Páramos

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Prefacio

Aspectos del nacimiento del río Guaitiquía.  Páramo de Chingaza.Aspectos del nacimiento del río Guaitiquía.  Páramo de Chingaza.Pegapega.  Befaria aestuans.  Páramo de Chingaza.Orquídeas y líquenes crecen aquí sobre una rama de Escallonia.  Páramo de Chingaza.Páramo de Sumapaz.Pegapega. Befaria resinosa.  Páramo de Chingaza.Liquen con gotas de agua. Páramo de Chingaza. Rocío sobre telaraña.  Páramo de Chingaza.Orquídea.  Pleurothallis secunda.  Páramo de Guasca. Quiche.  Bromelia sp.  Páramo de Chingaza.Phytolaca decandra.  Carupa.  Páramo de Guerrero. Epidendro.  Epidendrum chioneum.  Páamo de Guasca. Uva camarona.  Maclenia rupestris.  Páramo de Guerrero. Epidendro.  Epidendrum sp.  Páramo de Guasca. Pecosa.   Bomarea frondea.  Páramo de Guasca. Arnica.  Senecius fomosus.  Páramo de Guasca. Troncos del bosque andino, cubiertos de musgos y líquenes.  Páramo de Chingaza.Troncos del bosque andino, cubiertos de musgos y líquenes.  Páramo de Chingaza.Troncos del bosque andino, cubiertos de musgos y líquenes.  Páramo de Chingaza.Troncos del bosque andino, cubiertos de musgos y líquenes.  Páramo de Chingaza.Troncos del bosque andino, cubiertos de musgos y líquenes.  Páramo de Chingaza.Frailejones.  Páramo de Guargua.Frailejones.  Páramo de Chingaza.Frailejones.  Páramo de Chingaza.Frailejones.  Páramo de Chingaza.Frailejones.  Páramo de Chingaza.Puya.  Puya nítida.  Páramo de Guargua.Puya.  Puya tianae.  Páramo de Sumapaz.Puya.  Puya trianae.  Páramo de Guargua.Frailejones y pajonales.  Páramo de Chingaza.Frailejones, cusque y pajonales.  Páramo de Chingaza.Arroyo con matas de aliso.  Páramo de Chingaza.Frailejones.  Espeletia cayetana.  El Santuario.  Páramo de Guerrero.Cargarocio.  Hypericum sp. y Espeletias.  Páramo de Guerrero.Chocho. Lupinus bogotensis.  Páramo de Guasca.Reventadera.  Gaultheria anastomosans.  Páramo de Guerrero.Chocho.  Lupinus cf. amandus.  Páramo de Chingaza.Uva de anís.  Cavendishia cordifolia.  Páramo de Chingaza.Geranium sp.  El Santuario. Páramo de Guerrero.Gaultheria cordifolia.  Páramo de Sumapaz.Frailejones, Espeletia urigeii, y bosque andino.  Páramo de Chingaza.Puya.  Páramo de Guargua.Palmas bobas cerca del embalse de Chuza.  Páramo de Chingaza.Lycopodium sp.  Páramo de Chingaza.Libélulas recien eclosionadas, secan sus alas.  Páramo de Chingaza.Fronda circinada de helecho.  Páramo de Chingaza.Liquen.  Cladonia sp.  Páramo de Chingaza.Páramo de Sumapaz.Uva de anís.  Cavendishia cordifolia.  Páramo de Guerrero.Disterigma empetrifolium.  Páramo de Guerrero.

Texto de: José Cuatrecasas
Smithsonian Institution

Las inmensas cordilleras que atraviesan el territorio colombiano y se yerguen gigantescas en nuestra región tropical húmeda, presentan, por encima de la selva andina que cubre sus faldas, una zona encumbrada y siempre fría, que llamamos Páramo. Esta zona, por lo poco que de ella hasta ahora conocemos, es considerada por nosotros una zona hostil a la vida sedentaria del hombre.

