Museos de Bogotá

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Museo del Oro

Salón Dorado con exhibición de adornos
	personales y figuras usadas para
	ofrendar a los dioses.Vista del mapa cronológico y
	comparativo del poblamiento de
	Colombia y otras partes del mundo.
Exhibición de colgantes con
	representaciones zoomorfas de la cultura
	Sinú. Al fondo narigeras y orejeras de la
	cultura Tairona.
Maquetas en pequeña escala de la 
	cultura Muisca, representando diferentes actividades de la vida cotidiana.
Vista de la escalera de acceso a las 
	distintas secciones del Museo. Dentro de 
	la vitrina se aprecia el “Anfitrión”, adornado con piezas de oro, quien recibe	a los visitantes.
Pectoral. Calima.
	31.5 x 25.5 cm.Máscara funeraria. Calima.
	13.6 x 16 cm.
Colgante zoomorfo. Tolima.
	6.5 x 5.0 cm.Remate de bastón zoomorfo. Quimbaya. 
	2.7 x 15.0 cm.
Colgante antropomorfo. Tolima.
	4.2 x 3.0 cm.
Colgante zoomorfo. Quimbaya.
	2.7 x 1.5 cm.
Máscara. Calima.
	19.2 x 15.0 cm.
Pectoral. Muisca.
	21.0 x 22.5 cm.Pectoral. Muisca.
	15.2 x 16.9 cm.
Balsa ceremonial. Muisca.
	Fundición a la cera perdida.
	Longitud 19.5 x 10. 1 cm.
Colgante zoomorfo. Cauca.
	7.7 x 14.5 cm.Colgante zoomorfo. Tolima.
	2.0 x 3.8 cm.
Colgante zoomorfo. Nariño.
	4.6 x 8.9 cm.
Colgante zoomorfo. Tolima.
	2.8 x 3.8 cm.
Nariguera. Tairona.
	5.4 x 6.0 cm.
Colgante antropomorfo. Tairona.
	5.9 x 7.2 cm.
Adorno sublabial. Tairona.
	5. 0 x 5.4 cm.
Adorno sublabial zoomorfo. Tairona.
	4.0 x 4.8 cm.
Máscara repujada y martillada. Calima.
	24.5 x 24 cm.
Alfiler con remate antropomorfo.
	Calima. 2.09 x 26.5 cm.
Alfiler con remate antropomorfo.
	Calima. 2.09 x 26.5 cm.
 Cuchara ceremonial decorada. Calima.
	4.5 x 19.7 cm. Pinzas semilunares. Calima.
	6.5 x 3.9 cm.Collar de 46 cuentas zoomorfas y 
	1 antropomorfa. San Agustín. 
	0.5 x 1.2 cm.Collar de cuentas varias. Sinú. 
	0.9 x 4.0 cm.
Pectoral martillado y repujado, Sinú. 32 x 30 cm.
Colgante antropomorfo. Tolima.
	4.3 x 9.7 cm.
Pinzas. Tolima.
	4.0 x 5.7 cm.
Colgante. Quimbaya.
	Diámetro 4.7 cm.Figura votiva en forma de caracol. Muisca. 4.4 x 9.7 cm.
 Figura votiva antropomorfa. Muisca.
	4.4 x 15.9 cm. Figura votiva antropomorfa. Muisca.
	3.9 x 22.1 cm.
Cercado bicéfalo. Muisca.
	9.1 x 5.7 cm.
Nariguera laminar. San Agustín.
		21.8 x 5.6 cm.Pinzas con decoraciones. San Agustín.
		5.0 x 8.4 cm.
	Disco rotatorio. Nariño.
		Diámetro 15.5 cm.

Texto de: Enrique Pulecio Mariño

El gran legado de las culturas precolombinas, conformado básicamente por las piezas de orfebrería, cerámica y oro, que los pobladores de nuestro territorio utilizaban, ya en la vida cotidiana, ya en las ceremonias rituales, es lo que constituye el extraordinario acervo del Museo del Oro del Banco de la República.

Fundado en 1939, el Museo del Oro ha tenido un activo desarrollo en el cual, a la vez que ha enriquecido notablemente su colección, ha alcanzado un alto grado de progreso museológico. De las 335 piezas que conformaban la colección original a las 33.000 piezas en metal (oro y aleaciones) y las 12.000 de cerámica, hay toda una historia de descubrimientos, de desarrollo de las ciencias antropológicas, y del planteamiento de nuevas hipótesis que echan luz sobre nuestro pasado. Los conocimientos que se han acumulado en torno a estos vestigios de nuestras culturas arcaicas han sido integrados a la exhibición de las piezas como muestra de un saber que el Museo revela integralmente con los diversos aspectos expuestos de estas culturas.

