Por nuestros niños

Programas para su Proteccion y Desarrollo en Colombia

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Escuela Nueva

Texto de: José Granada, María Elisa Pinzón, Alberto Duque López
Instituto Colombiano de Bienestar Familiar

Dentro del Plan de Lucha contra la Pobreza, desarrollado por el go-bierno a través de 6 programas específicos, uno de estos se destaca por los cambios profundos que ha provocado: la Educación Básica para todos. Por primera vez Colombia está en posición de cumplir con el artículo de su Constitución que garantiza la educación primaria para todos los ciudadanos. El país tiene ahora las condiciones técnicas, políticas y financieras necesarias para la universalización de la educación primaria, particularmente en las zonas rurales, donde el bajo cubrimiento y la ineficiencia del sistema ha persistido por décadas.

En efecto, con el programa Escuela Nueva, adoptado y probado durante 14 años, las condiciones técnicas están garantizadas para su aplicación a nivel nacional. Hoy, la Escuela Nueva busca que la educación, más dinámica y acorde con las necesidades de los colombianos que viven y trabajan en el campo, llegue a 25 mil escuelas en distintas zonas del país. Se calcula la cobertura actual en 1 millón de niños en 17 mil escuelas rurales.

Radiografía preocupante

A pesar del adelanto alcanzado por la educación pública en Colombia, en los últimos 15 años, es ostensible que los sectores rurales siempre han marchado a la zaga. El área rural se encuentra aún atrás, con respecto del sector urbano, en lo que se refiere al acceso a la educación, al rendimiento escolar, al manejo administrativo y técnico de la educación y, por qué no decirlo, a las condiciones de infraestructura física de las escuelas.
Hasta mediados de los años 80, las cifras eran aún más desalentadoras:

El 50% de las escuelas rurales no ofrecía la primaria completa; el 55% de los niños del sector rural entre los 7 y 9 años y el 26% entre los 10 y los 14 años, nunca había asistido a la escuela, y los alumnos repitentes eran el 22% de la matrícula del primer grado y el 15% en el segundo grado. El nivel de escolaridad en el sector urbano era de 3.8 grados, mientras que en el sector rural era de 1.7 grados.

Los programas y los métodos de enseñanza y aprendizaje eran pasivos, memorizantes y tradicionales, sin buscar ninguna innovación; los contenidos de las clases impartidas se convertían en simples reproducciones de las clases recibidas por los alumnos urbanos, o sea que no existía adaptación alguna del material a las necesidades de los niños campesinos, y la escuela, por su mismo estancamiento, ya no tenía papel alguno en el desarrollo de la comunidad.

Los horarios no se adaptaban a las necesidades de los niños campesinos que, por participar en las labores agrícolas de sus familias, se alejaban del aula; los padres no participaban en el desarrollo de proyectos con sus hijos; no había suficientes materiales didácticos, y los maestros no recibían la capacitación técnica necesaria para manejar varios cursos a la vez.

De la Escuela Unitaria a la Escuela Nueva

Desde 1961 hasta 1975 se desarrolló en las zonas rurales el modelo de la Escuela Unitaria, la cual representaba un avance respecto del modelo tradicional en el que la memorización y la repetición en coro eran los métodos más frecuentes.

Este modelo ofrecía una primaria completa con aspectos innovadores como la presencia de un maestro para atender diferentes cursos, la posibilidad de una promoción automática que respetaba el ritmo individual de aprendizaje, la existencia de materiales que facilitaban al maestro el trabajar con varios grupos a la vez y asumía el problema de su aplicación en poblaciones de baja densidad.

Se dio el germen, pero la expansión del modelo fue limitada y los problemas de la educación tradicional en la mayor parte del país subsistían. La Escuela Unitaria presentó dificultades en la aplicación o transferencia del modelo a escala nacional, pues se centró fundamentalmente en el proceso de aprendizaje de los niños y descuidó elementos fundamentales como los cambios en el currículo, la capacitación de maestros y el diseño de estrategias administrativas y comunitarias.

Surge entonces la Escuela Nueva que se define como un sistema de edu-cación primaria que integra estrategias curriculares, comunitarias, administrativas y de capacitación de maestros. Ofrece, asimismo, la educación primaria completa como también el mejoramiento de la calidad de la enseñanza en todas
las escuelas rurales del país.

Imágenes de lo nuevo

El niño campesino que participa de los programas de la Escuela Nueva es motivado para recibir conocimientos básicos que le sirvan para trabajar en su medio y para que siga estudiando, si es que lo quiere hacer. Es una enseñanza netamente práctica a través de la cual el niño mejora el concepto de sí mismo; adquiere el hábito de investigar y experimentar por su propia cuenta analizando lo que lo rodea e interesándose por conocer su propio ambiente y la naturaleza; desarrolla destrezas y habilidades para pensar, y, también, actitudes de cooperación y participación.

La Escuela Nueva ofrece, así, un sistema flexible y activo de enseñanza, con una metodología aplicable a cualquier situación de aprendizaje. Se utiliza prioritariamente en las escuelas de 1 o 2 maestros, que son mayoría en el país.

