Manglares

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Manglares y pesquería

Una de las actividades humanas mas importantes desarrolladas en el sistema manglarestero es la pesca artesanal. En estos medios donde no operan barcos de arrastre por el bajo nivel 
de sus aguas, se extienden largos chinchorros y trasmallos para capturar peces y crustáceos que entran y salen con las mareas. También se colocan trampas fijas como las catangas, para capturar camarones.
Zona de La Plata, Bahía Málaga, Pacífico colombiano
Una de las actividades humanas mas importantes desarrolladas en el sistema manglarestero es la pesca artesanal. En estos medios donde no operan barcos de arrastre por el bajo nivel 
de sus aguas, se extienden largos chinchorros y trasmallos para capturar peces y crustáceos que entran y salen con las mareas. También se colocan trampas fijas como las catangas, para capturar camarones.
Zona de La Plata, Bahía Málaga, Pacífico colombiano
Otro importante recurso que se extrae del manglar por pesca artesanal es la jaiba, Callinectes 
toxotes, que se pesca con largas líneas provistas de múltiples anzuelos, los cuales se ceban con señuelos de carne dura, como la trompa de vaca. 
La jaiba se prende de la carnada y no la suelta ni siquiera cuando se va re-cobrando la línea. El hábil pescador tiene que colocar una pequeña red de mano para capturarla porque se suelta cuando llega a la superficie. Este cangrejo 
es muy apreciado en la cocina costeña, pues los carapachos de jaiba son una delicia culinaria.
Sin lugar a dudas uno de los aspectos más importantes del manglar es su papel como área nodriza o salacuna. Cientos de peces comerciales, tanto marinos como estuarinos, cumplen sus primeras etapas de desarrollo en este medio protegido, en el cual encuentran abundante ali-mento y miles de escondrijos para escapar de sus enemigos naturales. Una vez desarrollados, salen 
del estuario, donde son capturados activamente 
por el hombre.
En las lagunas estuarinas con pocas fluctuaciones de marea, como en la Ciénaga Grande de Santa Marta, la principal actividad pesquera se efectúa desde canoas mediante el uso de atarrayas. Las especies preferidas por los pesca-dores son la lisa, Mugil spp., y la mojarra 
Eugerres spp.Los pescadores artesanales están tan ligados al agua y al manglar que 
no se alejan de él. Cons-truyen sus viviendas sobre zancos de palma amarga, madera que no se pudre en el agua ni es atacada por 
el molusco Teredo 
navalis, lo que sí acontece con la de mangle.
En el manglar los molus-cos se pescan de diferente manera. El caracol, Melongena melongena, 
se extrae buceando el 
fondo estuarino, mientras que las ostras se recogen desprendiéndolas de las raíces, troncos y demás sustratos duros de la ciénaga. Una vez afuera se desprenden del lugar de anclaje con un cuchillo y 
se llevan a los centros de acopio.
En el manglar los molus-cos se pescan de diferente manera. El caracol, Melongena melongena, 
se extrae buceando el 
fondo estuarino, mientras que las ostras se recogen desprendiéndolas de las raíces, troncos y demás sustratos duros de la ciénaga. Una vez afuera se desprenden del lugar de anclaje con un cuchillo y 
se llevan a los centros de acopio.
En el manglar los molus-cos se pescan de diferente manera. El caracol, Melongena melongena, 
se extrae buceando el 
fondo estuarino, mientras que las ostras se recogen desprendiéndolas de las raíces, troncos y demás sustratos duros de la ciénaga. Una vez afuera se desprenden del lugar de anclaje con un cuchillo y 
se llevan a los centros de acopio.
Las redes son sin lugar a dudas la herramienta más 1mportante del pescador artesanal. Desafortunadamente en los últimos años 
y especialmente con la aparición de las redes de monofilamento, se ha incrementando  de tal forma su número que el recurso pesquero se ha visto amenazado. Por lo tanto se hace indispensable reglamentar esta actividad y desarrollar estrategias viables que permitan el aprovechamiento racional del recurso.