La exposición permanente que ofrece el Museo del, Oro está dividida en dos secciones ubicadas en el segundo piso de la moderna edificación. Allí se han acopiado los diversos elementos, piezas de oro, cerámica y textil, en orden a recrear, de las diversas culturas orfebres, su modo de subsistencia, su artesanía, su alternancia entre lo sagrado y lo profano y su ubicación en la extensa geografía en las distintas regiones. En esta área la metalurgia prehispánica aparece dividida en dos provincias: la del Sur?Occidente conformada por las culturas Tumaco, Calima, San Agustín, Tierradentro, Nariño, Quimbaya y Tolima y la región del Norte con sus culturas Sinú, Tairona y Muisca. Aquí está expuesto el más claro y diverso testimonio del alto grado de desarrollo alcanzado por las culturas precolombinas en el arte y la técnica metalúrgica que les permitió producir una imponente orfebrería.

En el tercer piso se despliega la segunda gran sección del Museo. Ahí se van situando, en las sucesivas exposiciones temporales, el contexto social e histórico del oro. De tal manera cada cultura expuesta goza a su turno del privilegio de la adecuación completa de las piezas que en su relación con otros elementos dan a cada cultura su propia identidad. Es un retorno a los orígenes que nos recuerda nuestros ancestros prehispánicos y que al afirmar las raíces de las diversas culturas, traza toda una mitología de nuestra nacionalidad.

Con el martillado de oro sobre yunque y la fundición con los variados procedimientos de soldadura, los orfebres precolombinos lograban sus aleaciones, del oro con cobre y platino, para obtener las piezas que fabricaban con diversos fines: coronas, narigueras, diademas, petos y yelmos, ajorcas, orejeras y patenas, entre otros. Usadas en el culto religioso y también como adorno personal, incluso como elemento mágico?religioso en el viaje al más allá, las piezas de oro de la orfebrería precolombina son el más hermoso testimonio con que contamos para reconocer las diversas formas de representación que tenía cada cultura en particular. Figuras zoomorfas y antropomorfas y aquellas formas simbólicas tantas veces enigmáticas utilizadas como vínculo mágico ante la diversidad de sus dioses revelan todas ellas el trazado de su organización religiosa y social. Se dice que la ruta de los conquistadores tomó el rumbo que el descubrimiento de la orfebrería fue indicando, determinando así, en buena parte, los asentamientos elegidos por los primeros pobladores españoles. Y si bien es cierto que tras la conquista es relativamente poco lo que nos queda de los tesoros de una época ya remota, lo que se ha venido rescatando de tan fastuosa riqueza viene a ser el precioso vestigio con que tenemos que entendernos para recompenzar la geografía humana y social de nuestros antepasados. Es esta precisamente la labor adelantada por el Museo del Oro desde 1939, fecha de su fundación. Para esto el Museo ha dispuesto de una manera didáctica y científica todos los elementos pertinentes a su alcance. El oro, como motivo central y articulados con él, otras manifestaciones de la cultura, ya sea de carácter emblemático, simbólico o de uso puramente utilitario pero cuya presencia está relacionada con recrear el contexto antropológico, arqueológico y etnográfico de cada cultura.

La política didáctica y en general de difusión de las actividades del Museo del Oro están encaminadas a diseñar programas pedagógicos para la población infantil. Las visitas guiadas convencionales se han visto enriquecidas con los talleres recreativos, mediante los cuales los niños activan sus facultades fabricando piezas bajo los modelos precolombinos propuestos, buscando la pista de algún objeto perdido o armando rompecabezas, según sus propias capacidades de entendimiento e imaginación.

La política de descentralización se ha llevado a cabo estableciendo museos subsidiarios en cada región en donde fuera el asentamiento de las culturas rescatadas. En Pereira, Armenia y Manizales, se exhiben muestras temporales de la cultura Quimbaya; en Santa Marta de la cultura Tairona; en Cartagena de la cultura Sinú; en Pasto de la cultura Nariño, y en Cal¡ de la cultura Calima.

En el Salón Dorado se ha dispuesto el precioso tesoro Quimbaya, testimonio de un momento altamente desarrollado de esta cultura. Son apenas treces piezas las que componen la colección, pero todas ellas exhiben un exquisito valor estético de una gran significación simbólica. La suave penumbra del salón y la forma casi dramática de su iluminación crean una atmósfera propicia para contemplar el valioso legado Quimbaya.

 

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