Casa Moderna

Medio siglo de arquitectura doméstica colombiana

  AnteriorSiguiente  

El lugar y la textura

 Una de las intenciones básicas presentes en la casa es la de hacer dar forma e interés al espacio y hacer sentir cada una de sus texturas: el ladrillo, la madera, el vidrio, las plantas e incluso la transparencia del aire que la rodea. / Bogotá, D.C. Arquitecto, Herbert Baresch. Es difícil describir con palabras el sentido del lugar en una casa. La fotografía, una mediación de la experiencia directa, retrata de manera más precisa las cualidades del espacio y de las texturas que hacen parte de ese sentido. Es la representación del "estar ahí", tanto en el afuera como en el adentro.  / Bogotá, D.C. Arquitecto, Rogelio Salmona.
 Es difícil describir con palabras el sentido del lugar en una casa. La fotografía, una mediación de la experiencia directa, retrata de manera más precisa las cualidades del espacio y de las texturas que hacen parte de ese sentido. Es la representación del "estar ahí", tanto en el afuera como en el adentro.  / Bogotá, D.C. Arquitecto, Rogelio Salmona. El arte de atrapar la luz y llevarla al interior de la casa no responde sólo a los fines prácticos de la iluminación natural, atiende a intenciones estéticas precisas. Las cualidades de la luz matizan los lugares construidos y ponen de presente sus intenciones espaciales. / Bogotá, D.C.  Arquitecto, Rogelio Salmona. Hacer un lugar ¿un patio o un vestíbulo? va más allá de delimitar físicamente sus espacios. Tiene que ver con la imagen de la casa y con el estímulo a los sentidos a través de diversos recursos. Tiene que ver también con darles sentido a los espacios, hacerlos comprensibles. Un patio o un vestíbulo tiene sentido cuando la persona, además de entenderlo, lo siente. / Bogotá, D.C.  Arquitecto, Rogelio Salmona. Hacer un lugar ¿un patio o un vestíbulo? va más allá de delimitar físicamente sus espacios. Tiene que ver con la imagen de la casa y con el estímulo a los sentidos a través de diversos recursos. Tiene que ver también con darles sentido a los espacios, hacerlos comprensibles. Un patio o un vestíbulo tiene sentido cuando la persona, además de entenderlo, lo siente. / Bogotá, D.C.  Arquitecto, Rogelio Salmona. La delimitación de un espacio puede combinar precisión y ambigüedad, según la posición del observador; puede ser clara y al mismo tiempo crear expectativas. La diagonal que origina la chimenea conduce la mirada, y el recorrido, hacia una franja de paisaje y de luz. Ese gesto es perceptible desde cierto punto del recinto y lleva la vista directamente a la puerta principal. / Bogotá, D.C.  Arquitecto, Rogelio Salmona.  La delimitación de un espacio puede combinar precisión y ambigüedad, según la posición del observador; puede ser clara y al mismo tiempo crear expectativas. La diagonal que origina la chimenea conduce la mirada, y el recorrido, hacia una franja de paisaje y de luz. Ese gesto es perceptible desde cierto punto del recinto y lleva la vista directamente a la puerta principal. / Bogotá, D.C.  Arquitecto, Rogelio Salmona.  Le Corbusier afirmó categóricamente que la arquitectura es "el juego sabio correcto y magnífico 
de los volúmenes bajo la luz". Ese juego puede también, como en este caso, ser sutil y discreto, sugerido y no necesariamente evidente. La personalidad de cada parte de la casa se percibe al estar cerca, al recorrerla. Desde lejos, en el conjunto, se asumen las unidades individuales como parte de un juego de planos, volúmenes y texturas. / Cartagena, Bolívar. Arquitecto, Rogelio Salmona. La concepción de la casa consiste en una serie de sugerencias: de formas, de texturas, de contrastes, de visuales, de secuencias y recorridos. Lo obvio, aquello que se capta de un solo golpe de vista, se reemplaza por cruces de sensaciones que atraen la atención y se conjugan en composiciones en las que circunstancias como la luz y la sombra aportan momentos insospechados. La casa invita a ser conocida. / Cartagena, Bolívar. Arquitecto, Rogelio Salmona.
