Periodismo gráfico

Círculo de Periodistas de Bogotá

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La foto periodística, un arte moderno

Después de cinco años como prisionero en los campos de concentración de Vietnam del Norte, el teniente Roberto Sirm regresa a los brazos de su familia en California.  (Sal Veder, 1973)Cambio de generación y de partido en la presidencia de Estados Unidos. Eisenhower aconseja a John F. Kennedy tras el fracaso de Bahía Cochinos.
(Paul Bathis 1961).
Tragedia en la playa: unos segundos antes, el bebé de esta pareja jugaba en la arena. Una ola lo desaparece para siempre. (Jack Gaunt, 1954).Ni un bombardeo, ni un accidente; los dos aviones estuvieron a dos metros de distancia en una revista aérea en OaMand (EE.UU), pero no ocurrió nada.
(Bill Croch, 1949).La despedida de una superestrella, Babe Ruth. El estadio le rinde tributo. Un fotógrafo se ubica en el único lugar que nadie pensó y logra esta gráfica legendaria.  (Nat Fein, 1948).Lluvia.  (Hernando Medina, 1974)Cuando las colegialas caen.  (carlos Caicedo).Son tiempos de optimismo y la foto lo refleja. Ha sido tomada en el día del Carnaval Chino en Washington. Es la foto que mayor número de cartas suscitó a los lectores de Washington Daily News.
(billi Beall, 1975)una fotografía que se convirtió en símbolo y en estatua; la tomo del monte Iwo Jima, luego de 72 días de batalla sangrienta. (Joe Rosenthal, 1944).Mercado a la orilla del río Atrato en Quibdó, Chocó. (Nereo).Indígena de la Guajira en Riohacha.
(Nereo).Indiferente al gran mivimiento, las aguas del río sirven para la limpieza de los utensilios domésticos de los vendedores del Muelle en Barranca, en la época de los barcos de rueda. (Nereo).La loca de las gallnas.
(Carlos Caicedo).El Héroe vuelve a casa: se trata del Coronel Robert Moore, quien, lugo de luchar contra Rommel, esta de nuevo con su familia en su pequeña Villa Natal.
(Earl Bunker, 1943).El camión esta a punto e caer al abismo en California; alguen que pasa logra rescatar a los dos ocupantes de la cabina segundos antes de que el vehículo se precipite al vacío. Otro chofer tona la instantánea con una Kodak Brownie.
(Virginia Schau, 1953).Alfonso Angel H.Lelio Pinzón Olarte.

Texto de José Salgar.

En esta reunión de gentes del oficio que buscan nuevos horizontes para su trabajo, trataré de mostrar el periodismo fotográfico como una de las bellas artes del presente y el futuro.

Atrás queda el pasado del gremio meritorio y esforzado que se ha abierto campo con dificultad, en medio de la rutina de registrar atropelladamente un suceso tras otro. Es una historia con profesionales brillantes y con multitud de destellos que están impresos en periódicos y revistas. Pero ha sido un trabajo rudo e incomprendido, sin la sublimación que suele darse a las bellas artes.

Al fotógrafo se le ha mantenido en un segundo plano frente a otras expresiones artísticas. Aun más, el fotógrafo de prensa ha llegado a ser hostilizado, se le dificulta el acceso a los sitios de la noticia porque se da preferencia al enjambre de cámaras de televisión o de micrófonos y grabadoras de los reporteros radiales. Y en los mismos periódicos es frecuente la abundancia de material escrito de baja calidad mientras se mezquina el espacio para las buenas fotografías. Poco a poco ha ido perdiendo vigencia aquella norma periodística de que una buena foto vale más que mil palabras.

Hay que dar un vuelco para revaluar la profesión de fotógrafo de prensa y aumentar su relieve como una rama de amplias proyecciones dentro del arte moderno.

La televisión y la prensa

A favor de ese vuelco está la evolución de los medios electrónicos en las comunidades, después de que sobrevino la paz en la guerra fría entre televisión y prensa.

La televisión ha dejado de ser una amenaza para periódicos y revistas. Hubo una época de peligro, cuando miles de impresos dejaron de publicarse en todo el mundo y vino el auge de los camarógrafos de la televisión en un intento de monopolizar la imagen de la actualidad. Se pensaba que ante la cobertura de un hecho con pleno color y movimiento perdía importancia la fotografía estática en un periódico. Ahora se acepta que la imagen de la televisión produce impacto inmediato, pero se la lleva el viento, mientras que la foto impresa en millares o millones de copias tiene más vigencia como documento de la historia de cada día.

Se vive hoy una coexistencia pacífica entre los medios, que encontraron la forma de dividir sus responsabilidades de servicio a la opinión pública, complementándose en vez de destruirse.

