Casa Moderna

Medio siglo de arquitectura doméstica colombiana

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Lo moderno como actualidad

El ritmo dado por los peldaños de la escalinata se adopta como pauta para marcar, con las ventanas, el ritmo del corredor cuyo remate distante denota el interés por la axialidad en el interior de la casa. / Bogotá, D.C.  Arquitecto, Billy Escobar. La casa es todo un ejercicio de formas geométricas tanto en el volumen como en las superficies y en los vanos. Los colores empleados: amarillo, azul y blanco, hacen parte del estudio, estricto y alegre a la vez, de su carácter campestre. / Nilo, Cundinamarca. Arquitecto, Enrique Triana Uribe. La casa es todo un ejercicio de formas geométricas tanto en el volumen como en las superficies y en los vanos. Los colores empleados: amarillo, azul y blanco, hacen parte del estudio, estricto y alegre a la vez, de su carácter campestre. / Nilo, Cundinamarca. Arquitecto, Enrique Triana Uribe. Según un visitante, la casa está "amarrada por la luz". A su vez el espacio del salón se encuentra amarrado por los libros que recubren las paredes. La chimenea y la escalera se entrometen en él. Chía, Cundinamarca. Arquitectos, Alberto Saldarriaga, Rodrigo Rubio. El empleo intencional de elementos de la arquitectura del pasado en el espacio moderno de la casa no se limita œnicamente a detalles tales como el artesonado de la cubierta del salón o la puerta republicana en el corredor. Se reviven formas y proporciones, umbrales y axialidades. La casa posee un sentido nostálgico. / Envigado, Antioquia.  Arquitecto, Alvaro Barrera. El empleo intencional de elementos de la arquitectura del pasado en el espacio moderno de la casa no se limita œnicamente a detalles tales como el artesonado de la cubierta del salón o la puerta republicana en el corredor. Se reviven formas y proporciones, umbrales y axialidades. La casa posee un sentido nostálgico. / Envigado, Antioquia.  Arquitecto, Alvaro Barrera.  Las diversas referencias estilísticas que hacen parte del lenguaje arquitectónico de la casa se incorporan en una sucesión de espacios en la que los umbrales asumen importancia especial. Esa recuperación de los umbrales trajo a la arquitectura doméstica una cualidad importante de la espacialidad de la casa tradicional. Los materiales y sus texturas complementan el sentido de amabilidad del interior de la vivienda.  / Suesca, Cundinamarca. Arquitecto, Felipe Londoño.  Las diversas referencias estilísticas que hacen parte del lenguaje arquitectónico de la casa se incorporan en una sucesión de espacios en la que los umbrales asumen importancia especial. Esa recuperación de los umbrales trajo a la arquitectura doméstica una cualidad importante de la espacialidad de la casa tradicional. Los materiales y sus texturas complementan el sentido de amabilidad del interior de la vivienda.  / Suesca, Cundinamarca. Arquitecto, Felipe Londoño. La arquitectura de la casa campestre sabanera es evocada y reelaborada tanto en las formas exteriores como en el espacio interior. Los detalles, en especial las cornisas, se manejan como temas arquitectónicos que, unidos al manejo del color, dan carácter a la imagen de la casa. / Suesca, Cundinamarca.  Arquitecto, Felipe Londoño.
 La estructura de la cubierta a la vista y el tratamiento de la chimenea enfatizan la reminiscencia de lo tradicional en el interior de la casa.  El gran ventanal con su transparencia ininterrumpida hace el papel de un gran cuadro lleno de naturaleza. / Suesca, Cundinamarca. Arquitecto, Felipe Londoño.
 El manejo tosco de los volœmenes de concreto en el exterior de la casa contrasta con el pulido trabajo de las superficies en el interior. La abundante vegetación incorporada a la arquitectura recibe luz natural a través de claraboyas de diversas formas que se integran como parte de la composición general del espacio. / Bogotá, D.C.  Arquitecto, Luis Kopec. El manejo tosco de los volœmenes de concreto en el exterior de la casa contrasta con el pulido trabajo de las superficies en el interior. La abundante vegetación incorporada a la arquitectura recibe luz natural a través de claraboyas de diversas formas que se integran como parte de la composición general del espacio. / Bogotá, D.C.  Arquitecto, Luis Kopec.  La marquesina, uno de los aportes relativamente recientes al diseño interior de la casa, se trabaja como parte importante de su espacialidad. Las líneas formadas por sus apoyos tienen eco en las líneas de las maderas del cielo raso. El efecto del volumen flotante se repite en el tratamiento de la escalera. / Bogotá, D.C. Arquitecto, Luis Kopec.  