Mariposas de Colombia

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Epílogo

Texto de: Juana Uribe

Después de seguir el desarrollo de este libro, debe ser evidente que la conservación de las mariposas está íntimamente ligada con la de los ecosistemas en los que ellas cumplen sus ciclos de vida. Esta relación se hace más fuerte cuando vemos que su supervivencia depende, además, de su interrelación con los ciclos de vida que sufren los ecosistemas mismos y que, aunque su capacidad de adaptación es muy grande, mayor es la capacidad de destrucción que tiene el hombre de manera directa sobre los ecosistemas e indirecta sobre las especies que en ellos habitan. Pocas veces la mariposa, como orden, es atacada directamente, lo que no quiere decir que no esté en peligro. Y si hoy podemos disputarnos con el Brasil el honor de ser el país con mayor número de especies de mariposas en el mundo, nuestra irresponsable tendencia a destruir, sin reflexionar, la cadena ecológica que nos rodea, nos puede llevar fácilmente a ostentar también registros de desastre irreversibles.

Las maneras como podemos contribuir a la conservación de las mariposas son variadas. La primera de ellas es el estudio y la documentación. No podemos conservar lo que no conocemos. Son pocos los estudios que se han hecho y la mayoría han sido realizados por investigadores norteamericanos o europeos preocupados por la alta destrucción a que han sido sometidos nuestros bosques tropicales. Por esto se hace urgente crear dentro de nuestro país una conciencia científica de investigación para estudiar a plenitud la población de mariposas que nos habita y difundir los resultados, haciendo un llamado a las personas de todos los estamentos de la sociedad para que tomen conciencia de lo que está sucediendo. Es también primordial impulsar campañas en pro de la salvación de las especies en peligro, no sólo de mariposas, sino de aves, reptiles, anfibios y mamíferos que contribuyen con su presencia a cerrar la cadena ecológica de nuestros hábitat. Algunas entidades privadas como la Fundación NATURA, Herencia Verde y la FES han venido realizando importantes campañas en este sentido. También debemos promover los estudios sobre las zonas naturales susceptibles de convertirse en Areas protegidas, en las que se haga un control sobre la población de las especies de animales en extinción. Algunas áreas de esta naturaleza están ubicadas en las cordilleras Occidental y Oriental, y en el Putumayo, donde se registra una alta cantidad de endemismos, única en el mundo. Recientemente el Instituto Nacional de Recursos Naturales, INDERENA, ha creado algunas reservas como el Parque Natural Cerro de Tatamá en el Chocó, o la Serranía de Chiribequete, en Amazonas, que sin duda contienen gran cantidad de especies nuevas de las que, por ahora, no tenemos ninguna noticia y su estudio se hace urgente. Otro factor que pone en peligro nuestra población de mariposas, son los conflictos entre colonos y Gobierno en algunas zonas ricas en especies, como el caso de la Serranía de la Macarena, de cuya solución depende también el futuro de la fauna del piedemonte inferior y de la cumbre de la Serranía, pues allí existen numerosas especies que permanecen desconocidas para la ciencia debido a su situación de inaccesibilidad.

Son numerosas las instituciones internacionales como la W.W.F. (Wild world foundation) y la IUCón (International Union For Conservation of Nature and Natural Resources), que pueden contribuir en programas de conservación o convenios internacionales de protección de aquellos Refu gios Endémicos colombianos que aún no están bajo ningún tipo de protección. De hecho, existe ya un acuerdo internacional de control sobre la fauna silvestre y especies en peligro (CITES), que vigila las especies salvajes exportables.

Desafortunadamente en Colombia se desconocen datos precisos acerca del tráfico de flora y fauna silvestres, incluyendo el de especies de mariposas que son colectadas para enviar al exterior. Si pretendemos aportar un grano de arena en el proceso de estudio y conservación de las mariposas en Colombia, debemos, en primer lugar, estar conscientes de que aún queda mucho por estudiar y que contribuir en este sentido es un paso fundamental para dicho propósito. Pero lo más importante para lograr algo positivo es que todos tomemos conciencia de la importancia indudable de nuestra riqueza de mariposas, de la estrecha relación que esto tiene con la riqueza de nuestra flora y fauna y, por ende, con la calidad de nuestra vida.

 

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