Las redes son sin lugar a dudas la herramienta más 1mportante del pescador artesanal. Desafortunadamente en los últimos años 
y especialmente con la aparición de las redes de monofilamento, se ha incrementando  de tal forma su número que el recurso pesquero se ha visto amenazado. Por lo tanto se hace indispensable reglamentar esta actividad y desarrollar estrategias viables que permitan el aprovechamiento racional del recurso.
Las redes son sin lugar a dudas la herramienta más 1mportante del pescador artesanal. Desafortunadamente en los últimos años 
y especialmente con la aparición de las redes de monofilamento, se ha incrementando  de tal forma su número que el recurso pesquero se ha visto amenazado. Por lo tanto se hace indispensable reglamentar esta actividad y desarrollar estrategias viables que permitan el aprovechamiento racional del recurso.
Las redes son sin lugar a dudas la herramienta más 1mportante del pescador artesanal. Desafortunadamente en los últimos años 
y especialmente con la aparición de las redes de monofilamento, se ha incrementando  de tal forma su número que el recurso pesquero se ha visto amenazado. Por lo tanto se hace indispensable reglamentar esta actividad y desarrollar estrategias viables que permitan el aprovechamiento racional del recurso.
Muchos recursos del manglar como el cangrejo halacho, Ucides occidentalis, y las 
iguanas, Iguana iguana, son capturados por niños 
y mujeres , sin utilizar 
artes de pesca, lo que permite una fácil obtención de proteína, para los habitantes de las regiones costeras de Colombia. 
El arte de la pesca, 
se aprende desde muy temprana edad, pues su conocimiento es indispensable para la sobrevivencia en este medio.
Muchos recursos del manglar como el cangrejo halacho, Ucides occidentalis, y las 
iguanas, Iguana iguana, son capturados por niños 
y mujeres , sin utilizar 
artes de pesca, lo que permite una fácil obtención de proteína, para los habitantes de las regiones costeras de Colombia. 
El arte de la pesca, 
se aprende desde muy temprana edad, pues su conocimiento es indispensable para la sobrevivencia en este medio.
Muchos recursos del manglar como el cangrejo halacho, Ucides occidentalis, y las 
iguanas, Iguana iguana, son capturados por niños 
y mujeres , sin utilizar 
artes de pesca, lo que permite una fácil obtención de proteína, para los habitantes de las regiones costeras de Colombia. 
El arte de la pesca, 
se aprende desde muy temprana edad, pues su conocimiento es indispensable para la sobrevivencia en este medio.
Muchos recursos del manglar como el cangrejo halacho, Ucides occidentalis, y las 
iguanas, Iguana iguana, son capturados por niños 
y mujeres , sin utilizar 
artes de pesca, lo que permite una fácil obtención de proteína, para los habitantes de las regiones costeras de Colombia. 
El arte de la pesca, 
se aprende desde muy temprana edad, pues su conocimiento es indispensable para la sobrevivencia en este medio.
Habitantes y pescadores de las regiones costeras del Caribe y del Pacífico en Colombia.
Habitantes y pescadores de las regiones costeras del Caribe y del Pacífico en Colombia.
Habitantes y pescadores de las regiones costeras del Caribe y del Pacífico en Colombia.
Habitantes y pescadores de las regiones costeras del Caribe y del Pacífico en Colombia.
Habitantes y pescadores de las regiones costeras del Caribe y del Pacífico en Colombia.
Uno de los mayores problemas que afronta el pescador artesanal en Colombia, es la falta de una adecuada infraestructura de conservación mediante frío. Una de las alternativas tradicionales ha sido el salado y secado al sol del pescado. Con esta técnica se logra parcialmente, pero la proteína pierde mucho valor y se convierte en un alimento de segunda.