La marquesina, uno de los aportes relativamente recientes al diseño interior de la casa, se trabaja como parte importante de su espacialidad. Las líneas formadas por sus apoyos tienen eco en las líneas de las maderas del cielo raso. El efecto del volumen flotante se repite en el tratamiento de la escalera. / Bogotá, D.C. Arquitecto, Luis Kopec. El volumen principal se destaca de manera evidente. Su forma de cubo, el material y el color de sus caras lo distinguen del resto de la casa con la textura rugosa de sus largos muros de piedra. Un giro geométrico en el interior del cubo da lugar a los diferentes ámbitos de la estancia, sin descuidar la importancia de la composición axial de las aperturas principales. / Anapoima, Cundinamarca. Arquitecto, Luis Kopec. El volumen principal se destaca de manera evidente. Su forma de cubo, el material y el color de sus caras lo distinguen del resto de la casa con la textura rugosa de sus largos muros de piedra. Un giro geométrico en el interior del cubo da lugar a los diferentes ámbitos de la estancia, sin descuidar la importancia de la composición axial de las aperturas principales. / Anapoima, Cundinamarca. Arquitecto, Luis Kopec. El espíritu de la casa tradicional urbana en el Valle del Cauca está presente. Sin embargo, los elementos de la arquitectura de estas dos casas son categóricamente modernos y están trabajados de tal modo que rehœsan ser calificados como simples referencias. Los juegos de luz y sombra hacen aún más evidente esa cualidad.  / Cali, Valle del Cauca. Arquitecto, Benjamín Barney Caldas. El espíritu de la casa tradicional urbana en el Valle del Cauca está presente. Sin embargo, los elementos de la arquitectura de estas dos casas son categóricamente modernos y están trabajados de tal modo que rehœsan ser calificados como simples referencias. Los juegos de luz y sombra hacen aún más evidente esa cualidad.  / Cali, Valle del Cauca. Arquitecto, Benjamín Barney Caldas. La intención de sobriedad en el interior de la casa, manifiesta en el dominio del blanco, permite definir el valor de los volúmenes formados por los muros y realza la presencia de barandas, entrantes y salientes, a la manera de planos desdoblados para formar espacios de varias dimensiones. El blanco crea además una luminosidad que capta la luz de las ventanas y la difunde por todo el interior. El tratamiento del ventanal es interesante. La franja transparente atiende tan sólo a las ramas de los eucaliptos. Lo demás es apenas un asunto de iluminación. / Bogotá, D.C.  Arquitecto, Hernando Vargas Caicedo. La intención de sobriedad en el interior de la casa, manifiesta en el dominio del blanco, permite definir el valor de los volúmenes formados por los muros y realza la presencia de barandas, entrantes y salientes, a la manera de planos desdoblados para formar espacios de varias dimensiones. El blanco crea además una luminosidad que capta la luz de las ventanas y la difunde por todo el interior. El tratamiento del ventanal es interesante. La franja transparente atiende tan sólo a las ramas de los eucaliptos. Lo demás es apenas un asunto de iluminación. / Bogotá, D.C.  Arquitecto, Hernando Vargas Caicedo. En el espacio amplio y casi vacío, la baranda se destaca como una forma escultórica más, pero su geometría es diferente. La observación detallada de las imágenes revela apreciar intenciones sutiles de manejo de la forma, del espacio y de la luz, que finalmente es la que permite definir las formas individuales y crear los matices diversos de su percepción. / Bogotá, D.C.  Arquitecto, Hernando Vargas Caicedo. Las telas que tamizan la luz que ingresa a través de la claraboya forman un límite virtual, cambian las proporciones del espacio y dan valor a la vista del jardín. La luz difusa que se refleja en las superficies blancas de paredes y piso hace del recinto un lugar especial. / Nocaima, Cundinamarca.  Arquitecto, Luis Tamayo. 
 Cada incidente trabajado en el volumen de la casa corresponde a un incidente en su interior cuya fachada se pliega para formar espacios de distinta naturaleza y función y para delimitar tal o cual fragmento del paisaje de la laguna. La luz irrumpe en el interior en forma categórica a través de la claraboya. / Sesquilé, Cundinamarca. Arquitecto, Rafael Obregón Herrera.  