Museos de Bogotá

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Museo Policia Nacional de Colombia

Texto de: Enrique Pulecio Mariño

Con el crecimiento de las ciudades, sus problemas se fueron multiplicando, la seguridad de la gente se vio amenazada y la necesidad de protección se impuso. Entonces aparecen los cuerpos de policía destinados a proteger, honra, vida y bienes de los ciudadanos. En Bogotá, a fines del siglo XVIII un cuerpo de serenos que organizó la junta de comercio viene a constituir el origen de nuestra policía, aunque era una institución en aquel entonces privada. En 1890 el gobierno contrató al comisario francés Marcelino Gilibert con el fin de crear un cuerpo de policía separado del ejército y con autonomía interna, tecnificado, armado para garantizar la protección ciudadana. A partir de entonces la policía ha estado presente en el discurrir de la historia de las ciudades del país. El Museo de la Policía de Bogotá es una importante institución creada como homenaje a la historia de esta institución. Ahí se encuentran representadas a través de diversas instancias sus tareas, símbolos y obligaciones patrias. Las salas han sido dispuestas en orden de enseñar algún rasgo particular de la institución. En su distribución temática, más que cronológica, algunas curiosidades son bien entendidas por el público que puede reconocer en el moderno cuerpo policial de hoy una tarea adelantada con pundonor, valor y honestidad en lo que va corrido del presente siglo XX. Si la actividad propia de la policía se cumple en el medio ciudadano, su fundamento es la ley. Las distintas maneras como se ha concebido la ley se presentan en el museo en una progresión de las fuerzas civilizadoras que lleva a enseñar en sus vitrinas códigos tan antiguos como los de Confucio, el código azteca, el de Hammu-rabi y las leyes egipcias. Pero antes de la ley escrita y establecida como un contrato entre los hombres asociados en una comunidad, imperaron otras formas de autoridad, de las cuales la ley sería su consecuencia. Algunos de los modos de la reconocida autoridad en nuestras culturas precolombinas han sido allí expuestos por medio de piezas arqueológicas originales, también de réplicas, referentes a la organización indígena y a sus símbolos de autoridad.

En una sala de carácter internacional, se ha reunido una colección de miniaturas de 110 países. Son las réplicas de los uniformes de los policías de esos lugares, mostrando la misma severidad y los usos comunes a todos. La casa del Museo en sí misma es una pieza histórica. Construido el edificio entre 1923 y 1926 con el clásico estilo republicano, fue declarado monumento nacional en 1984 después de haber sido por mucho tiempo denominado “Palacio de la Policía”.

La galería de las fotografías es un recorrido por los retratos de quienes han sido directores de la policía a lo largo de la historia desde su fundación. La sala Heráldica posee una rica muestra de estos objetos, tan representativos cada uno de su tiempo y su significado.

Un carro prisión que proviene de comienzos del siglo es una curiosidad ya casi arqueológica, dentro del museo que reúne en este espacio los elementos que hablan de aquella autoridad que representan los cuerpos de policía destinados a la vigilancia de la ley como una necesidad de la sociedad.

 

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