Museos de Bogotá

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Museo de Arte Moderno de Bogotá

Vista de las salas del primero y segundo piso en las que se exponen esculturas abstractas contemporáneas.
Los amplios espacios del 
	Museo favorecidos Por su arquitectura, permiten apreciar desde diversos ángulos las salas de exposición.
Los amplios espacios del 
	Museo favorecidos Por su arquitectura, permiten apreciar desde diversos ángulos las salas de exposición.
Los amplios espacios del 
	Museo favorecidos Por su arquitectura, permiten apreciar desde diversos ángulos las salas de exposición.
Enrique Grau.
	La Pintora. 1964.
	Oleo sobre lienzo. 142 x 127 cm.
Fernando Botero.
	Virgen de Fátima. 1963.
	Oleo sobre lienzo. 182 x 177 cm.
	Francisco Antonio Cano.
	Bodegón. 1912.
	Oleo sobre lienzo. 40 x 61 cm.
Antonio Roda.
	Tumba No. 11 (Felipe 11). 1963.
	Oleo sobre lienzo. 95 x 120 cm.
Andrés de Santamaría.
	Las Segadoras. 1895.
	Oleo sobre lienzo. 80 x 106 cm.
Alejandro Obregón.
	Fuga de Alcatraz. 1963.
	Oleo sobre lienzo. 200 x 170 cm.
Guillermo Wiedemann.
	Sin título. 1963.
	Collage. 86.5 x 66 cm.

Texto de: Enrique Pulecio Mariño

Son varias las etapas recorridas por el Museo de Arte Moderno desde su fundación y cada una de estas etapas ha estado impulsada por la fuerza de su crecimiento. Desde aquella su primera fundación, en 1955, hasta la fecha en que se celebró la ceremonia de la inauguración total del Museo, en 1985, corrieron 30 años de progresos ininterrumpidos. En estos años la labor de consolidación ha sido constante, pues de poseer apenas una razón social y una colección pequeña de lienzos, se convirtió este Museo en el pionero de la museología en el país al construir su propia sede y al organizar su funcionamiento en una estructuración por departamentos. El MAM, como tan bien se le conoce, está integrado por el Departamento de Curaduría, que tiene a su cargo la conformación de la colección de obras de arte moderno, la programación de exposiciones, la consecución de importantes muestras internacionales y la eventual presentación de los artistas. Así en este departamento está centrada la gran actividad del Museo: aquella por la cual recopila, conserva y difunde las obras de arte con su paralela actividad didáctica puesta en marcha a través del Departamento de Educación. Este departamento organiza las visitas guiadas y los cursos y talleres de variada índole, que periódicamente programa, tanto para adultos como para niños.

La actividad divulgativa del Museo se prolonga con su política de publicaciones, de exigente calidad intelectual. Libros, catálogos y la revista ARTE, que circula trimestralmente, difunden las actividades culturales propias del Museo, unas tendientes a la divulgación de los acontecimientos cruciales del arte actual; las otras buscando el rescate de figuras importantes de la historia del arte colombiano para situarlos en el lugar que justamente merecen, tal como ha sucedido con Andrés de Santa María y Roberto Páramo. Por otra parte, el Departamento de Cine despliega y fomenta la actividad que le es propia por medio de dos programas fundamentales: la programación de cine, seleccionando las películas de acuerdo con exigentes criterios de calidad y valor cinematográfico y por otra, adelantando una labor de formación del gusto y los criterios fundamentales de la estética cinematográfica, por medio de la realización de cursos, talleres, conferencias y seminarios a cargo de profesionales del séptimo arte.

Por otra parte el Departamento de Arquitectura realiza permanentes investigaciones sobre el fenómeno urbano y arquitectónico del país y divulga sus resultados en las exposiciones que acopian documentos, planos y proyectos, enseñando una visión panorámica del tema expuesto.

El Departamento de Arquitectura promueve así los vínculos profesionales con las universidades y con otros grupos sociales interesados en esta disciplina. En el Departamento de Diseño el Museo cuenta con un verdadero taller de creatividad de donde parten los diseños de catálogos y publicaciones. Una biblioteca con temas de arte está a disposición permanente del público. Una tienda especializada con objetos de arte, libros, afiches, réplicas, etc., dan la bienvenida al visitante que tan pronto ingresa al Museo es conducido a la Sala “Marta Traba”. A partir de entonces se abren sus espacios generosos, se suceden las salas con sus muros abusardados, los amplios ventanales, las anchas escaleras. Diseñado y construido especialmente para sus funciones, como se ha dicho, “cerrado por fuera y abierto por dentro”, el edificio es en sí mismo de un gran valor arquitectónico. La comunicación de los espacios, y la incitación para recorrer con la mirada desde los diversos ángulos las distintas salas, son virtudes propicias en un museo, donde la mirada lo es todo.

Es necesario destacar el valor artístico que representa la colección permanente del Museo de Arte Moderno. En este sentido a través de esta colección es uno de los pocos museos en Latinoamérica que puede ilustrar el desarrollo del arte moderno a través de una obra gráfica. Allí están representadas todas las escuelas, épocas y estilos del arte del siglo XX, expresionismo, cubismo, dada, surrealismo, modernismo, realismo, abstra-ccionismo, etc.

En el panorama del arte colombiano, el MAM cubre el período que va desde finales del siglo XIX, cuando el arte del país se internacionaliza, hasta nuestros días. De esa primera época de grandes influencias de la pintura europea, la colección del Museo ha acopiado una excelente muestra: Epifanio Garay, Acevedo Bernal; los primeros modernos, Santa María y Tobón Mejía. Luego el paisajismo de comienzos de siglo, Zamora, Moreno, Páramo, González Camargo, Peña, Gómez Campuzano, Díaz Vargas y Moreno Otero; y también representantes del movimiento nacionalista Gómez jaramillo, Pedro Nel Gómez, Luis Alberto Acuña. De la irrupción de la abstracción a mediados del siglo, hay valiosos testimonios representados con sus figuras más destacadas: Obregón, Wideman, Negret, Marco Ospina. Y luego, comprendido el compromiso del Museo con el discurrir del arte más contemporáneo, abriendo sus puertas a las nuevas tendencias, creó la Bienal de Arte de Bogotá, evento en el cual se retoma el liderazgo de la divulgación frente a las vanguardias artísticas del país. Es una manera de rescatar, valorar, analizar el arte producido por las nuevas generaciones y que será sin duda el arte del futuro.

 

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