En la casa se reúnen y reelaboran temas espaciales como el patio central y las cubiertas inclinadas que convergen en él, con un tratamiento nuevo, en materiales y detalles. Las masas texturadas en ladrillo se trabajan con cierto virtuosismo que acentúa los contrastes de luz y sombra. En el interior hay un retorno a la austeridad de las grandes superficies blancas. / Bogotá, D.C. Arquitecto, Carlos Campuzano. En la casa se reúnen y reelaboran temas espaciales como el patio central y las cubiertas inclinadas que convergen en él, con un tratamiento nuevo, en materiales y detalles. Las masas texturadas en ladrillo se trabajan con cierto virtuosismo que acentúa los contrastes de luz y sombra. En el interior hay un retorno a la austeridad de las grandes superficies blancas. / Bogotá, D.C. Arquitecto, Carlos Campuzano. En la casa se reúnen y reelaboran temas espaciales como el patio central y las cubiertas inclinadas que convergen en él, con un tratamiento nuevo, en materiales y detalles. Las masas texturadas en ladrillo se trabajan con cierto virtuosismo que acentúa los contrastes de luz y sombra. En el interior hay un retorno a la austeridad de las grandes superficies blancas. / Bogotá, D.C. Arquitecto, Carlos Campuzano. En la casa se reúnen y reelaboran temas espaciales como el patio central y las cubiertas inclinadas que convergen en él, con un tratamiento nuevo, en materiales y detalles. Las masas texturadas en ladrillo se trabajan con cierto virtuosismo que acentúa los contrastes de luz y sombra. En el interior hay un retorno a la austeridad de las grandes superficies blancas. / Bogotá, D.C. Arquitecto, Carlos Campuzano. En la casa se reúnen y reelaboran temas espaciales como el patio central y las cubiertas inclinadas que convergen en él, con un tratamiento nuevo, en materiales y detalles. Las masas texturadas en ladrillo se trabajan con cierto virtuosismo que acentúa los contrastes de luz y sombra. En el interior hay un retorno a la austeridad de las grandes superficies blancas. / Bogotá, D.C. Arquitecto, Carlos Campuzano. En la casa se encuentran elaboraciones contempor‡neas de elementos del pasado tales como el patio y la estructura de madera de la cubierta. En el singular trabajo de la chimenea se percibe la estructura abstracta de la composición y el papel modificador de la textura del ladrillo que le otorga un nuevo carácter al conjunto. / Bogotá D.C.  Arquitecto, Billy Escobar. En la casa se encuentran elaboraciones contempor‡neas de elementos del pasado tales como el patio y la estructura de madera de la cubierta. En el singular trabajo de la chimenea se percibe la estructura abstracta de la composición y el papel modificador de la textura del ladrillo que le otorga un nuevo carácter al conjunto. / Bogotá D.C.  Arquitecto, Billy Escobar. La fragmentación de la casa, que obedece no sólo a asuntos topográficos sino a una concepción arquitectónica, se hace evidente tanto en las direcciones de los espacios, acentuadas por las direcciones de las bóvedas, como en la multiplicidad de ángulos visuales que se captan desde un punto. Esa fragmentación hace que la experiencia de la casa reúna sensaciones diversas al estar en un recinto o al recorrerla. Las superficies blancas, enmarcadas por bordes en ladrillo, se destacan como planos contrastantes en la textura del espacio interior. / Tenjo, Cundinamarca.  Arquitectos, Willem Goebertus, Catalina Mariño. La sobriedad de las formas de los volœmenes exteriores y del espacio interno se suaviza con toques tradicionales, molduras y tallas, en un juego propio de la libertad actual en el manejo estético de la casa. / Pereira, Risaralda.  Arquitecto, Laureano Forero.
 La sobriedad de las formas de los volœmenes exteriores y del espacio interno se suaviza con toques tradicionales, molduras y tallas, en un juego propio de la libertad actual en el manejo estético de la casa. / Pereira, Risaralda.  Arquitecto, Laureano Forero.
 La coloración oscura del interior, derivada de la presencia de la madera contribuye a destacar el valor visual y colorístico de las imágenes y de la luz que se captan a través de las aberturas. Hay una intención de axialidad en los espacios, marcada por el vértice de la estructura de cubierta. / Medellín, Antioquia. Arquitectos, Santiago Caicedo, Patricia Gómez. La coloración oscura del interior, derivada de la presencia de la madera contribuye a destacar el valor visual y colorístico de las imágenes y de la luz que se captan a través de las aberturas. Hay una intención de axialidad en los espacios, marcada por el vértice de la estructura de cubierta. / La Fe, Antioquia.  Arquitecto, Jorge Mario Gómez.
 Dos casas y dos arquitectos muestran intenciones análogas en el manejo del espacio interior: integración vertical y horizontal y juegos espaciales logrados mediante el manejo de planos y volœmenes. En una casa se prefieren el monocromatismo y las texturas tersas, en la otra se opta por el manejo de colores y texturas más fuertes. /  Cali, Valle del Cauca. Arquitecto, Jaime Vélez.