 La concepción de la casa consiste en una serie de sugerencias: de formas, de texturas, de contrastes, de visuales, de secuencias y recorridos. Lo obvio, aquello que se capta de un solo golpe de vista, se reemplaza por cruces de sensaciones que atraen la atención y se conjugan en composiciones en las que circunstancias como la luz y la sombra aportan momentos insospechados. La casa invita a ser conocida. / Cartagena, Bolívar. Arquitecto, Rogelio Salmona.
 La palabra "textura" indica la idea de entretejer. Por extensión, en el plano de la percepción se ha asociado a las cualidades táctiles que surgen de los materiales y, en el caso de la mampostería de piedra, de sus aparejos.  Las imágenes captan la conjunción de texturas arquitectónicas y naturales. La vegetación no es un incidente aislado, es parte  del lugar. / Cartagena, Bolívar.  Arquitecto, Rogelio Salmona. La palabra "textura" indica la idea de entretejer. Por extensión, en el plano de la percepción se ha asociado a las cualidades táctiles que surgen de los materiales y, en el caso de la mampostería de piedra, de sus aparejos.  Las imágenes captan la conjunción de texturas arquitectónicas y naturales. La vegetación no es un incidente aislado, es parte  del lugar. / Cartagena, Bolívar.  Arquitecto, Rogelio Salmona. Un patio es un vacío al que llena la luz o es también una masa de aire. La arquitectura se hace presente en la medida en que la luz incide sobre ella. El contraste definitivo entre las masas sólidas y los vacíos es acentuado por las sombras que refuerzan el sentido tectónico de los pilares, de los muros, de las escaleras y, en general, de todas las fracturas de los volúmenes. Hay un sentido ceremonial en el tratamiento del conjunto. / Cota, Cundinamarca. Arquitecto, Rogelio Salmona.
 Un patio es un vacío al que llena la luz o es también una masa de aire. La arquitectura se hace presente en la medida en que la luz incide sobre ella. El contraste definitivo entre las masas sólidas y los vacíos es acentuado por las sombras que refuerzan el sentido tectónico de los pilares, de los muros, de las escaleras y, en general, de todas las fracturas de los volúmenes. Hay un sentido ceremonial en el tratamiento del conjunto. / Cota, Cundinamarca. Arquitecto, Rogelio Salmona. La casa evoca, en sus formas y espacios, sentimientos solemnes y amables al mismo tiempo: algo de templo, algo de aldea, algo evidente y algo insinuado. Los muros se convierten en bóvedas, hacen laberintos y celosías y enuncian su importancia como los constructores del espacio. / Cota, Cundinamarca. Arquitecto, Rogelio Salmona. La casa evoca, en sus formas y espacios, sentimientos solemnes y amables al mismo tiempo: algo de templo, algo de aldea, algo evidente y algo insinuado. Los muros se convierten en bóvedas, hacen laberintos y celosías y enuncian su importancia como los constructores del espacio. / Cota, Cundinamarca. Arquitecto, Rogelio Salmona. La casa evoca, en sus formas y espacios, sentimientos solemnes y amables al mismo tiempo: algo de templo, algo de aldea, algo evidente y algo insinuado. Los muros se convierten en bóvedas, hacen laberintos y celosías y enuncian su importancia como los constructores del espacio. / Cota, Cundinamarca. Arquitecto, Rogelio Salmona. La casa evoca, en sus formas y espacios, sentimientos solemnes y amables al mismo tiempo: algo de templo, algo de aldea, algo evidente y algo insinuado. Los muros se convierten en bóvedas, hacen laberintos y celosías y enuncian su importancia como los constructores del espacio. / Cota, Cundinamarca. Arquitecto, Rogelio Salmona. La casa evoca, en sus formas y espacios, sentimientos solemnes y amables al mismo tiempo: algo de templo, algo de aldea, algo evidente y algo insinuado. Los muros se convierten en bóvedas, hacen laberintos y celosías y enuncian su importancia como los constructores del espacio. / Cota, Cundinamarca. Arquitecto, Rogelio Salmona. La casa evoca, en sus formas y espacios, sentimientos solemnes y amables al mismo tiempo: algo de templo, algo de aldea, algo evidente y algo insinuado. Los muros se convierten en bóvedas, hacen laberintos y celosías y enuncian su importancia como los constructores del espacio. / Cota, Cundinamarca. Arquitecto, Rogelio Salmona. Los contrastes en las formas y materiales de los espacios cambian su estado anímico. En un caso, el cielo raso inclinado y blanco dirige la atención y el espacio mismo hacia la vista, la ventana recibe el impacto de esa intención.  