Mariposas de Colombia

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Origen

Ithomia sp.
Para buscar especies de Ithomiinae es preciso desplazarse al interior del bosque. Allí se encuentran descansando o volando en pequeños grupos. Serranía del Darién, Chocó. 200 m.Euptychia agatha.Hypanartia lethe.
Se encuentra distribuida desde el nivel del mar hasta los 2.500 m.      Cerro Tatamá,     Risaralda. 1.800 m.
Cithaerias pytirosa.
Pertenece a una de las doce especies de alas transparentes que viven desde Centro América hasta el sur del Brasil, habitando los lugares de suelo húmedo de las selvas. Río Guamués, Putumayo. 400 m.Hermano Apolinar María. (Nicolás Seiller) 
Precursor de notables estudios entomológicos a principios de este siglo, siempre ligó toda su vida   a la Historia Natural. Dirigió expediciones destinadas al 
conocimiento de los organismos vivientes en nuestro país, 
sobresaliendo en el   estudio de los epidópteros, con una enorme colección hoy desaparecida. Cacería de mariposas en Villavicencio, Meta. 1875-1876. 
Dibujo de Riou. 
Geografía 
pintoresca de Colombia.Carlos de Linneo.
Naturalista sueco. 
(1707-1778). Autor del sistema de clasificación en plantas y animales,  basado en el género y la especie, utilizado en la actualidad.José Celestino Mutis.
Célebre astrónomo y botánico nacido en Cádiz (1732- 1808).
Dirigió la Expedición Botánica, el primer y más importante estudio de  la flora y la fauna del país.Dione glycera.
Las marcas metálicas que adornan las alas de esta especie son muy distintivas en estas mariposas, frecuentes en climas templados y fríos, motivo por el cual las llaman “espejitos”. Bogotá, Sabana, Cundinamarca.  2.680 m.

Texto de: Juana Uribe

La mariposa es un insecto del orden de los lepidópteros, es decir, animales cuya característica principal es la de poseer alas escamadas, y que su apariencia externa, compleja y maravillosa, difiere de aquella de la mayoría de los insectos a los cuales está ligada genéticamente, es de suponer que antes de llegar a su estado actual, ésta ha sufrido una amplia y compleja evolución. Ubicar el origen de las mariposas en el cuadro de la evolución de los seres vivos es algo bastantedifícil. Históricamente, el hombre se ha servido de los fósiles para establecer la edad de las especies; sinembargo, en el caso de las mariposas, debido a sus características específicas, este sistema no ha sido de mucha utilidad. Siendo una criatura delicada y frágil, su cuerpo parece desintegrarse antes de morir y, por lo tanto, prácticamente se pierde sin haberse convertido en fósil. Se conocen sólo unos tres especímenes fósiles de débil impresión, y por esto es importante establecer que toda reconstrucción que se intente de la vida pasada de las mariposas es bastante incompleta y en todo caso, llena de conjeturas.

Todo parece indicar que el gran apogeo de la evolución de los insectos ocurrió en la llamada floresta de helechos durante el período carbonífero, hace aproximadamente trescientos millones de años, y de cuya curiosa vegetación se formaron más tarde nuestros depósitos de carbón. Uno de los más espectaculares insectos que poblaban esta jungla, era la libélula gigante Meganeura monyi, cuyas alas superaban los sesenta y cinco centímetros. Hoy, las libélulas cazan insectos, entre ellos mariposas, pero esto no excluye que éstas pudieran haber evolucionado de aquéllas.

La asociación evidente de muchas mariposas con las plantas florales, sumada a la mutua necesidad que tienen para la supervivencia, sugiere que ambas evolucionaron en forma paralela y durante el mismo período de tiempo. Siguiendo esta línea, fósiles del período cretácico, antecesores de las primeras plantas florales, ubican el origen de éstas hace aproximadamente noventa millones de años. Sin embargo, el extenso número de familias y géneros de mariposas siempre presentes y su singular fortaleza, nos hacen suponer que los verdaderos orígenes de los lepidópteros están en un período de la evolución mucho más lejano, tal vez ciento cincuenta o doscientos millones de años atrás y que es contemporánea con la de algunos mamíferos.

Especulando un poco más, se piensa que en sus orígenes, la mariposa presentaba un color opaco, principalmente marrón y negro, con muy poco del esplendor y la variedad conocidos en las formas modernas.

Del origen de la mariposa en el continente americano hay también muy pocas pruebas. Existe por ejemplo un antecesor fósil, hallado en las rocas de Colorado, que corresponde a la especie extinta Podryas persephone, cuya antigüedad se remonta a unos setenta millones de años.

Algo de lo que sí estamos completamente seguros, es que la genealogía de muchos géneros de mariposas sudamericanas ocurrió expresamente en la región neotropical, - que comprende desde el sur de México hasta el norte de Argentina -, mostrando poca dispersión hacia regiones más templadas, a causa de la virtual imposibilidad de intercambio por formaciones montañosas o modificaciones climáticas drásticas como períodos de glaciaciones o de grandes sequías. Hasta ahora, y debido a la escasa investigación que se ha realizado en el país en estos campos de la ciencia, no hay datos veraces de fósiles de invertebrados afines a las mariposas, que existan en Colombia.