 Dos casas y dos arquitectos muestran intenciones análogas en el manejo del espacio interior: integración vertical y horizontal y juegos espaciales logrados mediante el manejo de planos y volœmenes. En una casa se prefieren el monocromatismo y las texturas tersas, en la otra se opta por el manejo de colores y texturas más fuertes. /  Cali, Valle del Cauca. Arquitecto, Luis Fernando Zúñiga. Las imágenes captan los efectos espaciales diferentes de las formas que asumen en cada casa las cubiertas. En una de ellas, la inclinación de los planos aumenta la apertura de los espacios hacia el exterior con un efecto centrífugo. En la otra, la cubierta a cuatro aguas y el diseño de la estructura enfatizan la idea de centro. El tratamiento de la madera es igualmente diferente. El uso del color en las maderas de la cubierta las desaparece como tales y permite, por el contraste con el fondo, destacar el valor formal de sus líneas. / El Peñol, Antioquia.  Arquitectos, Santiago Caicedo, Patricia Gómez. Las imágenes captan los efectos espaciales diferentes de las formas que asumen en cada casa las cubiertas. En una de ellas, la inclinación de los planos aumenta la apertura de los espacios hacia el exterior con un efecto centrífugo. En la otra, la cubierta a cuatro aguas y el diseño de la estructura enfatizan la idea de centro. El tratamiento de la madera es igualmente diferente. El uso del color en las maderas de la cubierta las desaparece como tales y permite, por el contraste con el fondo, destacar el valor formal de sus líneas. / Medellín, Antioquia.  Arquitectos, Santiago Caicedo, Patricia Gómez. La forma y la elaboración de la cubierta, cuya espiral ascendente remata en un borde de luz, define diferentes escalas en el espacio que cobija. El carácter dinámico impreso por la combinación de la curva y el ascenso en altura, conduce la mirada y el recorrido hacia una compleja intersección de formas. / Envigado, Antioquia. Arquitectos, Alejandro Echeverri, Juan Bernardo Echeverri. La forma y la elaboración de la cubierta, cuya espiral ascendente remata en un borde de luz, define diferentes escalas en el espacio que cobija. El carácter dinámico impreso por la combinación de la curva y el ascenso en altura, conduce la mirada y el recorrido hacia una compleja intersección de formas. / Envigado, Antioquia. Arquitectos, Alejandro Echeverri, Juan Bernardo Echeverri. En dos casas distintas se aprecian intenciones similares.  Las vigas de madera que sirven de soporte a entrepisos y cubiertas se trabajan como directrices de la espacialidad interior. Horizontales o inclinadas, paralelas u oblicuas, ellas marcan ritmos y direcciones y unen su textura a las otras que se combinan en cada recinto. / La Fe, Antioquia.  Arquitectos, Alejandro Echeverri, Juan Bernardo Echeverri En dos casas distintas se aprecian intenciones similares.  Las vigas de madera que sirven de soporte a entrepisos y cubiertas se trabajan como directrices de la espacialidad interior. Horizontales o inclinadas, paralelas u oblicuas, ellas marcan ritmos y direcciones y unen su textura a las otras que se combinan en cada recinto. / La Fe, Antioquia.  Arquitectos, Alejandro Echeverri, Juan Bernardo Echeverri Una intención, la de integración e interacción de espacios por medio de vacíos, hace parte de una actitud que ha permanecido como constante en algunas aproximaciones al problema de la casa. Otra intención que se aprecia es la de hacer de las vistas cercanas o lejanas motivos estéticamente trabajados mediante la forma y las dimensiones de las ventanas. /Bogotá, D.C.  Arquitecto, Daniel Bermúdez Samper. Una intención, la de integración e interacción de espacios por medio de vacíos, hace parte de una actitud que ha permanecido como constante en algunas aproximaciones al problema de la casa. Otra intención que se aprecia es la de hacer de las vistas cercanas o lejanas motivos estéticamente trabajados mediante la forma y las dimensiones de las ventanas. /Bogotá, D.C.  Arquitecto, Daniel Bermúdez Samper. La importancia dada a la cubierta como configuradora y como protagonista principal del espacio se aprecia en estas casas. Los resultados son, sin embargo, diferentes, en escala y proporción y en el carácter que se logra mediante la reducción o el aumento de los muros y el tipo de sus acabados. / Chía, Cundinamarca. Arquitecto, Juan Manuel Restrepo. La importancia dada a la cubierta como configuradora y como protagonista principal del espacio se aprecia en estas casas. Los resultados son, sin embargo, diferentes, en escala y proporción y en el carácter que se logra mediante la reducción o el aumento de los muros y el tipo de sus acabados. / Chía, Cundinamarca. Arquitecto, Juan Manuel Restrepo. El corredor separado de la casa es un pretexto para elaborar juegos geométricos con los soportes verticales y los elementos horizontales de la pérgola y del diseño de pisos. También es un pretexto para romper esa geometría con la curva natural de una hamaca. / Anapoima, Cundinamarca. Arquitecta, Mónica Gómez de Espinosa. El corredor separado de la casa es un pretexto para elaborar juegos geométricos con los soportes verticales y los elementos horizontales de la pérgola y del diseño de pisos. También es un pretexto para romper esa geometría con la curva natural de una hamaca. / Anapoima, Cundinamarca. Arquitecta, Mónica