Casa Moderna

Medio siglo de arquitectura doméstica colombiana

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El encuentro con la tradición

El tratamiento rœstico de las vigas de la cubierta expuestas a la vista contrasta con el cuidadoso trabajo de madera de las puertas y ventanas. La presencia del mar atrae la vista directa e indirecta de todos los espacios. / Barú, Bolívar. Arquitecta, Loli Obregón. La fabricación artesanal de la casa deriva de tradiciones locales y de tradiciones europeas. La composición visual de los espacios y sus interrelaciones obedece a concepciones modernas. En medio de la gran cantidad de detalles cuidadosamente elaborados se encuentran algunos rasgos de abstracción, especialmente en el manejo de la geometr’a de las formas. / Bogotá, D.C.  Arquitecto, Víctor Schmid. La fabricación artesanal de la casa deriva de tradiciones locales y de tradiciones europeas. La composición visual de los espacios y sus interrelaciones obedece a concepciones modernas. En medio de la gran cantidad de detalles cuidadosamente elaborados se encuentran algunos rasgos de abstracción, especialmente en el manejo de la geometr’a de las formas. / Bogotá, D.C.  Arquitecto, Víctor Schmid. El arquitecto ha manejado diestramente lo antiguo y lo nuevo en el espacio del vestíbulo.  Con un sentido especialmente cuidadoso del trabajo manual se elaboraron todos los detalles, en los que se combina el refinamiento con el sentido de lo rústico. La mano del arquitecto se aprecia también en la fabricación de muebles y objetos. Bogotá, D.C. Arquitecto, Víctor Schmid. El arquitecto ha manejado diestramente lo antiguo y lo nuevo en el espacio del vestíbulo.  Con un sentido especialmente cuidadoso del trabajo manual se elaboraron todos los detalles, en los que se combina el refinamiento con el sentido de lo rústico. La mano del arquitecto se aprecia también en la fabricación de muebles y objetos. Bogotá, D.C. Arquitecto, Víctor Schmid. La proporción del espacio está dada por la forma e inclinación de la cubierta 
y se siente importante y cómoda al mismo tiempo.  La vista asume toda la importancia. La transparencia del ventanal de fondo ablanda la fuerte presencia de los troncos de la techumbre. La composición de las líneas y planos horizontales en otro recinto se rompe con la curva de la boca de la chimenea, único signo de imperfección en el conjunto. El gusto por materiales artesanales en el amoblamiento refuerza la presencia de la tradición en la casa. / Sabana de Bogotá.  Arquitecta, Loli Obregón. La forma y el material de la cubierta se basan en la arquitectura tradicional de la región. El manejo de los grandes ventanales que rompen los muros deriva de la idea moderna de integración entre el interior y el entorno circundante. Esa es una de las maneras como se manifiesta el ir y venir entre lo tradicional y lo moderno. / Sabana de Bogotá. Arquitecta, Loli Obregón. La forma y el material de la cubierta se basan en la arquitectura tradicional de la región. El manejo de los grandes ventanales que rompen los muros deriva de la idea moderna de integración entre el interior y el entorno circundante. Esa es una de las maneras como se manifiesta el ir y venir entre lo tradicional y lo moderno. / Sabana de Bogotá. Arquitecta, Loli Obregón. Las líneas de las maderas en los entrepisos y techumbres se destacan por contraste con las superficies blancas de los muros y de los cielos rasos. Las aberturas hacia el entorno y sus formas obedecen a intenciones de ampliar o circunscribir los fragmentos de paisaje que se introducen en la casa. / Sabana de Bogotá. Arquitecta, Loli Obregón. En los recintos despojados de muebles se manifiestan con claridad sus valores arquitectónicos. Más allá del trabajo artesanal y de las posibles referencias a lo tradicional, sobresale un sentido de síntesis que inscribe el lenguaje de la casa dentro del principio de "menos es más".  / Sabana de Bogotá. Arquitecta, Loli Obregón. El trabajo de sólidas masas se incorpora dentro del juego de líneas oscuras y superficies blancas que es un tema principal en el diseño de la casa. Las referencias a una tradición específica se diluyen en una concepción mucho más amplia de lo que puede significar la idea de lo tradicional o de lo moderno. / Sabana de Bogotá.  Arquitecta, Loli Obregón. El trabajo virtuoso se inicia con la selección de los tipos de madera para combinar las densidades y coloraciones. Continœa con la fabricación de la estructura de la casa y en especial de la cubierta, cuyas líneas indican las direcciones de la madera. El espacio interior tiene algo de embarcación y algo de catedral. La ventana, casi en el aire, se arroja a la inmensidad del paisaje lejano. / Manizales, Caldas. Arquitecto, Marcelo Villegas. El trabajo virtuoso se inicia con la selección de los tipos de madera para combinar las densidades y coloraciones. Continœa con la fabricación de la estructura de la casa y en especial de la cubierta, cuyas líneas indican las direcciones de la madera. El espacio interior tiene algo de embarcación y algo de catedral. La ventana, casi en el aire, se arroja a la inmensidad del paisaje lejano. / Manizales, Caldas. Arquitecto, Marcelo Villegas. La fachada recubierta en l‡minas metálicas retoma una técnica empleada en el pasado de la ciudad y llamada "bahareque metálico" por el historiador Jorge Enrique Robledo. La estructura de madera visible se dibuja sobre el fondo del metal. / Manizales, Caldas.  Arquitecto, Marcelo Villegas.
 La casa se posa sobre un arrecife. Su figura evoca la de un ave en reposo. El audaz diseño estructural es el protagonista de la casa y es apenas velado por las celosías en madera que protegen su interior. / Islas del Rosario, Bolívar. Arquitecto, Simón Vélez. El encuentro con la tradición revive la importancia visual y espacial de la cubierta y en especial de su estructura, visible en todos los espacios. Las líneas perpendiculares y diagonales de las maderas, embebidas en los muros o sueltas y articuladas en las cerchas, son las directrices de los espacios de la casa. Se perciben como parte de toda la trama del soporte y del detalle de la casa. / Cali, Valle del Cauca. Arquitecto, Simón VŽlez.  El encuentro con la tradición revive la importancia visual y espacial de la cubierta y en especial de su estructura, visible en todos los espacios. Las líneas perpendiculares y diagonales de las maderas, embebidas en los muros o sueltas y articuladas en las cerchas, son las directrices de los espacios de la casa. Se perciben como parte de toda la trama del soporte y del detalle de la casa. / Cali, Valle del Cauca. Arquitecto, Simón Vélez.  Puede resultar redundante poner en palabras lo que dicen las imágenes acerca del sentido estructural y estético del trabajo con los troncos de madera. Esa estética de lo estructural se desprende del esquemático tratamiento moderno del sistema de columnas y vigas y 
también se desprende del simple trabajo artesanal de las tradiciones. Por su propuesta puede pensarse en algo propio, especial,  cuyo valor radica, precisamente, en la manera como se concibe una estructura que, con su sola presencia, crea el espacio y hace la casa. / La Pintada, Antioquia. Arquitecto, Simón Vélez. Puede resultar redundante poner en palabras lo que dicen las imágenes acerca del sentido estructural y estético del trabajo con los troncos de madera. Esa estética de lo estructural se desprende del esquemático tratamiento moderno del sistema de columnas y vigas y 