En el otro caso, la cúpula encierra y focaliza la atención en un centro virtual. La ventana-puerta es aquí un marco de luz y de color que anima la austeridad del recinto. / Bogotá, D.C.  Arquitecto, Hernán Vieco. Los contrastes en las formas y materiales de los espacios cambian su estado anímico. En un caso, el cielo raso inclinado y blanco dirige la atención y el espacio mismo hacia la vista, la ventana recibe el impacto de esa intención.  En el otro caso, la cúpula encierra y focaliza la atención en un centro virtual. La ventana-puerta es aquí un marco de luz y de color que anima la austeridad del recinto. / Bogotá, D.C.  Arquitecto, Hernán Vieco. El ladrillo de fabricación artesanal conocido como "ladrillo de chircal", empleado profusamente, acentœa la extrema sencillez y sobriedad de los espacios interiores de la casa. El espacio del corredor con sus altos muros cerrados y sus cambios de nivel posee un espíritu evocadoramente arcaico. / Bogotá, D.C. Arquitecto, Dicken Castro Duque. El ladrillo de fabricación artesanal conocido como "ladrillo de chircal", empleado profusamente, acentœa la extrema sencillez y sobriedad de los espacios interiores de la casa. El espacio del corredor con sus altos muros cerrados y sus cambios de nivel posee un espíritu evocadoramente arcaico. / Bogotá, D.C. Arquitecto, Dicken Castro Duque. La casa es espacio útil, no sólo para las actividades familiares sino para el recreo del espíritu. La arquitectura de la casa admite ser recubierta con cuadros de todos los tamaños y permanece ahí, discretamente, como soporte de ese cúmulo de representaciones. Una viga, una baranda, un fragmento de muro enuncian su presencia. / Bogotá, D.C.  Arquitecto, Dicken Castro Duque. La casa es espacio útil, no sólo para las actividades familiares sino para el recreo del espíritu. La arquitectura de la casa admite ser recubierta con cuadros de todos los tamaños y permanece ahí, discretamente, como soporte de ese cúmulo de representaciones. Una viga, una baranda, un fragmento de muro enuncian su presencia. / Bogotá, D.C.  Arquitecto, Dicken Castro Duque. El pequeño patio interior da lugar a toda la arquitectura de la casa. Todo converge hacia allí. La pendiente de las cubiertas, al tiempo que señala la importancia del patio, se levanta hacia aperturas que crean vistas con los jardines inmediatos o con los cerros lejanos. La uniformidad cromática de los materiales de muros, pisos y techo, convierte una mancha de color en todo un evento. / Bogotá, D.C. Arquitecto, Jacques Mosseri. El pequeño patio interior da lugar a toda la arquitectura de la casa. Todo converge hacia allí. La pendiente de las cubiertas, al tiempo que señala la importancia del patio, se levanta hacia aperturas que crean vistas con los jardines inmediatos o con los cerros lejanos. La uniformidad cromática de los materiales de muros, pisos y techo, convierte una mancha de color en todo un evento. / Bogotá, D.C. Arquitecto, Jacques Mosseri. La intención de la casa como lugar busca dotar de significado especial a cada cosa en un sistema de jerarquías guiado tan sólo por la sensibilidad del arquitecto. No hay normas exactas.  Lo permanente y lo accidental tienen cabida en los espacios de la casa. / Bogotá, D.C.  Arquitectos, Jorge Rueda, Enrique Gómez, Carlos Morales. Las formas de la casa son precisas y dentro de ellas los espacios se subdividen de manera sutil. Verticalmente, se distinguen tres ámbitos: el del amoblamiento a nivel del piso; el más alto, el de la cubierta con su estructura de madera; y entre éstos un tercer ámbito virtual, un vacío cuyo papel es el de dar la escala definitiva. Los muros muestran un trabajo bastante elaborado tanto en sus contornos como en las hendiduras que forman cavidades de diverso tipo y función. El espacio interior está contenido en un volumen cuya definición es igualmente precisa. / Chía, Cundinamarca.  