Gómez de Espinosa. La teoría del blanco sobre blanco aplicada en el exterior y en el interior de la casa es propia de una concepción arquitectónica inspirada en el racionalismo contemporáneo. La pequeña excepción de color se introduce como elemento de contraste sin alterar el monocromatismo imperante. / Anapoima, Cundinamarca. Arquitecto, Alberto Valovis. La teoría del blanco sobre blanco aplicada en el exterior y en el interior de la casa es propia de una concepción arquitectónica inspirada en el racionalismo contemporáneo. La pequeña excepción de color se introduce como elemento de contraste sin alterar el monocromatismo imperante. / Anapoima, Cundinamarca. Arquitecto, Alberto Valovis. El juego, inteligentemente planteado y resuelto, entre una concepción moderna del espacio y de la forma y una cubierta que recupera las formas y materiales de la tradición local, da como resultado un espacio sencillo y evocador.  El manejo de los vanos asegura el libre intercambio entre interior y exterior y encuadra fragmentos del paisaje circundante en franjas verticales u horizontales. / Nilo, Cundinamarca. Arquitecto, Carlos Felipe Botero.
 El juego, inteligentemente planteado y resuelto, entre una concepción moderna del espacio y de la forma y una cubierta que recupera las formas y materiales de la tradición local, da como resultado un espacio sencillo y evocador.  El manejo de los vanos asegura el libre intercambio entre interior y exterior y encuadra fragmentos del paisaje circundante en franjas verticales u horizontales. / Nilo, Cundinamarca. Arquitecto, Carlos Felipe Botero. La arquitectura de la casa es decididamente moderna. La manera clara y directa como se trabajan las formas, el dominio del blanco y el manejo de las líneas formadas por las carpinterías metálica y de madera denotan afinidades con la estética de lo abstracto. Un plano rojo irrumpe con su vibración cromática en la serenidad del interior de la casa. /  Bogotá, D.C.  Arquitecto, Luis Restrepo. La arquitectura de la casa es decididamente moderna. La manera clara y directa como se trabajan las formas, el dominio del blanco y el manejo de las líneas formadas por las carpinterías metálica y de madera denotan afinidades con la estética de lo abstracto. Un plano rojo irrumpe con su vibración cromática en la serenidad del interior de la casa. /  Bogotá, D.C.  Arquitecto, Luis Restrepo. La arquitectura de la casa es decididamente moderna. La manera clara y directa como se trabajan las formas, el dominio del blanco y el manejo de las líneas formadas por las carpinterías metálica y de madera denotan afinidades con la estética de lo abstracto. Un plano rojo irrumpe con su vibración cromática en la serenidad del interior de la casa. /  Bogotá, D.C.  Arquitecto, Luis Restrepo. El ladrillo ha sido empleado en distintas formas en la arquitectura de Bogotá y sus alrededores. Aquí se expresa en cuerpos de una geometría precisa. La linealidad de la casa se marca por una horizontal continua que une los bordes de los volúmenes. Las chimeneas y las cubiertas sobresalen como prismas superpuestos, igualmente precisos en su definición. / Subachoque, Cundinamarca. Arquitecto, Luis Restrepo. Un corredor-puente, el elemento articulador de la casa, permite configurar espacios de diferente altura e integrarlos en una secuencia. El color blanco aplicado a las superficies construidas en bloque de cemento suaviza su textura sin perderla del todo. / Girardot, Cundinamarca. Arquitecto, Luis Manuel Briceño. Un corredor-puente, el elemento articulador de la casa, permite configurar espacios de diferente altura e integrarlos en una secuencia. El color blanco aplicado a las superficies construidas en bloque de cemento suaviza su textura sin perderla del todo. / Girardot, Cundinamarca. Arquitecto, Luis Manuel Briceño. En el corredor aporticado que recorre el frente de la casa, se encuentra una referencia decantada a la arquitectura tradicional sabanera. Los materiales empleados en el interior y en el exterior, cerámica, madera, pañetes blancos o coloreados, son también propios de la cultura tradicional. A pesar de estar despojados, en su manejo y composición, de cualquier sentido referencial expl’cito, conservan el poder de transmitir el carácter de casa de campo. / La Pradera, Cundinamarca. Arquitectos, José María Rodríguez, Ivonne Valencia. 
 En el corredor aporticado que recorre el frente de la casa, se encuentra una referencia decantada a la arquitectura tradicional sabanera. Los materiales empleados en el interior y en el exterior, cerámica, madera, pañetes blancos o coloreados, son también propios de la cultura tradicional. A pesar de estar despojados, en su manejo y composición, de cualquier sentido referencial expl’cito, conservan el poder de transmitir el carácter de casa de campo. / La Pradera, Cundinamarca. Arquitectos, José María Rodríguez, Ivonne Valencia. 