también se desprende del simple trabajo artesanal de las tradiciones. Por su propuesta puede pensarse en algo propio, especial,  cuyo valor radica, precisamente, en la manera como se concibe una estructura que, con su sola presencia, crea el espacio y hace la casa. / La Pintada, Antioquia. Arquitecto, Simón Vélez. La construcción en madera impone sus reglas sobre el espacio de la casa y forma los sistemas lineales que inscriben tanto un muro blanco como una vista lejana. El repertorio empleado incluye diversas formas de la madera: troncos, varas, superficies pulidas y trozos tallados. La casa es una cátedra sobre el tema. / Manizales, Caldas. Arquitecto, Simón Vélez. La construcción en madera impone sus reglas sobre el espacio de la casa y forma los sistemas lineales que inscriben tanto un muro blanco como una vista lejana. El repertorio empleado incluye diversas formas de la madera: troncos, varas, superficies pulidas y trozos tallados. La casa es una cátedra sobre el tema. / Manizales, Caldas. Arquitecto, Simón Vélez. La guadua, empleada principalmente en la vivienda popular de la región cafetera central del país, es sometida aquí a una idea diferente de comportamiento estructural y estético. Los grandes haces de varas de guadua que se cruzan enuncian su papel como soportes de la casa.  El tratamiento de las diferentes longitudes de algunas varas, que sobresalen afuera y retroceden en el interior, transforma las vigas en elementos estéticamente activos y desvirtœa su aparente rigidez. / Manizales, Caldas. Arquitecto, Simón Vélez. El corredor y el alero propios de la arquitectura tradicional de la región cafetera central se fusionan aquí en un solo espacio cuya cubierta se sostiene en los enormes voladizos logrados con la estructura de guadua. Por su dimensión y proporciones, este espacio se presta tanto para la reunión como para la simple contemplación del paisaje. / Manizales, Caldas. Arquitecto, Simón Vélez.
 La proporción del espacio está dada por la forma e inclinación de la cubierta 
y se siente importante y cómoda al mismo tiempo.  La vista asume toda la importancia. La transparencia del ventanal de fondo ablanda la fuerte presencia de los troncos de la techumbre. La composición de las líneas y planos horizontales en otro recinto se rompe con la curva de la boca de la chimenea, único signo de imperfección en el conjunto. El gusto por materiales artesanales en el amoblamiento refuerza la presencia de la tradición en la casa. / Sabana de Bogotá.  Arquitecta, Loli Obregón. Las líneas de las maderas en los entrepisos y techumbres se destacan por contraste con las superficies blancas de los muros y de los cielos rasos. Las aberturas hacia el entorno y sus formas obedecen a intenciones de ampliar o circunscribir los fragmentos de paisaje que se introducen en la casa. / Sabana de Bogotá. Arquitecta, Loli Obregón. La imagen del "cottage", la casa de campo inglesa, tan favorita en la arquitectura campestre sabanera de los años 30 y 40, se revive en esta casa. Los brazos se extienden sobre el terreno para acercar los recintos interiores al paisaje. / Chía, Cundinamarca. Arquitecto, Pablo Sanín. Puede resultar redundante poner en palabras lo que dicen las imágenes acerca del sentido estructural y estético del trabajo con los troncos de madera. Esa estética de lo estructural se desprende del esquemático tratamiento moderno del sistema de columnas y vigas y 
también se desprende del simple trabajo artesanal de las tradiciones. Por su propuesta puede pensarse en algo propio, especial,  cuyo valor radica, precisamente, en la manera como se concibe una estructura que, con su sola presencia, crea el espacio y hace la casa. / La Pintada, Antioquia. Arquitecto, Simón Vélez. La impresionante estructura de la casa, construida en guadua, semeja la de un hangar. Además de la imaginación y del evidente virtuosismo técnico, se propone aquí una concepción completamente distinta, nueva, de una casa de campo. / Manizales, Caldas. Arquitecto, Simón Vélez.