Texto de: Henry von Prahl

El manglar alberga pocas especies comerciales, con excepción de algunos moluscos como las ostras en el Caribe y la piangua, Anadara sp., en el Pacífico; a esta lista podemos agregar el cangrejo azul, Cardisoma sp, el cual vive bajo los mangles comiendo las hojas acabadas de caer, o el cangrejo halacho, Ucides sp., que se alimenta del detritus orgánico recién coagulado y precipitado, el cual raspa de la superficie con largas pinzas en forma de cuchara aplanada. Estos crustáceos se encuentran normalmente debajo de los mangles, donde excavan sus madrigueras.

Pero, por carecer de productos de valor comercial el manglar no deja de tener importancia. Por el contrario, el manglar alimenta gran parte de los esteros y lagunas que le circundan, convirtiéndolos en hábitat primario para innumerables organismos, incluso un alto volumen de variedades comerciales. Al ser sacado de los Manglares este material orgánico suspendido, las aguas de los esteros se tornan turbias. Las partículas absorben la energía radiante y no dejan pasar luz solar a más de 2 metros de profundidad, lo que determina que la actividad fotosintética de las microalgas planctNicas tan sólo se desarrolle en aguas superficiales. Ello conduce a que los estuarios más productivos sean aquellos de no más de 2 metros de profundidad como, por ejemplo, el de la Ciénaga Grande de Santa Marta. En medios como este, copiosos en detritus orgánico cubierto con moco bacteriano y microalgas, se manifiesta una extraordinaria explosión de vida y millones de larvas se nutren en este caldo, lo que estimula migraciones masivas hacia allí. Ejemplo de esto son los camarones marinos del género Penaeus, conocidos también como langostinos. Estos animales copulan en aguas estuarinas y después de recibir un saco de espermatozoides colocado externamente por el macho, la hembra migra mar afuera. Al encontrar condiciones adecuadas rompe el saco con sus patas y suelta miles de huevos que son fecundados externamente. Doce horas después eclosiona de cada huevo una minúscula larva llamada nauplius, semejante a una araña microscópica. Al cabo de unas 24 horas, se transforma en una más avanzada que se nutre activamente de microalgas, abundantes en la interfase estuario mar. Es lógico, pues estas aguas no son tan turbias, pero reciben nutrientes inorgánicos procedentes en su mayor parte del rompimiento o lisis de las bacterias que viven en las ricas aguas estuarinas.

Al avanzar en su desarrollo, las larvas cambian de dieta y al no encontrar suficiente alimento en estas aguas marinas se presenta otro cambio. Desarrollan patas largas con múltiples cerdas, a manera de vela, las cuales abren con el fin de ser impulsadas con las corrientes hacia los estuarios. Su instinto las dirige hacia este medio; cuando llegan, sufren una nueva metamorfosis y pierden sus extremidades, generando en su lugar verdaderas patas articuladas, indispensables para moverse sobre el fondo. Terminada esta mutación tenemos un camarón en miniatura que se alimenta ávidamente de detritus, digiriendo altas cantidades de proteína bacteriana que con tribuirán a su acelerado crecimiento. Además, en estas aguas turbias encuentran refugio, ya que son difíciles de ser detectados visualmente por sus enemigos. También usan múltiples escondrijos, especialmente entre los laberintos de raíces de los Manglares inundados y debajo del tapete de hojarasca. En esta suerte de guardería se desarrollan hasta convertirse en jóvenes, período en el que inician su retorno a las áreas bañadas por el mar con el fin de reemprender su ciclo biológico. Como estos camarones marinos hay infinitos animales, especialmente peces, que realizan migraciones semejantes. Entre los más conocidos tenemos a los pargos y las lisas.

Estas migraciones tienen otra ventaja y es que los jóvenes al no compartir el medio con los mayores no tienen que competir con ellos, lo que les da mejores posibilidades de sobrevivir. Otro caso que se repite todos los años a lo largo del Pacífico colombiano espectáculo de extraña belleza , es la migración de los camarones de agua dulce, pertenecientes al género Macrobrachiume A diferencia de los camarones marinos estos copulan en el agua dulce, luego de pasar por un complicado cortejo. Los huevos fecundados externamente son incubados por la hembra durante unos 20 días, período en el cual va migrando poco a poco hacia zonas estuarinas que limitan con los ríos. Esto es importante, porque los ríos son más bien pobres en plancton, lo que dificultaría considerablemente la consecución de alimento por parte de las larvas. Como es de esperarse, la solución de esta limitación está en el estuario, y por esto las hembras, como madres cuidadosas, se acercan a ellos hasta que detectan cambios en la salinidad.

Ya las larvas que se han desarrolla do parcialmente dentro de los huevos transportados en las patas nadadoras de la hembra, eclosionan y salen para ser arrastradas de inmediato por la corriente hacia el estuario, donde encuentran abundante zooplancton, que pueden capturar con sus patas mandibulares. Con tantas ofertas energéticas las larvas se dan allí el gran banquete y se desarrollan velozmente, pasando por varias mudas, hasta que adquieren la forma de un pequeño camarN. En este momento el instinto da una orden y miles de camaroncitos se reúnen para iniciar su regreso hacia las dulces aguas ancestrales. Esta migración, a manera de subienda, es un espectáculo magnífico millones de pequeños animales luchan contra la corriente para remontar el río y dispersarse. Es en esta etapa cuando otras especies, incluso el hombre, se alimentan de ellos. Los pobladores ribereños del Pacífico, especialmente los indígenas noanamaes, del río San Juan, los capturan con toldillos o pequeñas redes de mano. Los camaroncitos y su fauna acompañante, conformada por larvas de peces, son colocados en hojas y luego ahumados. El resultado es un delicioso plato que se conoce con el nombre de chaupiza, auténtico caviar de la selva.