 La casa es una escultura abstracta fabricada en mampostería. Cada volumen se distingue claramente de los demás. Las aberturas en cada uno de ellos revelan el carácter de los espacios que alberga en su interior. La textura rugosa de las superficies exteriores e interiores se destaca al contacto con la luz. / Tocaima, Cundinamarca.  Arquitectos, José María Rodríguez, Ivonne Valencia. La secuencia de los espacios abiertos hacia el exterior se comunica por la circulación que los bordea. La sólida mampostería forma las pilastras, los vanos y las plataformas que hacen las veces de muebles. La casa es también un problema de luz y de diversas sombras, unas densas, otras tamizadas. Con ellas se establecen diversas texturas climáticas. / Tocaima, Cundinamarca. Arquitectos, José María Rodríguez, Ivonne Valencia.
 La secuencia de los espacios abiertos hacia el exterior se comunica por la circulación que los bordea. La sólida mampostería forma las pilastras, los vanos y las plataformas que hacen las veces de muebles. La casa es también un problema de luz y de diversas sombras, unas densas, otras tamizadas. Con ellas se establecen diversas texturas climáticas. / Tocaima, Cundinamarca. Arquitectos, José María Rodríguez, Ivonne Valencia. Al atardecer las aberturas de la casa se muestran como grandes bocas destinadas a tomar aire y frescura y llevarlos a los espacios interiores. Los volúmenes se destacan nítidamente contra el cielo, en una silueta imposible de captar en otro momento. / Ricaurte, Cundinamarca.  Arquitecto, Jorge Pérez Norzagaray. Según un visitante, la casa está "amarrada por la luz". A su vez el espacio del salón se encuentra amarrado por los libros que recubren las paredes. La chimenea y la escalera se entrometen en él. Chía, Cundinamarca. Arquitectos, Alberto Saldarriaga, Rodrigo Rubio. El lenguaje de la arquitectura interior de la casa retoma elementos del período purista de la arquitectura moderna, pero su manejo es completamente contemporáneo y muestra claras intenciones estéticas en la subdivisión del plano de fachada en dos franjas, una sólida y otra transparente, y la apariencia flotante del balcón del segundo piso. / Bogotá, D.C.  Arquitecto, Luis Kopec. En el espacio amplio y casi vacío, la baranda se destaca como una forma escultórica más, pero su geometría es diferente. La observación detallada de las imágenes revela apreciar intenciones sutiles de manejo de la forma, del espacio y de la luz, que finalmente es la que permite definir las formas individuales y crear los matices diversos de su percepción. / Bogotá, D.C.  Arquitecto, Hernando Vargas Caicedo. En la casa se reúnen y reelaboran temas espaciales como el patio central y las cubiertas inclinadas que convergen en él, con un tratamiento nuevo, en materiales y detalles. Las masas texturadas en ladrillo se trabajan con cierto virtuosismo que acentúa los contrastes de luz y sombra. En el interior hay un retorno a la austeridad de las grandes superficies blancas. / Bogotá, D.C. Arquitecto, Carlos Campuzano. En la casa se reúnen y reelaboran temas espaciales como el patio central y las cubiertas inclinadas que convergen en él, con un tratamiento nuevo, en materiales y detalles. Las masas texturadas en ladrillo se trabajan con cierto virtuosismo que acentúa los contrastes de luz y sombra. En el interior hay un retorno a la austeridad de las grandes superficies blancas. / Bogotá, D.C. Arquitecto, Carlos Campuzano. La fragmentación de la casa, que obedece no sólo a asuntos topográficos sino a una concepción arquitectónica, se hace evidente tanto en las direcciones de los espacios, acentuadas por las direcciones de las bóvedas, como en la multiplicidad de ángulos visuales que se captan desde un punto. Esa fragmentación hace que la experiencia de la casa reúna sensaciones diversas al estar en un recinto o al recorrerla. Las superficies blancas, enmarcadas por bordes en ladrillo, se destacan como planos contrastantes en la textura del espacio interior. / Tenjo, Cundinamarca.  Arquitectos, Willem Goebertus, Catalina Mariño. La casa iluminada es una vitrina que muestra el contenido de su interior y su relación ininterrumpida con el exterior. La lectura del espacio interno permite apreciar la intención de continuidad visual y  espacial de los distintos ámbitos. / Amagá, Antioquia.  Arquitecto, Laureano Forero. La arquitectura de la casa es decididamente moderna. La manera clara y directa como se trabajan las formas, el dominio del blanco y el manejo de las líneas formadas por las carpinterías metálica y de madera denotan afinidades con la estética de lo abstracto. Un plano rojo irrumpe con su vibración cromática en la serenidad del interior de la casa. /  Bogotá, D.C.  Arquitecto, Luis Restrepo.

