
miel que encanta a los
niños.Además de las ventajas
alimenticias que el
manglar ofrece a sus
habitantes, da sombrío y
sirve de parque recrea­cional a los niños que
rondan sus vecindades.
Los embriones del mangle
piñuelo, arriba, izquierda,
producen una deliciosa
miel que encanta a los
niños.Además de las ventajas
alimenticias que el
manglar ofrece a sus
habitantes, da sombrío y
sirve de parque recrea­cional a los niños que
rondan sus vecindades.
Los embriones del mangle
piñuelo, arriba, izquierda,
producen una deliciosa
miel que encanta a los
niños.Además de las ventajas
alimenticias que el
manglar ofrece a sus
habitantes, da sombrío y
sirve de parque recrea­cional a los niños que
rondan sus vecindades.
Los embriones del mangle
piñuelo, arriba, izquierda,
producen una deliciosa
miel que encanta a los
niños.El manglar también puede
convertirse en lugar
acogedor para la gente de
la ciudad que busca reposo
en el campo.

Texto de: Henry von Prahl

Ya vimos que la selva se caracteriza por tener un ciclo cerrado al flujo de energía y de materia. Por esto, gran parte de la reserva de nutrientes se acumula en su propia biomasa en el tronco, las ramas y las hojas. Por lo tanto, al intervenir el hombre estos sistemas, se altera casi de inmediato el flujo de energía y se interrumpe el ciclo, especialmente al talar los árboles y quemarlos. Sólo una mínima parte de los nutrientes liberados de su prisión orgánica se retiene, mientras el material restante es arrastrado por las lluvias a capas más profundas del suelo, donde se pierde. Como es de esperarse, tan sólo se obtienen algunas cosechas hasta agotar completamente los nutrientes. Por último, sólo las gramíneas pueden sobrevivir y la parcela talada se dedica a la ganadería extensiva, poco productiva, a menos que se abone con nutrientes.

Como se ve, la utilización de estos sistemas cerrados va ligada a su destrucción puesto que hasta el momento no hemos aprendido a aprovecharlos en forma sostenida y se requieren terrenos muy grandes para mantener una población relativamente pequeña. Pese a todo, miles de hectáreas de selva se talan anualmente a un costo ecológico elevado, con beneficios sociales y económicos modestísimos.

Pero el manglar con su sistema estuarino asociado es del todo diferente. Tiene una alta capacidad de carga, que depende de su productividad y del aporte externo de nutrientes, lo cual implica que puede exportar nutrientes y materia orgánica fundamentales para mantener una considerable biomasa, tanto animal como vegetal, capaz de ofrecer alimentación a variedad de organismos y en particular al hombre.

Bajo condiciones adecuadas y con buen flujo de nutrientes del exterior, el manglar puede conformar extensos bosques monoespecíficos llamados rodales, que lo hacen atractivo desde el punto de vista forestal por la excelente calidad de la madera y por sus múltiples usos, ya sea como combustible, en forma de leña o carbN. Fuera de la madera también se aprovecha la corteza, que puede llegar a tener hasta un 42 por ciento de taninos de muy buena calidad, los cuales tienen crecida demanda en la industria de las curtiembres.

Actualmente el manglar es explotado en forma antitécnica y en pequeña escala por las dificultades de su extracción, ya que los troncos de mangle no flotan a causa de su alta densidad de 1.00 1.15 g/cm.3 al 15 por ciento de humedad. Como es lógico, no se pueden hacer balsas con los troncos cortados y toda la extracción se vuelve terriblemente engorrosa. Esto ha salvado en cierta forma al manglar de ser talado totalmente. Por esto, la actividad de corte se limita a los bordes de los esteros y canales naturales; desafortunadamente, estos mangles son los que mayor cantidad de material orgánico exportan; por tanto, son definitivos para mantener la red alimenticia del estuario.

Pero el manglar se puede explotar y manejar desde el punto de vista silvicultural, como ocurre hace décadas en Asia. La técnica consiste en hacer talas por corredores o parcelas intercaladas y efectuar resiembras con embriones seleccionados. Para evitar alteraciones del suelo y construcciones de canales de acceso que puedan modificar el régimen hidrológico, la extracción de la madera se puede hacer con cables elevados y sistemas de poleas, trasladando los troncos por vía aérea hasta los bongos o planchones anclados en los esteros principales.