A pesar de que el Páramo ha sido definido como constantemente frío y húmedo, éste presenta durante el día cambios de temperatura y nubosidad muy grandes y bruscos, pasando rápidamente de cortos períodos de calor a otros de frío. Aun en días despejados los páramos sufren variaciones de humedad atmosférica, que, por momentos, puede llegar a ser muy baja. Sin embargo, su suelo se mantiene permanentemente húmedo, incluso el que está más apartado de las zonas invadidas de charcos y de las comúnmente estériles. Estos cambios súbitos de los factores meteorológicos han modelado la vegetación especial que viste los páramos, verdaderamente extraordinaria en sus estructuras xeromórficas, y que, paradójicamente, se asemejan en su anatomía a las estructuras de las plantas de los países secos. La conclusión es que estamos ante plantas que si bien viven y progresan en un lugar evidentemente húmedo, están preparadas para resistir una 41 “sequía fisiológica”, de la cual padecen los páramos.

Las plantas de los páramos colombianos, cuya estructura anatómica es especializada, presentan aspectos sorprendentes en sus formas biológicas como en el caso de los frailejones, que por ser llamativos habitantes exclusivos de los páramos, han llegado a simbolizarlos. Estas insólitas plantas paramunas desarrollan rosetones de hojas abundantes, lanudas y largas en el extremo de un tallo recto y erguido, llamado caulirrosuleto, que va cubriéndose por las hojas viejas, marchitas, y creciendo hasta alcanzar varios metros de altura, como una palma. También los frailejones, algunas veces, pueden ser tan cortos de tallo que las grandes y blanquecinas rosetas aparecen sésiles a ras del suelo.

Tan interesantes como los frailejones son las demás plantas de esta comunidad vegetal, que comprende numerosas familias y ofrece una gran diversidad de bellas flores, de gramas, líquenes, hepáticas, musgos, ambientes, plantas sin flor, todas de una enorme curiosidad para el observador y algunas verdaderamente llamativas.

En conjunto, la flora de los páramos colombianos es riquísima en número de especies y en variedad de formas y colores, diversidad que no se encuentra en otros ambientes del resto del mundo. Caminar por un páramo en un día despejado es sobrecogedor para el amante de la naturaleza y para el biólogo. El páramo resulta tan atractivo bajo el sol brillante a través de una atmósfera prístina, como lo es estando empañado por la densa neblina que lo caracteriza.

La señora Diane Witlin ha recorrido amorosamente los páramos de Bogotá y de toda Cundinamarca, escudriñando con gran atención su extraña belleza y su amplia riqueza, observando los diferentes momentos meteorológicos para poder fotografiar sus múltiples secretos; su trabajo fotográfico ha sido complementado por el de Aldo Brando, José Fernando Machado, Tomás
Urbanek y Alvaro Moreno, de forma tal que a través de esta obra se nos ofrecen enteramente estas plantas, al poder contemplarlas tanto en los días de niebla como en los de reluciente claridad.

Este libro ?en verdad admirable? ofrece una amplía serie fotográfica, quizás la más completa sobre la flora y el paisaje paramunos, que capta con suma fidelidad todas las formas, los colores y la belleza de la mayoría de las plantas que hermosean esta atractivísima zona que caracteriza la singularidad de las cimas de los Andes colombianos.

Las selectas fotografías de estos observadores ilustran elocuentemente este paisaje maravilloso y las bellas flores, ambientes y plantas que lo adornan, evidenciando para todo el mundo la riqueza, no sólo floral sino pictórica, que encierra el Páramo. Repasar este libro es asombrarse en un fascinante paseo por el inesperado jardín natural que nos ofrece la región más alta de nuestra sabana de Bogotá y de Cundinamarca.

El conocimiento integral que de los páramos posee el doctor Alvaro Torres Barreto enriquece aún más este libro con los selectos relatos que él nos ofrece en detallados pormenores, muy imiportantes para hacemos comprender las singularidades y la estructura de la riqueza natural de esta zona maravillosa de Colombia.

 

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