Museos de Bogotá

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Museo Quinta de Bolívar

Arcada que conduce al Museo construida para la IX Conferencia Panamericana.
La Quinta con su 
	estilo colonial fue construida a principios del Siglo XIX y obsequiada al Libertador en 1820. Rodeada por amplias zonas verdes, la precede un pequeño parque. A sus costados se extienden amplios 
	jardines bordeados por caminos de 
	piedra.
La Quinta con su 
	estilo colonial fue construida a principios del Siglo XIX y obsequiada al Libertador en 1820. Rodeada por amplias zonas verdes, la precede un pequeño parque. A sus costados se extienden amplios 
	jardines bordeados por caminos de 
	piedra.
La Quinta con su 
	estilo colonial fue construida a principios del Siglo XIX y obsequiada al Libertador en 1820. Rodeada por amplias zonas verdes, la precede un pequeño parque. A sus costados se extienden amplios 
	jardines bordeados por caminos de 
	piedra.
La Quinta con su 
	estilo colonial fue construida a principios del Siglo XIX y obsequiada al Libertador en 1820. Rodeada por amplias zonas verdes, la precede un pequeño parque. A sus costados se extienden amplios 
	jardines bordeados por caminos de 
	piedra.
La Quinta con su 
	estilo colonial fue construida a principios del Siglo XIX y obsequiada al Libertador en 1820. Rodeada por amplias zonas verdes, la precede un pequeño parque. A sus costados se extienden amplios 
	jardines bordeados por caminos de 
	piedra.
	Pistola de fisto que el Libertador
	guardaba en su cofre de campaña.
	Daga florentina.
	Escribanía de plata con la que firmó
	la sentencia de los Conspiradores
	Septembrinos.
	Pistola de fisto.
Sable de caballería perteneciente al Libertador obsequiado a don Manuel Ujueta, samario, en 1830.
Sala principal o de recepción con 
	muebles estilo Luis XIV, candelabro francés y lámpara bacarat del Siglo XVII. Al fondo, óleo “Inconcluso del 
	Libertador” de R. A. Bernal.
Pedro José Figueroa.
	Simón Bolívar. C. 1813‑1819.
	Siglo XIX. Oleo sobre tela. 27 x 33 cm.
Pedro Quijano.
El Libertador Muerto. S. F.
Oleo sobre tela. 104 x 83 cm.
Pedro José Figueroa.
Bolívar con la América India. 1819.
Siglo XIX. Oleo sobre tela. 97 x 125 cm.

Texto de: Enrique Pulecio Mariño

Como una meditación sobre la vida del Libertador Simón Bolívar, el recorrido por esta casona constituye una experiencia de fuertes resonancias heroicas. Impregnada de la que fuera la atractiva personalidad de Bolívar, cada lugar, cada habitación, cada rincón de la casa, evoca algunos aspectos de su vida, de sus triunfos, dolores, glorias y fracasos. De aquí que en la Quinta de Bolívar no se encuentre una ciega glorificación del héroe. Aquí está retratado el hombre de cuerpo entero, en una visión profundamente humana de la que fuera su accidentada existencia.

La casa construida con el estilo de la sencilla casa de hacienda campesina colonial fue levantando sus muros a partir de 1800. Al regreso de la campaña del sur el Libertador recibe la casa como una ofrenda que el General Santander le hace en el año de 1820. A partir de entonces la casona fue uno de los refugios preferidos de Bolívar. Allí se reunía con sus amigos, allí pasaba sus días de sol y descanso, allí vivía con Manuelita los mejores momentos de su idilio. Esta casa fue para Bolívar el lugar al cual siempre regresaba. Construida en las faldas de los cerros orientales de Bogotá, la Quinta fue el refugio perfecto. Los árboles y jardines en su entorno, su pequeño y sereno parque, las caballerizas, los muros encalados y la portada, constituían un conjunto armonioso y amable. Tal como fue la casa del Libertador, hoy la encontramos convertida en un museo en el que redescubrimos la más nítida imagen de Simón Bolívar. Tras el arco en tapia pisada con sus dos puertas en hierro, una callejuela conduce directamente al vestíbulo central del que parten las siete salas rodeadas por los corredores que recorren el trazado de la casa. Este vestíbulo recibe al visitante con una colección de pequeñas aves provenientes de distintos países.

Retratos y cuadros cuelgan de las paredes aquí y allá en una espléndida colección iconográfica sobre el Libertador, sus campañas y otros próceres. Todo cuanto muestra la Quinta de Bolívar era parte de su propiedad, de su casa, de su entorno íntimo, son los
objetos de sus afectos. Aquí no hay mistificaciones, ni aproximaciones. Cada objeto en su absoluta autenticidad tiene el valor histórico de una reliquia.

Las tres puertas del vestíbulo se abren hacia nuevos recintos: la sala central, el estudio y la sala de recibo. Cada uno de estos espacios guarda los objetos de su propio uso. En el estudio, está el escritorio estilo regencia, que rompe entre otras cosas con el estilo dominante en la casona que es estilo imperio. Allí mismo un cuadro con la ilustración de la Batalla de Boyacá, firmado por José María Espinosa, da a este recinto un aire de reciedumbre militar.

Las paredes de la sala de recibo son en verdad una larga sucesión de objetos de fuerte evocación heroica: la espada, los espolines y los estribos que usó en la Batalla de Boyacá, también una daga que regaló a una dama. Luego se penetra al dormitorio, rico en mobiliario y ornamentación: una cama que fuera del Libertador, cuadros, un cofre de campaña y un escritorio del siglo XIX. El comedor con sus utensilios, sus lámparas y espejos; la Sala de juegos, la Sala de Armas, la de Trajes y pertenencias, se van sucediendo en un recorrido que se hace más y más apasionante. La lenta acumulación de ambientes y objetos va delineando la personalidad del Libertador, ya en su aspecto heroico guerrero, ya en su ámbito personal y cotidiano. Los objetos que pertenecieron a los grandes hombres de la historia poseen algo mágico: un sentimiento de veneración y respeto parece emanar de ellos.

Aquí en esta Quinta de Bolívar están reunidos esos objetos que hablan tan elocuentemente de una de las épocas más plenas del Libertador y en la que el amor de Manuelita Sáenz estuvo tan felizmente presente.

La Quinta de Bolívar es en la ciudad de Bogotá el Museo Bolivariano por excelencia, un lugar histórico monumental: el monumento erigido con pasión a la gloria del Libertador Simón Bolívar.

 

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