Al parecer, si se hacen bien las prácticas de resiembra y se controlan desde el principio las poblaciones invasoras de helechos y cangrejo, es posible tener verdaderos bosques comerciales. El helecho salado invasor, Acrostichum aureum, conocido en el Pacífico colombiano como ranconcha se caracteriza por crecer en los claros del manglar, donde coloniza velozmente áreas despejadas, formando poblaciones tan densas que no dejan fijar nuevos embriones, lo cual dificulta la regeneración natural. También hay que controlar los cangrejos azules, Cardisoma crassum y Cardisoma guanhumi, los cuales por ser herbívoros comen los embriones recién fijados, llegando a convertirse en una plaga. Incluso las plántulas de coco sembradas en zonas reclamadas al manglar se ven amenazadas por estos cangrejos y tienen que ser protegidas. El control es realmente efectivo. Consiste en pasar las hojas de la plántula de coco por el medio de una guadua de unos 40 centímetros de largo, la cual se entierra parcialmente por uno de sus extremos en el sustrato. Como la superficie externa de la guadua es lisa el cangrejo azul no puede treparse para alcanzar las hojas de la pequeña palma. Algo similar se podría hacer con los embriones sembrados en zonas periféricas de los Manglares, para contrarrestar poblaciones establecidas de cangrejos azules. Si no se plantan en pocetas intermareales con más de 50 partes por mil de salinidad, si se evita la influencia directa del oleaje y se construyen barreras para retener troncos y ramas que puedan tumbar a los embriones y plántulas, es posible obtener, al cabo de unos diez años de cultivo, una población de alre dedor de 4.000 árboles por hectárea, con una altura promedio de 10 metros. Es importante anotar que los embriones se deben sembrar separados por lo menos un metro uno del otro y, en el caso del mangle rojo, no se deben enterrar a más de 7 centímetros de profundidad.

Al cabo de diez años se pueden hacer las primeras entresacas y destinar parte del material de corte al mercado de varas, leña y carbón vegetal. Luego de unos 30 años de siembra, se pueden tener por hectárea alrededor de 800 árboles de más de 20 metros de altura listos para ser cortados. Es claro que el crecimiento depende en buena parte de un adecuado aporte de nutrientes por parte del agua, y de las condiciones del suelo y del clima.

Como vemos, el manglar puede ser manejado como un bosque comercial altamente productivo, teniendo en cuenta que no pasa por sucesiones como la selva húmeda tropical, donde aparece primero un bosque secundario y luego, bajo este, germinan las semillas de los árboles definitivos. Además, el bosque de mangle recibe constantes aportes de nutrientes transportados por las mareas y por lo tanto no requiere de abono adicional.

Pero el manglar no sólo tiene gran potencial forestal como fuente de madera para postes, construcción, leña, carbón o tanino; también tiene excelentes cualidades forrajeras. Se ha descubierto que el mangle negro, Avicennia sp., tiene en sus hojas un contenido de 4 a 5 por ciento de grasa y más de un 11 por ciento de proteína cruda, mientras el mangle rojo posee alrededor de un 3 por ciento de grasa y un 5 por ciento de proteína cruda. Esto hace que el follaje del mangle, rico en minerales, grasa, proteína y fibra, pueda ser cosechado y suministrado al ganado con excelente rendimiento, comparable al de los mejores pastos de corte, con la ventaja de que siempre está verde, por encontrarse en zonas de inundación.

Es frecuente observar a los venados alimentándose de las hojas de Laguncularia racemosa, lo cual permite suponer que puede ser buen forraje para cabras. Esto es muy importante porque en las zonas de Manglares, como el Pacífico colombiano existen ganaderías debido a que los pastos tradicionales no se cultivan en suelos ácidos inundados por agua salobre. Por lo tanto, es factible tener ganado en establos o corrales cerca al manglar, como en zonas de playa o barras arenosas, y cosechar permanentemente el follaje sin necesidad de talarlo. Incluso es posible sembrar mangles en playones recién formados y podarlos regularmente. Con esta práctica no se interrumpe el ciclo de nutrientes , ya que el manglar los importa y no depende totalmente de su reciclaje, como sucede con la selva húmeda tropical, donde no se puede retirar material vegetal sin causar desequilibrios en el medio , dado que todo el sistema depende del rápido reciclaje de la materia orgánica in situ.

Los Manglares, en especial los conformados por Avicennia, Laguncularia y Conocarpus, son además excelentes productores de miel, con un promedio de 180 kilogramos por colmena al año, principalmente en zonas secas como la costa Caribe colombiana. Los bosques de mangle rojo no producen miel, debido a que el intercambio de polen se efectúa por el viento. Lo importante de esta actividad es que se podría realizar durante todo el ano, pues los mangles se caracterizan en nuestro medio por tener floración continua.

Sin lugar a dudas, el mayor aporte del manglar está íntimamente ligado con el estero y se refiere a su capacidad para ofrecer energía en forma de hojarasca y demás material detrítico básico en la dieta de muchos organismos. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que cada parte del manglar es alimento o protección para los organismos que habitan en él y, por esto, es un eslabón irreemplazable en la red alimenticia de los estuarios. Como ejemplo, recordemos el caso de la Ciénaga Grande de Santa Marta, la cual aportaba alrededor del 70 por ciento del pescado, los camarones y las ostras consumidos en el Caribe colombiano.

