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De Cóndores y Sirenas - Memorias de un Aventurero Ilustrado

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DESCRIPCIÓN
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Mauricio Obregón, paradigma de aventureros iniciados, con una colosal disposición a medírsele con rigor y sin prejuicios a la reconstrucción de aventuras míticas y periplos inimaginables que le antecedieron en la historia "desde los argonautas hasta los cosmonautas", consignó muchas de sus experiencias en la columna periodística que con el nombre de este libro mantuvo muchos años en el diario El Tiempo de Bogotá. Esta selección de las notas acentuadamente más autobiográficas, nos acerca al hombre detrás del viajero, revelando poco a poco el perfil concreto del autor y la semblanza de un admirable ser humano. Este libro aspira a ser un homeaje del editor a este historiador, maestro, diplomático, ingeniero, piloto y marino que asumió la vida como una respuesta frontal y creativa a su devenir.

En la columna periodística "De cóndores y Sirenas", que a lo largo de medio siglo publicó Mauricio Obregón en el diario El Tiempo, fueron consignadas anécdotas, comentarios y experiencias vividas por el autor. Luego de su muerte Javier, su hijo, retomó el material, organizado cronológicamente y editó este libro que aparece complementado con fotografías alusivas a los momentos descritos. La selección de artículos acerca al lector al hombre, detrás del viajero.

—Redacción en Dairio La República
Febrero 18 de 2004

Este libro recoge una selección de notas acentuadamente más biográficas, nos acerca al hombre detrás del viajero en su propia percepción. Su lectura nos corrobora la imagen que teníamos de Obregón: un "nauta" en el sentido clásico de la palabra, un hombre que viajaba con la mente y con el cuerpo, provisto de un radar interior y una antena sensible que lo sintonizaban con el mundo y cuanto en él acontecía. Con su vitalidad incorregible, Mauricio Obregón se apropiaba a cada paso del mundo. Este libro aspira ser un homenaje del editor a este historiador y maestro, diplomático e ingeniero, piloto y marino, que asumió la vida como una respuesta frontal y creativa a su imparable devenir.

—Redacción en Anaquel de la tarde
Febrero 22 de 2004

No es frecuente encontrarse con personajes como Mauricio Obregón (Bogotá 1921-1998). Los fragmentos de su vida, recogidos en el libro De cóndores y sirenas (Villegas Editores, 2004), título de la columna que escribió durante años en el Tiempo, bastan para reconocer al aventurero desinteresado y al intelectual de inmensa curiosidad científica y humanística que fue este heredero del Renacimiento, metido de contrabando en pleno siglo XX. Este "loco", shakespearianamente metódico, creó empresas y universidades, dictó cientos de conferencias en tres y cuatro idiomas y le dio la vuelta al mundo, volando o navegando, obsesionado por la historia de los descubrimientos. Obregón debió de haber pasado más de la mitad de su vida en el mar y en el aire. La fascinación que producen estas notas, que se leen como un libro de aventuras y se recuerdan como las glosas autobiográficas de un hombre de curiosidad sin límites, no es otra que la fascinación del saber y la transhumancia, opuestas a la limitación de las "especializaciones" y al sedentarismo provinciano. Historiador, oceanógrafo, aviador, empresario, diplomático, catedrático, periodista, políglota, el "nauta" impenitente que había en Mauricio Obregón, daba la vuelta al mundo por el placer del conocimiento y, creo, por la necesidad casi compulsiva de seguir viajando. Iba de país en país, "como un perseguido de cerca". Parecía incapaz de quedarse quieto, aunque el quedarse quieto fundara con otros ilustres contemporáneos una universidad (los andes) un museo (el naval de Cartagena), presidiera la Federación Aeronáutica Internacional o se sentara en la delegación colombiana en la OEA. Quedarse quieto era manera de seguir viajando. Homérico y quimérico, Obregón pertenecía a esa rara especie humana que juega y aprende, aprende y enseña lo que aprende, que viaja y cartografía, que regresa a tierra y regresa en poco tiempo a los desafíos de una misma, renovada aventura: volar, navegar, aprender. Homo sapiens y homo ludens. Homérico: la colosal fantasía de vivir entre hombres y dioses. Quimérico: no abandonar jamás la nave de los sueños, que a menudo conducen a ninguna parte pero basta haberlos tenido para sentirse pleno. No sé cómo era el personaje, a quién solo vi de lejos, pero si la persona se parece a sus acciones. Obregón debió de ser un personaje apasionante y seductor, magnético, socarrón, irónico, escéptico e incluso apabullante. Era un gran burgués, heredero de empresas familiares, pero uno de los últimos burgueses capaces de jugarse la vida en las incertidumbres de un viaje hacia el conocimiento, ahora que los burgueses se juegan la vida entre la soberbia y la ignorancia, la bolsa y la especulación económica. De cóndores y sirenas evoca a los Andes y Grecia. Evoca al ave que pintara magistralmente, una y otra vez, su primo Alejandro. Evoca a la épica antigua, donde nació el pensamiento de Occidente. Andino y caribeño, fue fluida, naturalmente universal, quizá a sabiendas de que la América de los descubrimientos fundó a la Europa de los siglos XV y XVI. Ya lo sostuvo en su Biografía del Caribe otro colombiano ejemplar del siglo XX: Germán Arciniegas. Memorias de un aventurero ilustrado es el justo subtítulo de estas "memorias" ordenadas con fragmentos de vida y obras. Aventurero ilustrado: esto define al personaje.

—Oscar Collazos en Diario El Tiempo
Febrero 26 de 2004

El nuevo libro de la colección dorada de Villegas Editores, dedicado al historiador y maestro, diplomático e ingeniero, piloto y marino, Mauricio Obregón, quien mantuviera durante 50 años en el diario el Tiempo, la columna De cóndores y sirenas. No es ni más ni menos que un homenaje del editor Benjamín Villegas a la vida y obras de este "aventurero ilustrado", como el mismo lo denomina. En esta nota, donde queremos destacar el trabajo de tan ilustre colombiano, nada más pertinente que las palabras del mismo editor. "Paradigma" de aventureros iniciados, que se le medía sin prejuicios a la reconstrucción rigurosa de aventuras míticas y periplos fabulosos que le habían antecedido en la historia - desde los argonautas hasta los cosmonautas-, Mauricio Obregón nació viajero. De alguna forma, que podríamos llamar premonitoria, Mauricio Obregón había preparado este libro antes de morir. Su hijo Javier encontró las columnas periodísticas organizadas cronológicamente, acompañadas incluso de fotografías alusivas a los momentos descritos. Y no pensamos que sea sencillamente coincidencial que les haya escrito un primer capítulo, a manera de prólogo, titulado "Amanecer" y un último, a manera de epílogo, "Noche", donde imagina su propia muerte. La selección de sus artículos de tono más autobiográfico, que este libro recoge, nos acerca al hombre detrás de ese viajero. Su lectura confirma la imagen que Colombia tiene de él: un extraordinario ser humano, un individuo fuera de lo común, que se desplazaba con la mente y con el cuerpo, provisto de un radar interior y de la antena de su sensibilidad que lo sintoniza con el mundo y cuanto en él acontecía.

—Redacción en Agenda Universidad Jorge Tadeo Lozano
Marzo 04 de 2004

DETALLES
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  • 2004
  • Español
  • 0.5 kgs
  • 384 páginas
  • 14 x 21 cms
  • 9588160510 

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CREDITOS
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Mauricio Obregón