Texto de: Alberto Saldarriaga

En el último párrafo de la Historia de la arquitectura en Colombia, de la arquitecta Silvia Arango, se lee lo siguiente:

“Un lector conocedor del universo conceptual contemporáneo reconocerá en las propuestas colombianas actuales similitudes ideológicas con los desarrollos en otras partes del mundo. Lo promisorio y original de la arquitectura colombiana consiste en haber aprovechado una tradición de asimilación consciente que le permite captar las realidades generales a partir de situaciones específicas, y en haber contado con personas de suficiente talento para poderlas plasmar con la calidad necesaria”.1.

La palabra moderno, en su origen remoto, significó lo nuevo y también lo actual. Este último sentido califica la vigencia de lo moderno, aun en épocas de escepticismo y crisis como la llamada posmodernidad. La tradición de lo nuevo exige constantemente revisión y actualización, no puede permanecer, debe transformarse. La tradición de lo nuevo es siempre joven. Cabe entonces preguntar: ¿Son todavía válidos los postulados racionalistas y funcionalistas? ¿Tiene algún sentido actual la arquitectura del lugar? ¿Es propio de lo joven entender y valorar la arquitectura que le rodea?

El arquitecto dispone hoy de un campo de referencias y de influencias mucho más amplio que el existente hace cincuenta años, cuando comenzó a sentirse el influjo modernizador, e incluso del disponible hace treinta años, cuando se inició la secesión organicista en la arquitectura bogotana. Existen las diversas corrientes denominadas posmodernas, el Contextualismo y sus diversas interpretaciones, la corriente del Deconstructivismo, propuesta como la vanguardia contemporánea, sin dejar de lado la mirada crítica a lo moderno y la mirada, también crítica, a la trayectoria conceptual y práctica de la arquitectura moderna colombiana. El escenario es más complejo, exige más conocimiento y deliberación.

Un aspecto particularmente satisfactorio de este proceso ha sido el descubrimiento de la arquitectura moderna latinoamericana a través de las obras de sus grandes maestros. Este descubrimiento ha contribuido a valorar obras descuidadas durante décadas y ha dado base al estudio sistemático de la modernidad en cada país. Figuras paradigmáticas como la del arquitecto mexicano Luis Barragán, la del venezolano Carlos Raúl Villanueva, la de los brasileños Lucio Costa y Oscar Niemeyer, y el reconocimiento a la obra de arquitectos contemporáneos como Rogelio Salmona, Severiano Porto, Juvenal Baracco, Jesús Tenreiro o Eladio Dieste, entre otros, han sido tomadas como modelos para seguir –o imitar–, en la arquitectura reciente. “La aparición de la edición castellana del libro de Charles Jencks ‘El lenguaje de la arquitectura posmoderna’ (G. Gili, Barcelona, 1980) no sólo puso en circulación el término ampliamente, sino un tipo de arquitectura que se apartaba de los modelos estéticos del movimiento moderno. A pesar de la superficialidad del texto y de la poca vigencia de muchos de sus modelos propugnados, en América latina sirvió (aparte de la apropiación por parte de la arquitectura comercial de una gran parte del repertorio historicista de la arquitectura que se presentaba como posmoderna) para ver que la ortodoxia del racionalismo funcionalista era revisada en los países centrales, lo que permitía una mirada a aquellas arquitecturas que se desarrollaban por otros caminos estéticos y técnicos. La década de los ochenta vería aparecer nuevos textos que no sólo en la arquitectura sino en la cultura en general mostraban la crisis de la modernidad, planteando a su paso un nuevo estadio o una revisión profunda pero contemplando su posible continuidad. Desde la década de los ochenta el debate modernidad-posmodernidad ocupará un lugar muy importante dando lugar a intensas reflexiones que tocarán además la revisión de la relación centro-periferia, sus implicaciones en las manifestaciones culturales, el sentido de las vanguardias mismas, el rol de la técnica, las ideas de desarrollo, la ciudad y el espacio público como patrimonio y arquitectura, etcétera. De esta manera se ampliaba un espacio que permitió la resonancia del debate sobre la arquitectura latinoamericana”.2.