Dos escenas sirven para ilustrar mejor la esencia de la Escuela Nueva:
En la primera, aparecen estudiantes de la escuela tradicional sentados en sus pupitres, escribiendo en sus cuadernos, escuchando al maestro o repitiendo en coro las frases que les pide que repitan. Es un proceso sencillo: el maestro habla y explica, y los estudiantes escuchan.

En la segunda imagen los niños de la Escuela Nueva se hallan sentados en pequeños grupos y los pupitres están unidos como mesas de trabajo. El maestro a veces expone, a veces no, y generalmente pasa de pupitre en pupitre guiando y orientando el trabajo de los niños, haciéndoles preguntas, respondiendo a sus inquietudes. No todos los alumnos están sentados. Algunos consultan en los rincones de trabajo o en la biblioteca; otros utilizan materiales didácticos que tienen relación con su estilo de vida y el de su comunidad, otros están trabajando solos, y otros miran por la ventana los animales que atraviesan el patio.

Esta última imagen se prolonga a la vida familiar del niño. En su casa, desarrolla proyectos con sus padres, acompaña a la recolección de las cosechas, aplica los conocimientos sobre salud y nutrición y, en su turno, cuida a sus hermanos menores utilizando aquellas enseñanzas sobre supervivencia y desarrollo infantil. Se aleja de la escuela para participar en la recolección de la cosecha, vuelve al aula y continúa con un grupo o individualmente su aprendizaje guiado y orientado por su maestro. Nunca pierde un año, su promoción de un grado a otro es progresiva y automática.

La Escuela Nueva parte de principios simples pero prácticos que son decantaciones de otros experimentos educativos. Aquí, los niños aprenden a su propio ritmo por medio de situaciones que están relacionadas con su diario vivir y que ellos mismos pueden manipular y observar directamente, tanto a través del juego como del trabajo. Aquí a los niños se les facilitan las situaciones y condiciones concretas que les ayuden a seguir inicialmente un proceso que vaya de lo concreto a lo abstracto, por medio de la acción; lo que se busca es que el alumno no memorice el nuevo concepto sino que lo comprenda plenamente.

Relaciones con la comunidad

Con la expansión del sistema de la Escuela Nueva a las escuelas rurales que funcionan en el país, el gobierno busca convertir la escuela en un núcleo integrador de la comunidad. La Escuela Nueva opera como un centro de información y de fuerza integradora. La comunidad participa en el desarrollo de los materiales escolares, en la recopilación de información sencilla sobre las características de su zona, en la recuperación de aspectos de la cultura regional —refranes, coplas, mitos, leyendas, cuentos—, en la ejecución de actividades de salud, saneamiento ambiental y nutrición y en algunos casos, como en la Costa Pacífica, la construcción de la propia escuela.

Pero el concepto de participación y la relación de la Escuela Nueva con la comunidad también se forma en los niños a través de la promoción de actitudes cívicas y democráticas. Con el “Gobierno Escolar”, modelo de organización y participación de los niños en las actividades de la escuela, se estimula los hábitos de cooperación, camaradería y solidaridad y se inicia en la práctica una educación para la paz y la democracia.

La conformación del “Gobierno Escolar” de la escuela “Calle Larga”, en la zona cafetera de Colombia, ilustra el proceso de participación de la comunidad, los alumnos y los maestros en las actividades de la escuela.
Un día cualquiera, después de una larga jornada con sus alumnos, el maestro de la escuela “Calle Larga” reúne a la comunidad, a los padres de familia y a los alumnos para discutir sobre la necesidad de la conformación del “Gobierno Escolar”. Todos discuten, se entusiasman y deciden aprovechar esta reunión para nombrar entre los alumnos de la escuela el presidente, el vicepresidente y los ayudantes del “Gobierno Escolar”. Igualmente definen las necesidades de la escuela y la comunidad y crean comités para solucio-narlas. Se conforman, entonces, los comités de aseo, de recreación, de cultura y de salud. Con este acto, los niños son reconocidos por su comunidad y comprometidos para impulsar planes de trabajo por comité; los maestros toman conciencia de su papel como líderes dinámicos de la comunidad y los padres de familia y miembros de la comunidad se involucran y se relacionan con su escuela.

Una red muy eficaz

Los 50 mil maestros se han organizado mediante una red que sustenta el programa. Ellos tienen funciones de orientación y guía en lugar de ser simples transmisores de conocimientos y han asumido su papel de líderes y dinamizadores de la comunidad. Esta red comprende 5 mil microcentros rurales.

El microcentro rural es una organización local conformada por un grupo de 5 a 10 maestros, el cual se reúne periódicamente, por lo menos una vez al mes, con el fin de realizar talleres de capacitación, asesoría y seguimiento, apoyados por medios de comunicación.

