Casa de Nariño

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Despacho Presidencial

Texto de Guillermo Hernández de Alba
Cronista de la Ciudad de Bogotá. Decano de la Academia Colombiana de Historia

Los apacibles y sedantes tonos malva de la colgadura de este salón son propicios para el despacho privado del primer mandatario, cuyos días pasan entre pesadumbres y alegrías colmados siempre de las graves preocupaciones que trae consigo la Jefatura del Estado. Motivos de arte, como dondequiera en esta Casa, desde el misterio del oro precolombino labrado con maestría, hasta pinturas amables del artista Barrera, comunican fuerte sentimiento nacional al Despacho del Presidente de la República. Una discreta e incansable pequeña máquina de escribir y una terminal de computador son mudo testimonio de la infatigable actividad presidencial.

 

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