En el texto anterior, Francisco Ramírez resumió de manera bastante precisa algunos de los cambios importantes que se han dado recientemente en el pensar y en el hacer arquitectura en América Latina. A partir de cierto momento cercano en el tiempo, la discusión acerca de la validez de la arquitectura moderna y la convicción de estar en el umbral de una nueva era captaron la atención no sólo de los arquitectos sino de prácticamente todas las personas interesadas en los asuntos del mundo. Paradójicamente, también ha revivido el interés por lo moderno y, sobre todo, por la autenticidad de sus principios fundamentales. Lo moderno no sólo no ha desaparecido sino que cada día es revisado, depurado, revivido y reivindicado.

Esta actitud continúa, en cierta medida, la exploración de las posibilidades del espíritu moderno de la casa, pero le aporta un sentido regional o local bastante más fuerte y consciente, apoyado en muchas ocasiones por los estudios e investigaciones históricos y críticos sobre la arquitectura propia de cada sitio. Arquitectos de distintas generaciones han proyectado y construido casas en las que se manejan conscientemente elementos de la modernidad y del lugar, dentro de esquemas conceptuales contemporáneos. Algunos de los nombres son, entre otros: Laureano Forero, Oscar Mesa, Patricia Gómez, Santiago Caicedo, Jorge Mario Gómez y Alejandro Echeverri en Medellín, Jaime Vélez y Benjamín Barney, en Cali, Luis Manuel Briceño, Carlos Campuzano, Luis Kopec, Luis Restrepo y José María Rodríguez en Bogotá. El conjunto muestra las propuestas más destacadas del trabajo profesional colombiano de los últimos veinte años.

Se presentan actualmente algunas confrontaciones conceptuales entre las diferentes opciones que se abren al juicio del arquitecto. Estar al día significa, para muchos, estar a la moda y ésta se asume como el rechazo a lo ya establecido. La abstracción, la idea del lugar y la mirada a la tradición se confrontan con las modas internacionales para decidir qué es mejor, qué debe hacerse. Los logros más representativos de la casa moderna colombiana se incorporan como parte de un conjunto de opciones atractivas. El arquitecto se ve en la necesidad de escoger cuál debe ser su posición frente a la arquitectura y frente al tema de la casa.

Un denominador común de la arquitectura reciente es la idea de la casa como un objeto estéticamente concebido. Este esteticismo permite enfatizar todo aquello que ya ha sido previamente elaborado en la arquitectura de la casa moderna: la forma y el espacio, la textura y el lugar. La nueva casa-objeto se concibe –a la manera moderna– como un volumen o un juego de volúmenes que contienen espacios habitables. Ese volumen se instala en el paisaje para ser apreciado y valorado, desde fuera, como un ejercicio arquitectónico lleno de sutiles gestos intelectuales y, desde dentro, como un recorrido de sensaciones diversas. La preferencia por formas puras, solas o combinadas, o el trabajo complejo de volúmenes entrelazados, permite crear objetos que deben, ante todo, ser bellos, aun cuando en ocasiones se peque por pretensión. El empleo de elementos virtuales añade interés a la lectura de la casa. La atracción formal que caracteriza esta concepción de la arquitectura se hace evidente en muchas de las nuevas casas construidas en los últimos años en los alrededores de las principales ciudades y en los condominios turísticos que proliferan por todo el paisaje colombiano. A todo ello se suma otro elemento, el color, que contrasta con la austeridad de la arquitectura de ladrillo y que acentúa el valor de formas concebidas muchas veces dentro de un purismo riguroso.

Esta arquitectura, cuyas intenciones se sustentan en los discursos propios de la actualidad, es realizada con entusiamo por profesionales jóvenes que confrontan sus propuestas con las ya establecidas, las acogen, las transforman o las sustituyen.

Notas

  1. ARANGO, Silvia. Historia de la arquitectura en Colombia. Universidad Nacional, Bogotá, 1989, p. 273.
  2. RAMIREZ, Francisco. “Una mirada a la generación de los ochenta”. En Revista Proa No. 425, Bogotá, junio de 1995, p. 54.

 

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