Ricardo Gómez Campuzano

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Presentación

 

 

Texto de Benjamín Villegas
Editor

La historia de Ricardo Gómez Campuzano se confunde con la historia del país a lo largo de noventa años. A finales del siglo XIX, cuando avanzábamos hacia la última de nuestras grandes guerras civiles (por lo menos la última de nuestras grandes guerras civiles declaradas), comenzamos a salir de una infancia colectiva que se había prolongado desde la Gran Colombia. En ese mismo período nació y creció Gómez Campuzano como un ser hecho expresamente para entender la confusa psicología de un país que necesitaba con urgencia de un modo de expresión plástico y desde entonces comenzó una indagación sin concesiones, que lo llevó a afirmarse sobre el paisaje y sobre los rasgos de un grupo humano que era el suyo propio, corno una manera de encontrarse a sí mismo, vale decir, como una forma de encontrar nuestra propia imagen colectiva.

En este libro recogemos ese atafago que es sólo una manera de mostrar un atafago, histórico. Es posible en algunos casos se trate de una antología irregular, pero ello se explica porque nuestro propósito fue el de dar una mirada de conjunto dentro de la cual los momentos luminosos de su obra encontraran un atemperamiento adecuado en otros más acordes con la extensión de su trabajo (cerca de diez mil obras llevan su firma), y con el ámbito de su apacible pero profunda vida doméstica.

Con este volumen pretendemos dar testimonio de lo que fue el quehacer de un hombre volcado totalmente sobre su arte, infatigable en la búsqueda y en las indagaciones, listo siempre a dar una respuesta, a plantear una pregunta, a abrir un nuevo espacio plástico, otra actitud otro desafío. Gómez Campuzano es el necesario punto de contraste de un país emotivo y sentimental como el nuestro. Fue un ser disciplinado, un individuo que mostró a lo largo de toda su vida una constancia y una tenacidad inusitadas, y un amor a su oficio de tal manera definitivo, que muy pocos colombianos podrán alegar en su favor algo semejante.

Este libro quiere mostrar sus transformaciones y sus búsquedas, dentro de la relativa unidad temática que le permitieron su entorno y su mirada sobre el mundo. Expresó su universo en una forma personal, única e indivisible, en lo que logró el ideal del verdadero artista. Y para ello tuvo que correr riesgos, los mismos que corren quienes se afirman sobre sus convicciones a cualquier precio. Esos tales, la historia del mundo lo demuestra, terminan muchas veces en la picota o en la horca.

Ricardo Gómez Campuzano no es de ninguna manera un libro crítico. Nos importa mucho más contar la vida de un colombiano ejemplar, que tuvo vocación y todo aliento. En sus páginas será posible dar una mirada de conjunto sobre los aportes y limitaciones de un artista colombiano del siglo XX.

 

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