La televisión y la radio tienen el papel de testigos inmediatos y a su cargo el colocar al público en el epicentro de la noticia y hacerlo vivir todas las sensaciones del momento.

Los periódicos, las revistas y el libro han encontrado nuevos campos para afianzarse y aumentar el número de sus lectores. La misión del impreso ya no es salir velozmente a la calle a contar la última noticia, sino la de presentarla más completa, más explicada y analizada. Además han aumentado las páginas de opinión y de servicios a los lectores para ayudarlos a vivir mejor.

Para esta nueva vida los periódicos cuentan con asombrosos adelantos tecnológicos. La pantalla electrónica ha desplazado a la máquina de escribir. Desaparecieron los sistemas calientes de imprenta y los salones de armada son hoy fríos laboratorios fotográficos y de computación. De cualquier lugar del mundo llegan al instante fotos por radio y se han alcanzado niveles de perfección al imprimir a alta velocidad en color y en blanco y negro.

Está creado, pues, el campo de la técnica para combinarse con el talento de los reporteros gráficos y convertir cada foto periodística en una obra de arte.

En la transición hacia el nuevo periodismo impreso hay todavía muchos vicios por erradicar y errores por corregir. Siguen publicándose demasiadas fotos sin calidad, mal editadas por la rapidez o la falta de criterio. Se abusa de los rostros o las escenas inexpresivos. En estos días encontré en una misma edición tres caras idénticas de un personaje, por la falta de control al rellenar espacios con material de archivo.

Se malbarata en esa forma el papel de imprenta, demasiado costoso por ser traído del exterior pues Colombia no lo produce, en vez de aprovechar mejor el trabajo de los reporteros gráficos.

Color y blanco y negro

Hay que abrirle el ojo en esta nueva vida de la fotografía periodística al uso del color. Creo que se abusa de las fotos en color en los periódicos, al amparo de las facilidades técnicas que permiten un rápido procesamiento.

En mi concepto, el blanco y negro bien empleado permite fotografías de mayor impacto periodístico. En muchos casos, por el mito de preferir una foto cualquiera en color, se desperdician excelentes instantáneas en blanco y negro. No se da campo a ese fascinante trabajo de escudriñar en los negativos en busca del detalle, el gesto, el ángulo, que digan la noticia mejor que mil palabras.El suceso más fotogénico de los últimos días fue la explosión en México. De todas las fotos que ví, la mejor fue una del rescate de dos niños quemados. Esa foto en blanco y negro refleja más la intensidad y el dolor de la tragedia que las demás, así tengan en el fondo llamaradas de color.

A la hora en que editores de periódicos, escuelas de comunicación y trabajadores de la reportería gráfica emprendan la tarea revaluadora de la foto periodística, debe tenerse en cuenta la necesidad de una mayor capacitación, tanto de los actuales como de los nuevos profesionales.

Las facultades hasta ahora no han organizado cursos de alta técnica para formar reporteros gráficos. Dan apenas una enseñanza rudimentaria. Además no es aconsejable ilusionar a estudiantes con este oficio, pues los puestos de que dispone la industria editorial son escasos y en su mayoría están ocupados por un excelente equipo humano formado dentro de las mismas empresas.

Puede pensarse en una selección de estudiantes de periodismo para que adelanten especialización, y en fomentar cursos de actualización como este para el personal ligado laboralmente a la prensa. Se necesita crear expertos editores gráficos, técnicos en los nuevos recursos, analistas que exploren el fondo de los hechos de actualidad para condensarlos en una gran foto.

Tomar fotografías y copiarlas lo hace cualquiera. Pero la coordinación del ojo, el cerebro y el obturador requieren talento, disciplina y preparación especiales en un verdadero profesional. La reportería gráfica debe ser un oficio más intelectual que manual.

Por su parte, las empresas periodísticas tendrán que modificar sus sistemas para aprovechar mejor el trabajo de los fotógrafos. El ideal es que cada foto para publicar sea el fruto de una selección en que los reporteros gráficos intervengan directamente, sin dejar que ese trabajo lo hagan únicamente los laboratoristas o los editores. Deben desterrarse las fotos de relleno y el abuso de las gráficas de archivo. Hay que extremar la precisión en las leyendas de las fotografías, que en muchos casos salen erradas porque las redactan personas diferentes a quien captó la escena.
Y habrá que hacer en los periódicos un replanteamiento de las prioridades de espacios. Utilizar más y mejor la fotografía como síntesis visual de las grandes noticias y complemento del periodismo de profundidad. Que los jefes de redacción se tomen el trabajo de suprimir mil palabras que resulten inútiles ante una foto que las reemplace.

Entraremos así a una nueva vida de la reportería gráfica para colocarla en el lugar que le corresponde dentro del arte moderno.

 

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