Según el INDERENA, entre 1970 y 1975, se pescaron por año alrededor de 1'500.000 toneladas de lisa, Mugil curema y Mugil incilis, lo mismo que 1'000.000 toneladas de Mojarra, Eugerres plumieri, y más de 600.000 de róbalo, Centropomus undecimalis. En cuanto al camarón, se extrajeron alrededor de 150.000 toneladas por año; la ostra fue otro renglón importante con un aporte de 3.600 toneladas al año y un potencial de explotación de aproximadamente 10.000 de toneladas/ año. Estas cifras son realmente significativas si se piensa que esta estadística sólo incluye cantidades declaradas, lo cual significa que la extracción real fue seguramente mayor. Por otra parte, los métodos de pesca eran eminentemente artesánales y daban empleo y alimento a unas 13.000 personas y a sus familias. Alrededor de la Ciénaga se desarrollaron centros urbanos que dependían directamente de esta actividad. Lo mismo ocurre en el Pacífico colombiano, donde el estuario aporta alrededor de 200 kilogramos de camarón por hectárea año, sin hablar de la gran oferta de peces y de cangrejos como la jaiba, Callinectes toxotes. Pero una de las actividades más importantes en los Manglares del Pacífico colombiano es la recolección de moluscos, para lo cual no se requiere de equipos costosos ni artes de pesca. La labor la realizan normalmente mujeres y niños. Se ha encontrado que un recolector experimentado puede cosechar alrededor de 8.2 toneladas de piangua, Anadara spp., por año, y alrededor de 39 de ostra, volúmenes enormes si pensamos que cientos de personas se dedican a esta actividad en la costa. No sólo esto, el manglar también ofrece cangrejos terrestres, como el azul y el halacho, camarones chamberos, Macrobrachium panamensis, tortugas, babillas o tulisios, Caiman sclerops, iguanas, etc.

El manglar y su sistema de esteros, abundantes en nutrientes y detritus orgánico, pueden servir para desarrollar granjas estuarinas orientadas a una explotación racional y sostenida. De una parte se pueden criar peces, como pargos, corvinas, róbalos y bagres, en jaulas flotantes, lo mismo que camarones. De esta forma se aprovecha al máximo el flujo natural de nutrientes en los esteros y los intercambios de masas de agua, efectuadas especialmente durante las mareas, lo cual facilita el retiro de los productos de desecho acumulados en las jaulas de cría y un adecuado intercambio de gases. En los esteros del Caribe colombiano, donde existen zonas de aguas más claras, ricas en fitoplancton, se pueden hacer criaderos de ostras aprovechando al máximo los nutrientes del medio. Tales técnicas son relativamente sencillas, no alteran el estuario y al mismo tiempo facilitan su óptima utilización.

En la actualidad se bombean las aguas de algunos esteros, tanto en el Caribe como en el Pacífico, para alimentar estanques artificiales en los que se crían camarones marinos. Las aguas salobres son canalizadas a los estanques y se utilizan para aportar oxígeno disuelto al medio, incorporar nutrientes naturales, retirar desechos metabólicos de los camarones y regular la salinidad. De esta manera se busca imitar al estuario y lograr un ambiente favorable para el desarrollo de los camarones en cautiverio, dado que se incorporan nutrientes naturales y microalgas, lo mismo que materiales disueltos tales como aminoácidos y hormonas.

También se ha observado que ciertos derivados de las hojas de mangle, especialmente los llamados ácidos húmicos, son capaces de estimular el desarrollo de algunas microalgas como Skeletonema y Thalassiosira, entre otras, fundamentales en la dieta del camarón blanco, Penaeus vannamei una de las especies mejor adaptadas al cultivo en estanques. Esta actividad de cría apenas se está iniciando en nuestro medio y al parecer tiene excelentes perspectivas, siempre y cuando se utilice el agua de los esteros y no se destruyan los Manglares para construir estanques.

Al respecto, es importante anotar que al utilizar el agua de estos esteros, en zonas con marcados intercambios mareales como en el Pacífico colombiano, no se afecta el medio estuarino, ya que este sistema exporta naturalmente los nutrientes y no depende estrictamente de su reciclaje. Incluso, en muchas de estas camaroneras se utilizan las postlarvas silvestres de camarones capturadas con redes en los esteros para sembrarlas en estanques de cría.

Todo ello muestra claramente el potencial del sistema estuario manglar en nuestro país.

El sistema manglar estero es una despensa natural y nuestra mayor fuente de proteína. Es el hábitat privilegiado de miles de organismos estuarinos y marinos, muchos de los cuales aparentemente no son útiles, aunque sí fundamentales en la dieta de aquellos que más valoramos, como el pargo y el róbalo.

Porque este sistema tiene un valor social incalculable se hace indispensable conservarlo y manejarlo adecuadamente, ya que miles de personas derivan su sustento directa o indirectamente de él. Por esto decimos que el manglar es un ecosistema esencial y un eslabón de vida que todos debemos proteger.

 

  AnteriorSiguiente  

Comentarios