Arquitectos, Jorge Rueda, Carlos Morales. Un ejemplo integral de la arquitectura bogotana del ladrillo con sus principales elementos: elaboración prolija de los volœmenes exteriores con las fuertes diagonales generadas por la pendiente de las cubiertas, la puesta en escena de la textura del ladrillo común tanto en el exterior como en el interior, el trabajo de entrantes y salientes en los muros, y la búsqueda de la luz. / Bogotá, D.C. Arquitectos, Jorge Rueda, Carlos Morales. Un ejemplo integral de la arquitectura bogotana del ladrillo con sus principales elementos: elaboración prolija de los volœmenes exteriores con las fuertes diagonales generadas por la pendiente de las cubiertas, la puesta en escena de la textura del ladrillo común tanto en el exterior como en el interior, el trabajo de entrantes y salientes en los muros, y la búsqueda de la luz. / Bogotá, D.C. Arquitectos, Jorge Rueda, Carlos Morales. El exterior de la casa muestra toda suerte de incidentes que quiebran sus aristas y sus planos y que responden a intenciones precisas de relación del interior con su entorno. La ventana localizada al fondo del salón contradice la tradición del muro cerrado de fondo. La precisión en el ajuste de la ventana y el desvanecimiento de sus marcos crea la ilusión de una total transparencia e introduce la naturaleza dentro del salón. / Bogotá, D.C. Arquitectos, Jorge Rueda,  Carlos Morales. Al estar integrada en el sistema espacial de la casa, la escalera añade un componente m‡s al sentido multidireccional cuyas insinuaciones y propuestas invitan a subir, bajar, estar, mirar, recorrer.  En contra de un espacio unidireccional, hay una multiplicidad de hechos arquitectónicos integrados por la presencia dominante del ladrillo. / Rionegro, Antioquia. Arquitecto, Oscar Mesa. Al estar integrada en el sistema espacial de la casa, la escalera añade un componente m‡s al sentido multidireccional cuyas insinuaciones y propuestas invitan a subir, bajar, estar, mirar, recorrer.  En contra de un espacio unidireccional, hay una multiplicidad de hechos arquitectónicos integrados por la presencia dominante del ladrillo. / Rionegro, Antioquia. Arquitecto, Oscar Mesa. La imagen arquetípica de la casa, puesta en lenguaje contemporáneo, trae consigo un sinnúmero de evocaciones. Cada parte de la casa está trabajada como un volumen con una fuerte individualidad. La unidad de los materiales de muros y cubiertas permite percibir esos volœmenes con toda claridad. / Rionegro, Antioquia.  Arquitecto, Oscar Mesa. La vida interior, el sentido de hogar y las vivencias de los espacios se integran en la imagen y se vivifican en la experiencia de la casa. El sentido doméstico del espacio interior, dentro de su concepción moderna, tiene que ver también con imágenes propias de la memoria colectiva. / Rionegro, Antioquia. Arquitecto, Oscar Mesa.
 Una casa es un conjunto de estímulos sensoriales producidos por su arquitectura, por la luz y por los objetos que la ocupan o la invaden. Descomponer el conjunto y percibir cada una de sus partes es una labor de observación atenta. La experiencia de la casa asimila esos estímulos y los convierte en imágenes familiares. / Medellín, Antioquia.  Arquitecto, Oscar Mesa. 
