Museos de Bogotá

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Museo Ricardo Gómez Campuzano

El salón del piano conserva su ambiente natural y exhibe gran parte de la obra 
	del pintor.	Ricardo Gómez Campuzano.
	Luz Artificial. 1934.
	Oleo sobre lienzo. 1.05 x 1.20 cm.
Ricardo Gómez Campuzano.
	Ramón Barba. 1930.
	Oleo sobre lienzo. 95 x 37 cm.
Vestíbulo de la entrada principal. Es el espacio central que comunica con todos 
	los salones de la casa.

Texto de: Enrique Pulecio Mariño

Hacer de la casa que fuera de un artista, un museo consagrado a su obra, es prolongar hacia la intimidad del hogar el testimonio de una vida entregada al cultivo del arte. Así se relaciona en un mismo lugar al hombre y la obra.

Es el caso de la Casa?Museo “Ricardo Gómez Campuzano”. Aquí se han reunido bajo la misma arquitectura el ambiente en el cual vivió el artista durante muchos años y en donde la obra que dejó aparece como suntuoso legado de una vocación plenamente cumplida.

Al construir su casa quiso el maestro Ricardo Gómez crear algo propio. Así hizo de su estudio un lugar privilegiado. Pero para esto modificó los patrones arquitectónicos que suelen determinar una relación establecida entre los diversos espacios sociales. Y buscó el maestro la creación de un ambiente particular que resulta un tanto insólito en la integración del taller de exposición y lugar de habitación. Quiso entonces Ricardo Gómez, al construir su casa, que ésta poseyera características tales que gracias a ellas pudiera convivir con su obra. Tan pronto se atraviesa el portalón de fachada en piedra de reminiscencia italiana, se abre al frente un espacio central que hace girar en su torno la arquitectura del edificio. Sobre las paredes de este gran salón ?realmente sala de exposición? se ha colgado parte de su obra de gran formato y en la segunda planta, los corredores laterales trazan pequeñas galerías sobre cuyas paredes se ha dispuesto una interesante sucesión de cuadros. La casa del pintor no es como las demás. Allí la presencia del arte impregna de tal manera el ambiente que éste se convierte en silencioso protagonista. Evocación muda pero vivaz, con los paisajes y los retratos, colorida compañera de las horas y los días. La pintura de Ricardo Gómez Campuzano recogida en su ambiente austero y natural de su Casa?Museo goza hoy de su mejor lugar de exposición.

Ricardo Gómez Campuzano fue un artista excepcionalmente sensible al paisaje natural. Paisajista de grandes espacios, en su pintura plasma la atmósfera natural de los diferentes climas y lo hizo con el reconocible talento y visión de un gran maestro. Un maestro que se nutrió en sus años de estudio en España con la observación y el trato continuo con los grandes de la pintura española. Los ejercicios que como estudiante realizaba frente a las obras maestras lo llevaron a la comprensión de los principios clásicos en la pintura que luego aplicaría con rigor y sabiduría en sus retratos. Retratos y paisajes y aquellos estudios de los grandes maestros, esbozos, carboncillo y apuntes conforman la colección de la obra de Ricardo Gómez Campuzano que es el patrimonio de esta Casa?Museo.

Entre pequeño, mediano y gran formato se cuenta un total de 324 obras expuestas. Es el valioso legado de un pintor que recorrió el siglo plasmando el paisaje. Con su estilo acabado y dejando una lección de calidad pictórica y de vigor colorístico, su obra hoy sobresale como testimonio de un ideal artístico elevado sobre la contemplación de la naturaleza.

El Museo ha buscado también dar una dinámica a su acontecer ampliando sus actividades a un programa de conciertos y recitales y de exposiciones individuales de artistas seleccionados.

El vestíbulo y los salones rojo y del piano, en el primer piso y el Salón Central y el comedor han sido conservados tal como en la vida del pintor constituían sus espacios naturales. Sobre las paredes la obra se ha coleccionado con gusto exquisito. Luego la escalera, el vestíbulo alto, los corredores, las alcobas privadas y el estudio que ocupó el maestro durante 40 años, son también salas de exposición, que se recorren con curiosidad creciente, siguiendo las distintas etapas de un pintor de gran vitalidad y definitiva coherencia.

 

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