Después de un año, los camarones que lograron sobrevivir maduran sexualmente y encuentran su pareja. Son tan sólo dos ejemplos, pero hay seguramente miles más, dependientes del estuario y de los generosos mangles, que a cambio de nutrientes inorganicos no utilizables por ellos prodigan materia orgánica, haciendo de éste un medio de óptima productividad.

Teniendo en cuenta estos ciclos migratorios podemos decir que el 100 por ciento de los peces y moluscos comerciales que se extraen actualmente a lo largo de nuestras, costas pasó parte de su vida larval y juvenil en las protegidas y nutricias aguas del estuario y, por tanto, dependen de él para su existencia, por lo cual le llamamos ecosistema esencial.

Pero este enjambre de millones de larvas y organismos jóvenes que entran a los estuarios también les sirve de alimento a otras especies depredadoras especializadas en cazar en estas aguas oscuras, como los bagres marinos, cuyas largas barbas sensoriales pueden palpar el fondo y les ayudan a capturar la presa con su gran boca ventral.

Otros, como los róbalos, pescan en aguas superficiales mientras que los pargos juveniles prefieren ramonear las raíces de los mangles para cazar los cangrejos que viven sobre ellas. En fin, una compleja cadena para mantenerse vivos.

El hombre se integra activamente a este sistema de cazadores por una parte colecta moluscos entre las raíces de mangle como, por ejemplo, las pianguas, que desentierra del fondo o las ostras, que desprende de las raíces. Los cangrejos se atrapan manualmente o con ingeniosas trampas cebadas con hojas de mangle.

También se colocan redes de atajo en los estuarios para capturar los peces al bajar la marea. Se pescan con atarraya principalmente lisas y mojarras e, incluso, se utiliza el veneno vegetal conocido como barbasco. Este es una saponina que bloquea la captación de oxígeno y hace que los peces mueran por asfixia. También se colocan largas líneas con anzuelos para pescar jaibas.

Pero hay una práctica perjudicial que por desgracia continúa y es la pesca con dinamita. Para tal efecto, en los esteros del Pacífico tumban un gran mangle a la orilla del estuario, de manera que repose parcialmente en el agua. Al degradarse la materia orgánica aparecen cientos de organismos para nutrirse, entre ellos los grandes depredadores como el pargo. Cuando se han congregado suficientes animales tiran el taco y en un segundo desaparece la vida alrededor del comedero. El efecto es pasmoso, máxime cuando se ven flotar los miles de peces jóvenes y postlarvales que son desechados y deberán morir intilmente.

En cuanto a la pesca se puede decir que en nuestras costas nos dedicamos a capturar las mismas especies pero en diferentes etapas de su desarrollo. Por ejemplo, en el Pacífico colombiano los pescadores artesanales colocan extensas redes trasmallos en las bocas de los esteros y capturan los camarones juveniles que quieren salir del estuario hacia mar abierto.

Escapar hoy de estas cortinas de muerte es una proeza, si tenemos en cuenta el desmedido incremento de esta actividad; pero mar afuera les esperan barcos con redes de arrastre que barren indiscriminadamente el fondo oceánico, capturando camarones de todas las edades.

La consecuencia de todo esto es una desaforada sobrepesca con sensible baja en los rendimientos, dado que el recurso no se puede reponer. Esto se refleja en las estadísticas que señalan cómo en 1976 se capturó un total de 2'156.000 libras de camarón en el Pacífico colombiano, mientras que en 1986 tan sólo 974.655 libras, aún con un número mayor de barcos de arrastre en operación.

Este aspecto siempre va a causar controversia, pero en nuestro medio los pescadores artesanales juegan un importante papel, ya que casi todo su producto se consume localmente o en el interior del país, lo cual conlleva a un incremento proteínico en la dieta de la población. Además, es una actividad que demanda numerosa mano de obra.

Por el contrario, los pescadores industriales exportan la mayor parte a otras zonas, preferiblemente a los mercados, extranjeros, y obtienen a cambio divisas que también requiere el país con urgencia.

No intentaremos tomar partido por una u otra práctica pesquera, pero sí señalar cómo todas dependen de los recursos energéticos que pueda ofrecer el manglar y de su estado de conservación.

 

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