 Una casa es un conjunto de estímulos sensoriales producidos por su arquitectura, por la luz y por los objetos que la ocupan o la invaden. Descomponer el conjunto y percibir cada una de sus partes es una labor de observación atenta. La experiencia de la casa asimila esos estímulos y los convierte en imágenes familiares. / Medellín, Antioquia.  Arquitecto, Oscar Mesa.  El adobe, de herencia colonial, fabricado artesanalmente y de condición humilde, se combina con el metal, propio de la industria, normalizado y fabricado en serie. El contraste que surge de esta combinación hace de la casa un hecho del presente y del pasado, algo intemporal y estéticamente sugestivo. / Ubaté, Cundinamarca. Arquitecto, Herbert Baresch. La escalera deja de ser un objeto y se convierte en espacio. La resolución simétrica  ¿o asimétrica? del primer tramo evita la imagen convencional de una escalera y afirma la invitación a subir.  La partición simétrica ¿o asimétrica? del espacio mediante la ventana opera como línea divisoria entre el estar y el mirar. / Bogotá, D.C.  Arquitecto, Herbert Baresch. La escalera deja de ser un objeto y se convierte en espacio. La resolución simétrica  ¿o asimétrica? del primer tramo evita la imagen convencional de una escalera y afirma la invitación a subir.  La partición simétrica ¿o asimétrica? del espacio mediante la ventana opera como línea divisoria entre el estar y el mirar. / Bogotá, D.C.  Arquitecto, Herbert Baresch. En la tradición histórica, la bóveda de cañón ha sido empleada en espacios especiales, su apariencia posee cierta solemnidad que se transmite al espacio cubierto por ella. La dirección, inevitablemente axial, de la bóveda, conduce la mirada a un punto en la distancia, en este caso al paisaje. Las aberturas laterales neutralizan parcialmente esa axialidad. / Bogotá, D.C. Arquitecto, Herbert Baresch. El espacio doméstico se transforma en algo diferente mediante una reminiscencia del artesonado mudéjar, propio de la arquitectura colonial.  La atracción generada por la elaboración de la techumbre se añade, como un factor más, a las diversas experiencias espaciales y táctiles de la casa. Bogotá, D.C.  Arquitecto, Herbert Baresch. El espacio doméstico se transforma en algo diferente mediante una reminiscencia del artesonado mudéjar, propio de la arquitectura colonial.  La atracción generada por la elaboración de la techumbre se añade, como un factor más, a las diversas experiencias espaciales y táctiles de la casa. Bogotá, D.C.  Arquitecto, Herbert Baresch. El espacio de la escalera cubierto por la marquesina es un admirable juego de inteligencia que combina aquello que se hunde en la tierra con aquello que se proyecta hacia el cielo en un contrapunto de positivo y negativo perfectamente logrado.  / Bogotá, D.C.  Arquitecto, Herbert Baresch. El espacio de la escalera cubierto por la marquesina es un admirable juego de inteligencia que combina aquello que se hunde en la tierra con aquello que se proyecta hacia el cielo en un contrapunto de positivo y negativo perfectamente logrado.  / Bogotá, D.C.  Arquitecto, Herbert Baresch. La intención de hacer de una casa algo m‡s que un objeto habitable, se evidencia en el tratamiento del espacio y sus texturas. Los incidentes, aparentemente casuales, no interrumpen el sentido de la vida doméstica, más bien se incorporan a él. Existen intenciones particulares en la manera de conquistar el exterior y traerlo hacia el interior de la casa. / Bogotá, D.C. Arquitecto, Herbert Baresch. Los pliegues de la cubierta en ladrillo le proveen su estabilidad estructural y al mismo tiempo se convierten en el tema principal del espacio interior. La ausencia de soportes visibles permite la continuidad de los diferentes recintos definidos y caracterizados por esos pliegues. / Chocontá, Cundinamarca. Arquitecto, Herbert Baresch. Los pliegues de la cubierta en ladrillo le proveen su estabilidad estructural y al mismo tiempo se convierten en el tema principal del espacio interior. La ausencia de soportes visibles permite la continuidad de los diferentes recintos definidos y caracterizados por esos pliegues. / Chocontá, Cundinamarca. Arquitecto, Herbert Baresch. La técnica, el sentido constructivo de la casa, se hace explícita tanto en su exterior como en el espacio contenido en los fuertes volúmenes. El vértice formado por las dos aguas de la cubierta produce dualismos aprovechados de manera especial en el interior. Una mitad es recorrido, la otra es vista. / Chocontá, Cundinamarca.  