Museos de Bogotá

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Museo del Siglo XIX

En las distintas salas de exhibición el Museo conservó los 
	ambientes y gustos que predominaron en el Siglo XIX. En cada una de ellas, 
	según temas y tendencias, presenta 
	el legado iconográfico de héroes, 
	personas importantes y paisajes, de diferentes artistas.
En las distintas salas de exhibición el Museo conservó los 
	ambientes y gustos que predominaron en el Siglo XIX. En cada una de ellas, 
	según temas y tendencias, presenta 
	el legado iconográfico de héroes, 
	personas importantes y paisajes, de diferentes artistas.
En las distintas salas de exhibición el Museo conservó los 
	ambientes y gustos que predominaron en el Siglo XIX. En cada una de ellas, 
	según temas y tendencias, presenta 
	el legado iconográfico de héroes, 
	personas importantes y paisajes, de diferentes artistas.
En las distintas salas de exhibición el Museo conservó los 
	ambientes y gustos que predominaron en el Siglo XIX. En cada una de ellas, 
	según temas y tendencias, presenta 
	el legado iconográfico de héroes, 
	personas importantes y paisajes, de diferentes artistas.
Salón Luis XVI. Los muebles y las piezas decorativas fueron traídas de Europa a fines del Siglo XIX. Se introdujeron al interior del país a tomo de mula.
El mobiliario del salón Luis XV, recrea 
	un ambiente de lujo parisiense. Estos muebles fueron copiados magistralmente por los ebanistas locales.
Jesús María Zamora.
		Atardecer en la Sabana. S.F.
		Oleo sobre tela. 54 x 80 cm.
Miguel Díaz Vargas.
		En el Mercado 1940.
		Oleo sobre lienzo. 110 x 190 cm.
Colección de abanicos. Su uso fue 
	generalizado en todos los encuentros de tipo social: bailes, paseos campestres y visitas.
Colección de vidriería francesa Art Nouveau elaborada por Emile Gallé. Piezas realizadas con gran destreza manual y técnica de dibujo de formas vegetales sobre el vidrio.
Colección de vidriería francesa Art Nouveau elaborada por Emile Gallé. Piezas realizadas con gran destreza manual y técnica de dibujo de formas vegetales sobre el vidrio.
Colección de vidriería francesa Art Nouveau elaborada por Emile Gallé. Piezas realizadas con gran destreza manual y técnica de dibujo de formas vegetales sobre el vidrio.
Epifanio Garay.
	Cecilia Arboleda de Holguín. S. F.
	Oleo sobre tela. 61 x 51 cm.
Vista del patio central del museo, 
	reformado según el gusto del Siglo XIX, en que se trabaja la madera de una 
	forma diferente, y se amplía el uso del vidrio.
Esta casa colonial, originalmente de un piso, se amplió en 1880 bajo el estilo de 
	la arquitectura republicana.
Patio interior. Vista desde la primera
	planta.

Texto de: Enrique Pulecio Mariño

En nuestra historia, el siglo XIX difiere radicalmente de los siglos precedentes, pues en él se dan los hechos capitales de la Independencia y la República. Fue este siglo de las grandes transiciones, en la organización política y en la conformación de la sociedad, que a la vez produjo un cambio en la cultura con su consecuente incidencia en los usos y costumbres, en el gusto y la arquitectura, en la literatura y en el arte. Como un rechazo a lo español que durante tanto tiempo había sido impuesto, la sociedad del siglo XIX reacciona en favor de una búsqueda de lo propio. La economía colonial ha sido superada y el país comienza a desarrollar sus sistemas políticos y económicos con una nueva perspectiva. El país abre sus puertas al mundo y estas nuevas influencias van conformando una sociedad más rica y plural. Los temas religiosos pierden su soporte histórico, siendo reemplazado por el costumbrismo, la expresión autóctona y el valor reconocido de los hechos de la vida cotidiana. Podía decirse que la aceptación de la cultura francesa moldea un nuevo tipo de pensamiento y en una nueva actitud, otro estilo de vida.

