Mariposas de Colombia

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Introducción

Texto de: Benjamín Villegas

Siempre he sentido fascinación por las mariposas. Desde el día en que de la mano de mi abuelo conocí su colección de morfos y otras especies que había capturado con pasión en sus tierras de Muzo y, con mi madre, abrimos cuidadosamente las alas de algunos ejemplares, calentando sus cuerpos en agua tibia, con el fin de recrear con ellas, entre cajas de cristal, rincones de la naturaleza donde reinaba la mariposa. Ya entonces me sorprendí con la delicadeza, el color y la forma única de los diseños de las alas, y quise informarme sobre las intimidades de su comportamiento, la magia de su metamorfosis y su inmenso significado como elemento de equilibrio dentro de la naturaleza. estilización de su cuerpo. En la cultura azteca, por ejemplo, la mariposa se representaba casi siempre en su forma real y simbolizaba el fuego, con excepción de las representaciones de la diosa Xochiquetzal, que aparece con cara y brazos humanos, cuerpo de mariposa y alas de un papiliónido de varias colas.

Aún hoy, en las fiestas colectivas y las representaciones dramáticas de ciertas tribus de la Amazonía colombiana, existe una que dura veinticuatro horas y que tiene el objeto de invitar a los animales a compartir la cosecha del chontaduro. La representación central se hace por hombres que portan las máscaras de los animales selváticos, incluido el murerú, pájaro capitán de todos los animales, que es asistido por varios hombres que llevan espectaculares máscaras representativas de las mariposas. Otras tribus atribuyen a las pequeñas mariposas de alas transparentes que atraviesan volando la penumbra de la selva, el significado de las almas de los niños muertos prematuramente.

Numerosas representaciones artísticas de la mariposa las encontramos en el Arte Colonial, sobre todo en las tallas sobre madera de algunas iglesias, en detalles de la pintura mestiza y en los apuntes y dibujos que durante la Expedición Botánica de Mutis ilustraron la sorprendente flora y fauna encontrada por los españoles en el Nuevo Mundo. También su presencia se siente en las acuarelas de la Comisión Corográfica y en las imágenes que dejaron los viajeros europeos que visitaron nuestro territorio durante el siglo XIX. A finales del mismo y en los albores del siglo XX, varios paisajistas de la escuela de la Sabana, también las incluyeron como parte del medio ambiente que les interesaba reproducir. En la pintura contemporánea, la mariposa con todo su colorido ha estado presente en la obra de numerosos artistas de diferentes tendencias, al tiempo que la encontramos en múltiples expresiones de arte popular como tejidos en algodón y fibra, incrustaciones de hueso y semillas sobre madera, artefactos cerámicos, repujes en cuero u ornamentaciones en barniz de Pasto, que toman de la mariposa lo mejor de su forma y su colorido. A este punto, no podemos dejar por fuera las múltiples veces que la literatura y la poesía se han servido de la naturaleza.

Quizá, inconscientemente, siempre quise dedicarles un libro, hasta el día en que conocí al Dr. Ernesto Schmidt Mumm, colombiano de origen alemán, quien durante años había reunido una colección bien significativa de ejemplares, capturados por él en diversas regiones de Colombia. Gene rosamente, abrió las puertas de su estudio, compartió su información , facilitó su colección para las fotografías de la planchas y me relacionó con Jesús Vélez y Julián Salazar, estudiosos y fanáticos de la materia, quienes con su entusiasmo, conocimiento y dedicación estructuraron el trabajo y se ganaron el justo título de autores de este libro. A su vez, el Dr. Keith Brown Jr., científico norteamericano residente en Brasil y uno de los más importantes Entomólogos del mundo, también a instancias de Schmidt Mumm, accedió gentilmente a escribir el prólogo de la obra.