Texto de: Alberto Saldarriaga

La edición del mes de agosto de 1966 de la revista House Beautiful, editada en Nueva York por la casa Hearst, incluyó varios ejemplos de casas latinoamericanas. La selección incluyó la residencia de un arquitecto mexicano, no muy conocido entonces, Luis Barragán. De Colombia se incluyeron las casas de los arquitectos Enrique Triana y Guillermo Bermúdez, el apartamento del arquitecto Fernando Martínez Sanabria, una casa proyectada por Rafael Obregón y otra casa de campo proyectada por una “amateur” de la arquitectura, Loli Obregón. De esta casa se destacó en la revista la fusión entre el concepto moderno de su planta y de sus espacios y el empleo de materiales tradicionales tales como las vigas de madera rolliza, los grandes muros pañetados y pintados de blanco y los gruesos techos en paja sabanera, finamente cortados. La inclusión de esta casa al lado de otras, representativas de diversas maneras de entender la arquitectura moderna, pudo en su momento causar inquietud. La incursión de lo tradicional en lo moderno era en ese momento motivo de discusión y de duda. Hoy ya no lo es.

Casi desde el comienzo de los procesos de modernización, se planteó en Colombia la inquietud por entender o aprovechar algo de la tradición histórica de la arquitectura colombiana y en especial de la arquitectura colonial, la más afín al espíritu de sencillez y de esquematismo formal propio de las corrientes racionalistas. El espíritu modernizador inicial rechazó de plano cualquier intento imitativo y en especial el estilo Neocolonial que se había dado como parte del espíritu ecléctico que remató la era republicana. La presencia del pasado histórico intrigó a los arquitectos de espíritu vanguardista en los primeros años de la modernización. El sentimiento de valoración de lo colonial llevó a algunas exploraciones intencionales de fusión de lo moderno y lo histórico. La casa era un tema propicio para explorar esa fusión. De esa intención surgió, en un determinado momento, hacia 1960, una arquitectura doméstica blanca, con cubiertas en teja de barro, interiores igualmente blancos, con vigas de madera a la vista, todo ello trabajado dentro con un criterio perfectamente moderno.

La presencia de elementos tradicionales en la arquitectura de la casa plantea necesariamente un problema de imagen. Las cubiertas inclinadas en teja de barro, el pañete blanqueado, la carpintería de madera en puertas y ventanas, los pisos en grandes baldosas de cerámica, todo ello análogo a aquello que se empleó en la arquitectura colonial, tiene el poder de evocarla sin necesariamente imitarla. Ese fue el espíritu de la arquitectura blanca a que se ha hecho referencia. El Neo-neocolonial que le sucedió se basó en la copia –o el remedo– de gestos más obvios, más coloniales. Hacia 1970 se desencadenó una oleada de casas pseudocoloniales que tuvieron éxito en ciertos grupos sociales por su apariencia tradicional.

El arquitecto suizo Víctor Schmid fue una personalidad extraña en medio de los procesos de modernización de la arquitectura colombiana. Schmid desarrolló un estilo propio en el que combinó elementos de la tradición colonial colombiana con otros provenientes de la arquitectura popular de su país de origen. Sus casas se caracterizaron por el empleo de materiales y mano de obra artesanal en carpintería, cerámica y forja. El interés por lo artesanal le llevó a diseñar hasta los más pequeños detalles de sus obras, las que raras veces contaron con planos técnicos. En su lugar, recurrió a dibujos de su puño y letra en los que consignó la evolución de sus ideas al tiempo con el desarrollo de la obra. Más allá de esa vocación técnica, Schmid fue bastante acertado en el manejo de espacios y volúmenes, lo que valora la arquitectura de muchas de sus casas.

La casa tradicional vista por los ojos modernos ha servido como base para desarrollar en distintas regiones del país una arquitectura de casa de campo con grandes cubiertas en paja, palma o teja, cuyo espacio interior, con el maderamen a la vista, evoca el carácter regional sin necesariamente imitarlo. Las casas proyectadas por Loli Obregón, construidas en su mayoría en zonas rurales, muestran la combinación entre una espacialidad de carácter moderno, con rasgos escogidos de carácter tradicional. El empleo de materiales naturales: maderas rollizas, paja, palma, muros pañetados y pintados y materiales de texturas fuertes en los pisos, acentúa esa intención de fusión entre lo nuevo y lo tradicional. El interés por las vistas, la consecuencia con el sitio y consideraciones de tipo funcional contribuyen a enfatizar el emplazamiento de la casa en el sitio y, por así decirlo, a su arraigo.