Con el auge del comercio basado en la práctica del libre cambio, la sociedad urbana tiende a modificar sus estructuras, buscando una mejor adecuación para las recientes actividades comerciales. La arquitectura recibe las innovaciones de las nuevas tecnologías, aquellas aplicadas a la construcción, como a la ornamentación. La arquitectura colonial en muchos casos va a ser objeto de reformas. Las alfombras sustituyen a las esteras y el parquet a la losa, los muros reciben el tratamiento de la decoración del papel de colgadura; la decoración en yeso y la mampostería se adueñan de techos y rincones, las torneadas molduras se aplican en marcos y puertas con un sentido de lo ornamental que enriquece el ambiente; los vidrios y las lámparas dan rotundo sentido colorístico, y una nueva filtración de la luz crea las atmósferas más cálidas en su interior. Todo un cambio del gusto, un tránsito hacia el decorativismo, a veces excesivo, modifica el sentido de la vida doméstica. Es sin duda una de las características estéticas capitales del siglo XIX.

Cuando el Fondo Cultural Cafetero se propuso crear un museo centrado en el siglo XIX, sus directivos tuvieron muy claros sus propósitos: recuperar un lugar que con su ambiente fuera un fiel testimonio de la manera como se desarrollaba la vida al correr de los años del siglo XIX. En consecuencia la casa que hoy ocupa el Museo del Siglo XIX es una de esas construcciones coloniales que habiendo sido levantada con un piso, en aquel siglo y bajo las influencias del momento sufrió una radical transformación. Tal como hoy la podemos apreciar, la casa del Museo representa la llamada “Arquitectura Republicana”. Como la institución comprendió la imposibilidad de recrear todo el siglo XIX en un solo museo, optó por decantar la idea general en un proyecto particular: revivir en el Museo el modo de vida del siglo XIX a través de la puesta en lugar de un ideal al que aspiraban los estratos medios de la sociedad. De esta forma el Museo más que exhibir objetos buscó la recuperación de una atmósfera íntima, la del salón, la de la casa, quedando suspendido en su ambiente un tiempo pasado. Sin embargo, el propósito no sería cabalmente llevado a cabo sin enseñar algunos aspectos coleccionables de la época y que hablan acerca de sus gustos, tendencias y estilos.

El retrato fue un género artístico que siguió cultivándose desde la Colonia hasta el siglo XIX, pero rompiendo con los moldes de la iconografía de personajes clericales. En la sala de retratos el Museo exhibe óleos de Manuel Doisiteo Carvajal, Epifanio Garay, Ramón Torres Méndez, Domingo Gutiérrez Acosta, Ricardo Acevedo Bernal, Andrés de Santa María y Fidolo Alfonso González Camargo. El paisaje colombiano tiene aquí también su adecuada representación, hay paisajes de Jesús María Zamora, Ricardo Borrero Alvarez, Luis Núñez Borda, Roberto Páramo y Ricardo Gómez Campuzano, la sala de Miniatura, el salón de Caricatura y Dibujo, y la sala de Caricaturas de Ricardo Rendón (1894?1931) completan un ciclo estético típico del siglo XIX. Una curiosa colección del Museo la constituye el muñequero creado por doña Rosa María Pontón, es la réplica de una casa de aquella época, con sus 17 habitaciones en donde pacientemente ha sido recreada la vida doméstica y ordinaria de cada día.

El siglo XIX tan afecto a la decoración no podía dar menos valor a la vidriería Art Nouveau de su tiempo. Las piezas que posee el Museo corresponden a la Escuela de Nancy. Estas piezas son un testimonio claro del esteticismo tan imbricado de brillos, transparencias, visos y opales-cencias del siglo XIX europeo, que con tanta fuerza obró sobre nuestra cultura, de la cual es el Museo del Siglo XIX su más valioso testimonio.

 

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