Arquitecto, Herbert Baresch. El arte de atrapar la luz y llevarla al interior de la casa no responde sólo a los fines prácticos de la iluminación natural, atiende a intenciones estéticas precisas. Las cualidades de la luz matizan los lugares construidos y ponen de presente sus intenciones espaciales. / Bogotá, D.C.  Arquitecto, Rogelio Salmona. Le Corbusier afirmó categóricamente que la arquitectura es "el juego sabio correcto y magnífico de los volúmenes bajo la luz". Ese juego puede también, como en este caso, ser sutil y discreto, sugerido y no necesariamente evidente. La personalidad de cada parte de la casa se percibe al estar cerca, al recorrerla. Desde lejos, en el conjunto, se asumen las unidades individuales como parte de un juego de planos, volúmenes y texturas. / Cartagena, Bolívar. Arquitecto, Rogelio Salmona. La intención de la casa como lugar busca dotar de significado especial a cada cosa en un sistema de jerarquías guiado tan sólo por la sensibilidad del arquitecto. No hay normas exactas.  Lo permanente y lo accidental tienen cabida en los espacios de la casa. / Bogotá, D.C.  Arquitectos, Jorge Rueda, Enrique Gómez, Carlos Morales. La intención de la casa como lugar busca dotar de significado especial a cada cosa en un sistema de jerarquías guiado tan sólo por la sensibilidad del arquitecto. No hay normas exactas.  Lo permanente y lo accidental tienen cabida en los espacios de la casa. / Bogotá, D.C.  Arquitectos, Jorge Rueda, Enrique Gómez, Carlos Morales. Las formas de la casa son precisas y dentro de ellas los espacios se subdividen de manera sutil. Verticalmente, se distinguen tres ámbitos: el del amoblamiento a nivel del piso; el más alto, el de la cubierta con su estructura de madera; y entre éstos un tercer ámbito virtual, un vacío cuyo papel es el de dar la escala definitiva. Los muros muestran un trabajo bastante elaborado tanto en sus contornos como en las hendiduras que forman cavidades de diverso tipo y función. El espacio interior está contenido en un volumen cuya definición es igualmente precisa. / Chía, Cundinamarca.  Arquitectos, Jorge Rueda, Carlos Morales. El exterior de la casa muestra toda suerte de incidentes que quiebran sus aristas y sus planos y que responden a intenciones precisas de relación del interior con su entorno. La ventana localizada al fondo del salón contradice la tradición del muro cerrado de fondo. La precisión en el ajuste de la ventana y el desvanecimiento de sus marcos crea la ilusión de una total transparencia e introduce la naturaleza dentro del salón. / Bogotá, D.C. Arquitectos, Jorge Rueda,  Carlos Morales. El adobe, de herencia colonial, fabricado artesanalmente y de condición humilde, se combina con el metal, propio de la industria, normalizado y fabricado en serie. El contraste que surge de esta combinación hace de la casa un hecho del presente y del pasado, algo intemporal y estéticamente sugestivo. / Ubaté, Cundinamarca. Arquitecto, Herbert Baresch. En la tradición histórica, la bóveda de cañón ha sido empleada en espacios especiales, su apariencia posee cierta solemnidad que se transmite al espacio cubierto por ella. La dirección, inevitablemente axial, de la bóveda, conduce la mirada a un punto en la distancia, en este caso al paisaje. Las aberturas laterales neutralizan parcialmente esa axialidad. / Bogotá, D.C. Arquitecto, Herbert Baresch. La intención de hacer de una casa algo m‡s que un objeto habitable, se evidencia en el tratamiento del espacio y sus texturas. Los incidentes, aparentemente casuales, no interrumpen el sentido de la vida doméstica, más bien se incorporan a él. Existen intenciones particulares en la manera de conquistar el exterior y traerlo hacia el interior de la casa. / Bogotá, D.C. Arquitecto, Herbert Baresch. La técnica, el sentido constructivo de la casa, se hace explícita tanto en su exterior como en el espacio contenido en los fuertes volúmenes. El vértice formado por las dos aguas de la cubierta produce dualismos aprovechados de manera especial en el interior. Una mitad es recorrido, la otra es vista. / Chocontá, Cundinamarca.  Arquitecto, Herbert Baresch.