El interés por formas y técnicas constructivas desarrolladas a partir del estudio de materiales propios de las tradiciones regionales y locales es bastante más reciente y se enmarca dentro de una actitud de innovación. La racionalización del manejo de materiales como la madera y la guadua, de fuerte raigambre cultural en algunas regiones del país, ha permitido el establecimiento de nuevas fuentes de inspiración tecnológica y arquitectónica. La obra de arquitectos como Marcelo Villegas y Simón Vélez, cuyo interés por el tema de la casa ha llevado a exploraciones muy propias, es representativa de esta línea de pensamiento. La madera y la guadua, sus materiales preferidos, se trabajan sin referencias obvias a la arquitectura tradicional, en formas y estructuras audaces, que llevan al límite sus posibilidades constructivas y que al tiempo generan una concepción estética singular.

Darío Ruiz Gómez se refiere así a la arquitectura de Simón Vélez:

“La utilización de materiales como el mangle y la guadua responde en Simón Vélez no a una nostalgia lírica de la naturaleza sino a una velada filosofía de la vida en la cual, a través de esos materiales, se pone de manifiesto la resistencia a cualquier racionalidad tecnológica. Aquí, […] el sentimiento de lo que es primitivo responde a una necesidad de traer al terreno de la experiencia humana una serie de sensaciones que aquella racionalidad había ido eliminando con su visión unidimensional de la vida. La pureza conservada de la calidad, del olor de una determinada madera, son ante todo imágenes puras de aquel mundo olvidado, de aquel mundo anterior que ha sido ignominiosamente arrasado bajo la consideración de ser ‘naturaleza’ improductiva”.1.

Francisco Ramírez añade por su parte las siguientes apreciaciones:

“Vélez inyecta significados nuevos a las formulaciones básicas de la cultura constructiva regional. Renuncia a revitalizar formas anteriores, abordando la tradición de manera original, evitando la repetición de los meros efectos superficiales. Su síntesis opera a un nivel intenso, sin buscar fundir tradiciones constructivas con formas compositivas y distributivas universales, ha buscado mejor potenciar una manera de construir particular. Condensando lugar y habitar, construcción y paisaje, llega, desde un punto de vista cultural muy lúcido, al hecho de construir”.2.

La arquitectura de las casas de Simón Vélez no es sólo un ejercicio de estructuras notables. Una de sus principales inquietudes es el planteamiento de diferentes propuestas de relación entre el interior y el exterior, unas directas, otras elaboradas a través de las texturas y transparencias producidas por intrincadas y sutiles formas de manejo de la madera, de la guadua o de las varas de chonta. Sus casas de campo pueden leerse como grandes espacios exteriores cubiertos o enormes espacios interiores abiertos.

La tradición arquitectónica colombiana ofrece muchos campos para un trabajo de valoración y de síntesis. Las obras concebidas en el espíritu de encuentro con la tradición no pueden clasificarse fácilmente como racionalistas y organicistas, como abstracciones o como arquitectura del lugar. Forman un territorio especial de confluencias en el que el espíritu moderno mediatiza aquello que sugiere lo histórico o lo vernacular, para dar como resultado obras distintas, pero finalmente modernas.

Notas

  1. RUIZ Gomez, Darío. “La arquitectura de Simón Vélez: La lógica de lo primitivo”. En Simón Vélez. Un sentido de lo construido. Cámara de Comercio, Cali, s.f.
  2. RAMIREZ Potes, Francisco. “Simón Vélez: Un sentido de construir”. En Simón Vélez. Un sentido de lo construido. Cámara de Comercio, Cali, s.f.

 

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