La lepidopterología en Colombia

Uno de los más exitosos insectos colonizadores del mundo es la mariposa y en este sentido es la gran competidora del hombre, capaz de adaptarse a cualquier tipo de clima, latitud o sistema. Por esto, en un territorio tan variado como el colombiano, podemos encontrar miles de especies distintas de mariposas, muchas de ellas exclusivas de pequeños territorios escondidos y despoblados. Esto, desde el punto de vista de la lepidopterología, o ciencia que estudia las mariposas, es algo así como un arma de doble filo. Por un lado el país ofrece un panorama exquisito para quienes aman el estudio de estos animales, preparándoles un mundo infinito de posibilidades y sorpresas imposible de encontrar en otras latitudes. Por otro, su extensa diversidad y la complejidad de sus métodos hacen que esta sea una tarea incompleta y en muchos casos solitaria.

Los métodos que utiliza la lepidopterología son, hoy día, prácticamente los mismos utilizados por los primeros científicos que se dedicaron al estudio de las mariposas. En principio, las personas que se enfrentan a una búsqueda de mariposas, establecen el territorio que van a abarcar. Cada territorio tiene un clima, vegetación y fauna específicos, al cual corresponde un número determinado de familias de mariposas. Los estudiosos conocen esto y, una vez delimitan el territorio, proceden por medio de distintos métodos como redes, trampas o cebos, a capturar los ejemplares que les interesan. Luego es necesario sacrificar el animal, para proceder a su conservación y posterior clasificación y estudio. Es posible, también, adelantar investigaciones por otros métodos, como observar el comportamiento de las mariposas vivas, o capturarlas vivas para luego estudiarlas en un laboratorio en ese estado.

Las primeras investigaciones científicas conocidas acerca de las mariposas colombianas fueron hechas a finales del siglo XVII por la Real Expedición Botánica, cuando el Sabio Mutis y sus colaboradores trabajaban en la ciudad de Mariquita, Tolima. Estas labores incluían la captura de especímenes vivos junto con las plantas que les servían de alimento, para seguir con detenimiento sus ciclos biológicos. Tampoco fue una tarea fácil. Debido a las condiciones en las que trabajaban, muchas veces se veían enfrentados a la acción de otros insectos que destruían las crisálidas vivas, las colecciones de ejemplares adultos disecados, y hasta la ropa y los libros de notas. Sin embargo, las observaciones de Mutis fueron muy importantes y escribía con entusiasmo en su diario ... se han esmerado los muchachos de esta ciudad, de quienes voy rescatando las mariposas, en traer muchísimas; de modo que desde las once del día hasta las tres de la tarde me he llevado mucho tiempo en empapelar por vez primera estos preciosos insectos. A este paso va creciendo rápidamente esta abundante colección, que siempre deberá ser numerosa para las distribuciones que tenga que hacer. Como no todas se logran en la misma estación, es necesario irlas recibiendo indistintamente.

También, a comienzos del siglo XIX, el eminente y famoso Barón von Humboldt, junto con su compañero Aimé Bonpland, realizaron colectas de mariposas, particularmente en la región del Quindío, que fueron posteriormente cedidas a la Real Sociedad Linneana de Londres.

Pero es al reverendo Padre Lasallista Apolinar María, a quien podemos considerar como el verdadero padre de la Lepidopterología en Colombia. A comienzos del siglo XX fue el director de un grupo de consagrados científicos dedicados a la Historia Natural, que reunió una enorme colección de fósiles, plantas, mamíferos e insectos, tanto neotropicales como del resto del mundo.

Entre ellos sobresalió la colección de mariposas colombianas, que llegó a incluir más de 20.000 ejemplares recolectados y convenientemente clasificados en todo el país. Por aquella época, contaron con el apoyo de renombrados estudiosos como Oberthur, Fassl, Seitz, Róber, entre otros, con quienes mantenían permanente correspondencia y quienes, a su vez, les servían de apoyo en sus nuevas investi gaciones, las cuales aportaron conocimientos invaluables acerca del patrimonio faunístico colombiano, sobre todo en el campo de la lepidopterología.

Desafortunadamente, dicha colección desapareció consumida por el fuego du rante los incendios y desórdenes políticos del 9 de abril de 1948. Fue tanto el dolor que le causó al reverendo Hermano Apolinar María la desaparición de su antología, que con tanto amor había cuidado y acrecentado, que poco tiempo después de este doloroso percance falleció.

Otro naturalista que realizó colectas e interesantes apuntes sobre las mariposas, fue el desaparecido profesor y ceramista alemán Leopoldo Richter, quien durante 20 años hizo profundos descubrimientos de la fauna neotropical, especialmente de insectos colombianos. Este interés naturalista fue continuado por un compatriota y contemporáneo suyo, Ernesto Schmidt Mumm, especializado en mariposas y cuya colección es, hasta ahora, la más grande del país.

Pero quizás, el mejor estudio efectuado sobre los lepidópteros colombianos, por su aporte novedoso y científico, lo realizó el infatigable naturalista y entomólogo austriaco Antonio Fassl en el cuatrienio de 1908 a 1912, quien recorrió ampliamente las cordilleras y valles interandinos, haciendo numerosos descubrimientos de nuevos ejemplares que fueron descritos en la monumental e insuperable obra Los Macrolepidópteros del Mundo, portentoso trabajo dEl6 volúmenes, dirigido por el doctor Adalbert Seitz, desde 1906 hasta 1954. En esta obra se reunió todo el conocimiento que se tenía sobre las mariposas del mundo en esos tiempos.

Otros científicos y naturalistas que recorrieron a Colombia en busca de mariposas, aves y plantas, fueron Klugg, Hopp, Schultz, Kr¸ger, Lehman y el hermano Daniel, cuyas copiosas observaciones sobre historia natural, aves, mamíferos, moluscos, fósiles y mariposas contribuyeron a enriquecer nuestro conocimiento y a aclarar algunas inquietudes acerca del patrimonio natural colombiano.

 

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