Texto de: Alberto Saldarriaga

A diferencia de la lógica abstracta de la concepción funcionalista, la casa como lugar es un asunto de sensibilidad. Se trata, en cada caso, de explorar las posibilidades que brinda un predio: visuales cercanas y lejanas, topografía, iluminación, asoleación y ventilación, para beneficio de un espacio interior en el que el trabajo con los muros, con los vacíos y con el perfil de la cubierta genera sensaciones dinámicas. La particularidad del diseño de estas casas se refleja principalmente en su relación con el terreno, sus alrededores, y en el manejo intencional de la geometría para favorecer esa relación. Las texturas de los materiales trabajados dan un sentido táctil al espacio interior que, finalmente, es el protagonista de la experiencia de la casa.

La idea de la casa como lugar cobró impulso a comienzos de los años 70, a partir de las ideas gestadas en la corriente organicista. En el período inicial que corresponde a grandes rasgos con la década de los años 60, participaron activamente en ese desarrollo, además de Fernando Martínez, varios profesionales radicados en Bogotá: Dicken Castro, Hans Drews, Arturo Robledo, Rogelio Salmona, Reinaldo Valencia y Hernán Vieco. Cada uno de ellos interpretó a su manera las ideas y las expresó en diferentes proyectos, muchos de ellos de capital importancia en el desarrollo posterior de la arquitectura colombiana. Una segunda generación de profesionales expandió el campo de posibilidades de la casa como lugar: Laureano Forero y Oscar Mesa en Medellín, Heladio Muñoz en Cali, Jacques Mosseri, Jorge Rueda y Carlos Morales en Bogotá. Una tercera generación, más joven, ha elaborado esas ideas, las ha refutado o afirmado y, como heredera de una propuesta arquitectónica, la maneja a discreción y la actualiza mediante la incorporación de nuevos elementos.

Rogelio Salmona ha sido la figura más prominente de la arquitectura colombiana en los últimos años. Su trabajo ha dado al proyecto de la casa una dimensión especial, un sentido poético singular, con un claro sentido del lugar. Este sentido se planteó en forma sintética en el siguiente texto:

“Diferenciándose de cualquier otra forma de elaboración cultural, toda arquitectura está necesariamente ubicada en un lugar geográfico preciso en contacto con realidades particulares. Y no se pueden comprobar sus cualidades sino viviendo su espacio. Es que la arquitectura es el único arte capaz de producir espacios que extrañen, evoquen, que sorprendan y encanten”…“La arquitectura debe ser una sorpresa por la riqueza de las formas y del material, por la variedad de los espacios y por la incidencia de la luz y del entorno. Se debe poder descubrir, pues es más bella cuando se descubre que cuando se impone, y cuando al penetrar sus espacios éstos produzcan un efecto evocador y mágico”.1.

El director de cine sueco Ingmar Bergman afirmó una vez que él había hecho una sola película varias veces. De forma análoga un arquitecto puede concebir en su mente una idea de casa que evoluciona a través del tiempo. Cada obra es un desarrollo de esa casa, cada momento añade o quita elementos, permite descifrarla desde un punto de vista distinto. Una lectura rápida de la arquitectura de las diferentes casas proyectadas por Rogelio Salmona desde mediados de los años 60 hasta el presente, muestra una serie de valores constantes y la aparición de nuevas variables. La diagonal, la búsqueda de la luz a través de ventanas, claraboyas y marquesinas, la comunicación sorpresiva, no obvia, de espacios, y un particular sentido de lo íntimo, son algunos de los valores que han perdurado a través del tiempo.

Una intención recurrente en la arquitectura doméstica de Salmona ha sido la exploración del patio como articulador espacial de la vida interior y de la arquitectura de la vivienda. El manejo del patio en la arquitectura doméstica de Salmona devolvió a la casa colombiana uno de sus espacios arquetípicos. Pocos intentos le antecedieron.2. La casa funcionalista, comprimida dentro de su propio volumen, fue concebida como una gran caja con ventanas muy grandes, para ver mejor el mundo exterior. El patio devolvió a la casa un espacio exterior interiorizado, sensibilizado para el quehacer doméstico, para la contemplación. El patio es el espacio en el que la casa se mira a sí misma, en el que sus recintos pueden encontrarse y dialogar.