Con ellos y el equipo de colaboradores de Villegas Editores inicié un trabajo que ha cumplido cinco años y me sumergí en el alucinado mundo de las mariposas diurnas de Colombia, convencido de que, además de ser uno de los animales más vistosos, graciosos y representativos de la naturaleza, la mariposa ha sobrevolado la imaginación del hombre sugiriéndole siempre símbolos y significados, mitos y leyendas, y le ha servido como fuente de inspiración para variadas expresiones artísticas con múltiples interpretaciones. Ligera y misteriosa, su esencia ha sido asimilada en diversas culturas a fenómenos incomprensibles, como el destino del alma después de la muerte. En general, ha representado todo aquello que no se puede tocar, que escapa a lo material y, por lo tanto, es difícil de explicar por el hombre. Así, desde la antig¸edad era el símbolo de las almas incorpóreas, y en los griegos representaba la psiquis. Allí encontramos una figura que simboliza los efectos del amor, en la que Eros, su representante masculino, se acerca a Psiquis, con forma de muchacha con alas de mariposa, quien unas veces lo abraza tiernamente y otras lo oprime con fuerza, produciéndole intensos sufrimientos.

La Biblia también se refiere en varias oportunidades a las almas de los muertos por medio de la mariposa y, frecuentemente, el arte religioso asimila la singular metamorfosis de este animal a la vida, muerte y resurrección de Cristo. Durante la edad media, que constituyó un momento fértil para el cultivo de las supersticiones y las creencias sobrenaturales, la mariposa estuvo siempre presente, ya sea como un elemento de buenos presagios o como la representación de un mal ag¸ero. En general, puede anotarse que estas supersticiones han permanecido en el tiempo y que, curiosamente, han sido desarrolladas en forma similar por distintas civili zaciones en todos los continentes. En la época victoriana, por ejemplo, su significado dio un giro convirtiéndose en representación de la pureza. Más tarde, el psicoanálisis atribuyó a la presencia de la mariposa en los sueños una gran importancia, ya que dentro de éstos simboliza profundas transformaciones psíquicas y una evidente evolución espiritual.

Por su parte las culturas pre hispánicas, que fueron conscientes desde siempre de la increíble riqueza natural que las rodeaba y de la importante presencia de la mariposa dentro de ésta, poblaron su panorama mitológico y artístico con leyendas y simbologías alrededor de este singular animal. Su presencia iba desde la representación gráfica y morfológica de la mariposa en los elementos de la vida cotidiana, como las narigueras y los sellos de estampación de textiles, hasta pictografías en las rocas y pintura sobre la piel. También se encontraba en expresiones artísticas más elaboradas, como frescos en los muros de las tumbas y templos, piezas de cerámica pintadas, vasijas ceremoniales decoradas con la forma del animal o moldeadas con la ese ser maravilloso que se acerca inspirando la pluma de escritores de todas las generaciones. Gran protagonista de las letras, la mariposa ha servido para expresar la belleza de una mujer, lo sutil del amor o lo fugaz de una pasión. En la prosa, tal vez por ser uno de nuestros símbolos literarios que han recorrido el mundo entero, podemos mencionar a Mauricio Babilonia, personaje de Cien Años de Soledad, creado por Gabriel García Márquez, quien aparece siempre rodeado de unas mariposas amarillas, que no se despegan de su cuerpo, atraídas por su inconfundible olor a aceite quemado procedente de su profesión de mecánico.

Ante la evidencia de que la mariposa es un animal que no ha pasado desapercibido a ninguna cultura o expresión artística, y aun con las dificultades que presenta su estudio, el hombre ha pasado de verla como un ser superior, de belleza sobrenatural, a tratar de apropiarse de su misterio, tal vez dándose cuenta de que más que algo incomprensible e inalcanzable, es un espejo de la evolución, de los ciclos de la naturaleza y por lo tanto de sí mismo. Con esto en mente, con la clara conciencia de que su supervivencia está íntimamente ligada con la de los ecosistemas donde cumplen sus ciclos de vida, y con el orgullo de que Colombia se presume que es el país más rico del mundo en especies de mariposas, publicamos este libro como un aporte más a la buena imagen del país.

 

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