Se organizan, de esta forma, centros de recursos departamentales y municipales, lugares estos donde se encuentra el material didáctico de distintos géneros como biblioteca, juegos, material impreso, videos y audiocasetes, así como recursos físicos que facilitan el proceso de consulta, aprendizaje y producción de pequeños impresos. Dentro de esa misma estrategia han sido capacitados 4.100 agentes educativos regionales y locales, y se ha establecido una red de información y evaluación que cubre áreas locales, regionales y nacionales. Asimismo, se realizan y proyectan acciones educativas de supervivencia y desarrollo infantil en 26 mil comunidades que reciben la influencia del programa, y en cerca 1 millón 500 mil de familiares de los niños vinculados a estas escuelas.

Calidad de la metodología

El programa Escuela Nueva ha respondido plenamente a las necesidades que existían en el campo de la educación primaria rural en Colombia porque, con su metodología, ofrece educación primaria gratuita y completa, entrega el material educativo gratuito a los niños, los retiene en la escuela, elimina la repetición de cursos y emplea un método activo para la solución de los problemas escolares. A tiempo que los niños aprenden materias que tienen relación directa con el medio en que viven, se estrechan los lazos de unión entre la escuela, la familia y la comunidad.

Con el fin de materializar los propósitos de este programa, se han organizado 2.500 escuelas demostrativas para garantizar la calidad de la metodolo-gía en el proceso de expansión a nivel nacional, que pretende pasar de los 17 mil que funcionan hoy a 25 mil en 1992.

Las Escuelas Demostrativas cuentan con 1, 2 o 3 maestros y atienden los 5 grados de la educación primaria. En ellas se aplica la metodología de la Escuela Nueva, y se llaman así porque permiten a los demás maestros de la misma zona, observar en forma práctica la aplicación concreta y correcta de estos postulados. En otras palabras, son auténticos laboratorios donde se aplican los componentes del programa y se demuestra su funcionamiento.

Avance significativo

La Escuela Nueva ha recibido un vigoroso impulso del Programa Social del Presidente Barco, que ha permitido ampliar su cobertura en la educación primaria en el campo. Las innovaciones de la Escuela Nueva en el diseño de materiales de aprendizaje para los niños y en ayudas educativas para los maestros; en metodologías pedagógicas que permiten combinar el trabajo individual y en grupo; en la adaptación del currículo nacional a las particularidades regiona-les; en el suministro a los maestros de instrumentos que les permiten conocer profundamente la comunidad; en la integración del proceso administrativo y de capacitación, y en la formación de multiplicadores que faciliten la descentralización, han permitido avances significativos.

Las evaluaciones realizadas han arrojado resultados alentadores que permiten asegurar que la calidad de la educación impartida por la Escuela Nueva es mejor que las tradicionales. A nivel nacional, en ninguna de las pruebas diseñadas, la escuela rural graduada superó los puntajes obtenidos por la Escuela Nueva.

El millón de niños que estudian en esas escuelas de las zonas rurales se ha convertido en motivo de interés y curiosidad para otros países. La Escuela Nueva es la más avanzada y práctica de Latinoamérica y se cuenta entre los programas mejor concebidos y organizados en la educación mundial.
Misiones de países como El Salvador, Costa Rica, Paraguay, Ecuador, Perú, Bolivia, Nicaragua, Honduras, Senegal, Guinea Ecuatorial, República Dominicana, entre otros, han estado en Colombia conociendo de cerca el funcionamiento del programa. Grupos de estudio y observación del Banco Mundial, el Banco Interamericano, UNICEF y la UNESCO han recomendado el programa, no sólo como respuesta a la educación primaria en el sector rural colombiano, sino para que sea aplicado en otros países.
Una misión de la UNESCO, al comentar aspectos de la enseñanza básica primaria en Colombia, expresó:

“No dudamos en afirmar que las realizaciones de la Escuela Nueva, de la que tuvimos conocimiento mediante documentos pedagógicos y visitas a clases, son de un nivel muy elevado en sentido absoluto y constituye una experiencia de valor internacional innegable”.

Igualmente, el Banco Mundial seleccionó a la Escuela Nueva como una de las 3 experiencias de escuelas primarias en el mundo que ha aplicado exitosamente una innovación educacional y afirma:

“Creemos que la experiencia en cuanto a la ejecución de este programa es altamente instructivo, al contener muchas lecciones importantes que merecen diseminarse ampliamente entre los planificadores de la educación y los encargados de la adopción de políticas en el mundo en su desarrollo, así como entre el personal de los organismos internacionales que respaldan el desarrollo educacional”.

De esa manera, el programa Escuela Nueva encaja con los postulados de Erradicación de la Pobreza Absoluta la prioridad del niño dentro del catálogo de soluciones para el futuro del país y el papel de la capacitación como factor de cambio, porque permite igualdad de oportunidades de acceso a la educación básica; facilita la igualdad de oportunidades de éxito; llega a los grupos más pobres y débiles del sector educativo; ofrece contenidos relevantes que responden a necesidades básicas; promueve procesos de participación en el aula y la comunidad, y es congruente con los procesos de descentralización.

 

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