Érase una vez Colombia

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Érase una vez Colombia

Bosque de niebla, Sierra Nevada de Santa Marta. 
Selva de coral, isla de Providencia.
Desierto de La Guajira.
Laguna de Tarapaja, río Amazonas.
Guaitarilla, Nariño.
Cañón del río Magdalena, Huila. Laguna de Tota, Boyacá. Antioquia. Isla de San Andrés.Parque Los Estoraques. Norte de Santander.
Sandoná, Nariño.

Texto de: Benjamín Villegas

Como en la mayoría de nuestros libros, el tema de este volumen vuelve a ser Colombia –depositaria irreemplazable de nuestros afectos y objeto permanente de nuestros desvelos– vista a través de las inquietudes y reflexiones que en torno a su acontecer, próximo y remoto, nos plantea William Ospina.

Pero, el origen de esta obra se remonta a años atrás, cuando su autor confesó en alguna de sus columnas periódicas que uno de sus anhelos recónditos era escribir un libro sobre Colombia, donde palabras e imágenes se fundieran y complementaran para decir todo lo que él llevaba adentro sobre el país. Pese a nuestro mutuo desconocimiento, una coincidencia fundamental nos ponía en franca sintonía: hacía tiempo que yo venía dándole vuelta a una idea semejante para un libro.

Tomé la iniciativa. Lo localicé y nos reunimos. Una vez botamos toda la corriente posible sobre el tema, acordamos que él se ocuparía de los textos que tenía en mente para un proyecto de este estilo y yo de trabajar en las posibles ilustraciones y el concepto de diseño. Desde ese momento tuve la seguridad de haber encontrado en William Ospina –sin duda uno de los escritores y pensadores jóvenes más lúcidos y reconocidos del país– el compañero adecuado de aventura. Mis opiniones coincidían en mucho con su lectura de nuestro devenir, y sus opiniones sobre cómo avenirnos con nuestras propias deficiencias para lograr emplearnos a fondo en aprovechar nuestras ventajas, me resultaban convincentes.

Aunque los compromisos de ambas partes nos fueron obligando a posponer el proyecto año tras año, éste seguía en pie y ninguno pensó nunca en olvidarlo. Hace un par de años lo retomamos. Los textos fueron aflorando y el diseño comenzó a cobrar forma. A comienzos de este año el libro con que habíamos soñado finalmente cristalizó.

Se trata de un libro que, por donde quiera que se mire, relata la historia del país en términos que van más allá de la tradicional descripción de sus eventos y sus personajes. Se trata de una visión integradora, donde nada queda suelto. Un libro que desde lo remoto se aproxima a lo cercano, desde lo rural a lo urbano, desde lo nativo a lo mestizo, desde el paisaje al arte, desde la antropología a la historia.

Un libro donde cada mirada engloba los fundamentos mismos de nuestra idiosincrasia y las expresiones más acendradas de nuestra personalidad.

 

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