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Contenido:

Cartagena de Indias

Visión panorámica desde el aire

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Presentación

Iglesia de San Pedro Claver.

Texto de: Benjamín Villegas

Este es un libro que llevaba muchos años madurando en mi cabeza y en mi corazón. No exagero, cada día que pasaba era más difícil pensar en un libro original sobre Cartagena, la ciudad más fotografiada y con más libros sobre ella del país. Yo mismo había publicado años atrás Cartagena de siempre, una clásica semblanza en blanco y negro de la ciudad y de sus gentes, captada por la lente de Hernán Díaz.

Pero el libro con que ahora soñaba debía mostrar a Cartagena de una manera nunca antes vista. No era fácil.

Sin saberlo, fue Rodrigo Obregón, hará unos tres años, quien un buen día dio en el blanco. Me contó que, durante alguna de sus experiencias cinematográficas en Hollywood, había conocido a un colombiano que hacía filmación aérea con un pequeño helicóptero, dirigido a control remoto, llegando a donde ninguna nave tripulada podía llegar y logrando imágenes que de otra manera nadie podía obtener.

Se trataba de Carlos Hoyos. Lo busqué, le conté mi sueño. Le indagué sobre la posibilidad de adecuar su sistema a la fotografía, advirtiéndole, desde luego, que yo estaba lejos de poder pagar como las grandes productoras de cine con que trabajaba, para las cuales su invento era indispensable. Prometió pensarlo.

Al cabo de un tiempo me llamó. Supe entonces que había llegado el momento de hacer el libro imaginado sobre la más bella de las ciudades colombianas. Empezamos la producción.

Mi cuento, que no es otro que el diseño del libro, aspiraba a entrar a la ciudad por las Islas del Rosario, pasar por fuertes y baluartes, bocas y bahías, hasta llegar al recinto amurallado. Una vez allí, remontarnos hasta alcanzar esos ángulos inéditos de iglesias y conventos, claustros y balcones, plazas y patios que este libro nos depara. Luego, salir de la ciudad por la Ciénaga de la Virgen, mirando hacia el cerro de La Popa, cerrando en el agua un periplo que en el agua se había iniciado. Nada parecía más adecuado tratándose de Cartagena, un ensueño que parece flotar sobre el mar.

Y así se hizo, el trabajo fue tan deleitable como aventurado. El resultado es este redescubrimiento de Cartagena ante Colombia y ante el mundo. Un homenaje inimaginado y cálido al más hermoso bastión histórico y humano del Caribe.

 

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