El siguiente párrafo de Germán Téllez sobre el sentido arquitectónico de la Casa de Huéspedes Ilustres de Cartagena, permite entender el sentido de la sucesión de patios como planteamiento espacial: “La respuesta de Salmona al problema planteado fue, como debía ser, tan compleja en su origen y su expresión material como la parametría programática y circunstancial establecida para el proyecto. Aunque cronológicamente sea posible la casa en Tabio, en la Sabana de Bogotá, como antecedente de la de Huéspedes Ilustres de Cartagena, en razón del uso de patios yuxtapuestos como recurso compositivo básico, esto no pasa de ser una mecanización conceptual de un proceso mucho más directo y simple. Los episodios intelectuales mediante los cuales Salmona pasa de una casa sabanera de 500 metros cuadrados a otra en Cartagena de 4.500, no son reducibles a la comparación de unos dibujos de plantas que fatalmente van a mostrar sucesiones de espacios cerrados y abiertos según las necesidades técnicas de accesos, iluminación y soportes estructurales, aparentemente coincidenciales. Todo ello tiene escasa importancia en sí. Lo que trasciende la simple composición arquitectónica es la espléndida inspiración con la cual Salmona maneja y crea contigüidades entre espacios arquitectónicos de carácter muy diverso. Lo fundamental es la narración arquitectónica que propone al usuario u observador de la Casa de Huéspedes, y no la hipotética gramática compositiva que puede estar utilizando para lograr finalidades metafísicas”.3.

Desde un comienzo, la incursión de Salmona en el espacio doméstico tuvo que ver con los materiales y especialmente con el empleo del ladrillo, tanto en el exterior como en el interior. La indagación no se reduce simplemente al uso de un determinado material, se dirige de manera directa al trabajo con las texturas que producen el ladrillo, la madera, otros materiales naturales como la piedra, y el concreto, trabajado las más de las veces en forma brusca, enunciando las imperfecciones de las formaletas utilizadas en su vaciado. De esta forma se establecen correlaciones profundas entre intenciones de relación interior-exterior, de interacción de espacios, de apropiación de visuales y de la luz y el trabajo con las texturas de los materiales empleados. La austeridad en el uso de materiales que caracteriza en general la obra arquitectónica de Salmona se encuentra en sus casas, sean ellas en el frío ambiente de Bogotá o en las calurosas costas del Caribe. Obras como la Casa de Huéspedes Ilustres en Cartagena son ahora paradigmas de la arquitectura latinoamericana.

La arquitectura de ladrillo cobró fuerza en Bogotá como respuesta casi necesaria a las inquietudes de la arquitectura del lugar. Las casas bogotanas construidas dentro de esta idea con posterioridad a 1960 son en gran medida sus mejores representantes a nivel nacional. La importancia y calidad de sucesivos ejemplos sirvió como fundamento de una corriente de mayor cubrimiento en la que el denominador común ha sido el trabajo consciente de las posibilidades constructivas y estéticas del ladrillo común. En diversas ciudades, especialmente en Medellín, se ha trabajado con bastante seriedad el asunto del lugar y se ha experimentado con una arquitectura de ladrillo. Arquitectos jóvenes como el desaparecido Herbert Baresch han aportado sus propios planteamientos con resultados especialmente interesantes, en una serie de casas en las que desarrolló las posibilidades del ladrillo y el adobe, además de explorar nuevos conceptos espaciales.

La concepción de la casa como lugar es más un sentido que una lógica. Ese sentido ha permeado lo mejor de la arquitectura doméstica colombiana de los últimos treinta años. Aquello que Rogelio Salmona en 1959 propuso como intención se hizo realidad.

Notas

  1. SALMONA, Rogelio. “Consideraciones sobre la arquitectura latinoamericana”, en Revista Proa No. 318. Bogotá, mayo de 1983, p. 15.
  2. Una casa en El Poblado, Medellín, construida en 1966, puede considerarse la primera en la cual Salmona planteó el tema del patio. Ver Monografía Proa No. 3, Bogotá, 1990.
  3. TELLEZ, Germán. Rogelio Salmona. Arquitectura y poética del lugar. Escala, Bogotá, 1991, pp. 282-283.

 

  AnteriorSiguiente  

Comentarios