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El Terremoto de San Salvador - Narración de un Superviviente

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DESCRIPCIÓN
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Sin duda una primicia para muchos, este relato que el escritor colombiano Porfirio Barba Jacob escribiera a raíz de su dantesca experiencia durante el sismo de 1917 en la capital salvadoreña, cobra de nuevo vigencia. El poeta lo inició "cuando aún duraba el terror", según sus palabras, y, como buen intérprete de la realidad, articuló las facetas del suceso en un conmovedor reportaje. Germán Arciniegas, en una nota reproducida en esta edición, afirma que el relato "como estampa de su época es una obra maestra". Y el escritor salvadoreño David Escobar Galindo señala que la catástrofe no tiene "espejo más elocuente que la prosa encendida de aquel vagabundo genial". Ahora que sismos de violencia inusual han arrasado de nuevo a este país, esta edición es un tributo a la dignidad y temple de sus gentes y un gesto concreto de solidaridad. Con el apoyo de Quebecor Impreandes y Zetta Comunicadores y la generosa renuncia de los libreros a su comisión de ventas, el recaudo obtenido por la venta del libro en Colombia será donado a las tareas de reconstrucción en El Salvador.

Ayer como hoy, San Salvador padece cíclicamente terremotos que asolan su volcánica geografía (uno en 1917 y otro en el 2001). Un poeta alucinado sufrió el primero, en sus errabundos peregrinajes por Centroamérica. Se llamaba Pofirio Barba Jacob, había nacido en Santa Rosas de Osos, Antioquia. Ahora Benjamín Villegas ha reeditado su alucinante crónica de esa tragedia, acompañada pr estremecedoras fotografías. Con razón Germán Arciniegas la llamó una obra maestra.

—Redacción en Revista Avianca
Enero 21 de 2000

En 1917 Porfirio Barba Jacob, el poeta colombiano, escribió su crónica "El terremoto de San Salvador", a partir de la dantesca experiencia personal que tuvo que vivir durante el sismo de ese año en la capital salvadoreña, donde trabaja como periodista. Hoy, cuando el horror de la catástrofe ha regresado a El Salvador, esta impecable narración echa mano de toda su fuerza y emotividad, y palabra tras palabra revive momentos universales y atemporales de cuando la naturaleza demuestra su poder, pero a la vez se transforma en una oportunidad de ofrecer nuevas esperanzas a un país hoy adolorido y empobrecido por tan doloroso hechos. Hoy Villegas Editores, con el apoyo de Quebecor impreandes y Zetta comunicadores, publican una nueva edición de eta crónica, con el fin de ayudar a la reconstrucción del país centroamericano. Gracias a la generosa renuncia que los libreros hicieron de su comisión de venta, todos los recaudos que se hagan por la venta de este serán entregados a la embajada de El Salvador en Colombia, donación destinada a respaldar la reconstrucción de la comunidad de San Juan de Buenavista, en El Salvador, luego de su destrucción durante los recientes sismos.

—Redacción en Revista Aces
Mayo 20 de 2001

Si se quisiera calificar físicamente al poeta Porfirio Barba-Jacob con una expresión del sarcasmo francés, se podría decir que él no fue un hombre consentido por la naturaleza. El bardo colombiano tenía una figura esmirriada y encorvada y un rostro equinoide, que para nada mejoraban sus faltas frecuentes de sobriedad y unas costumbres a veces desviadas de la ortodoxia social. La sexualidad del poeta no era para aquellos tiempos propiamente recatada, como tampoco sus hábitos de consumo inclinados con frecuencia al uso de yerbas malditas y caldos alcohólicos alienantes. Pero unidas a ese desarreglo en las costumbres, el antioqueño poseía enormes facultades literarias, especialmente poéticas. Su poesía llegaba al alma y al corazón de la gente, y los lectores la sentían y recitaban emocionadamente. Yo, que pertenezco a la generación que aprendió a gustar de la poesía leyendo a Barba, anhelaba a veces un destino literario como el suyo, capaz de trastornar a los lectores con esa poderosa y envolvente lírica. Aunque ahora menos que antes, Barba Jacob sigue siendo un poeta popular en el que muchos compatriotas todavía identifican la más auténtica alma lírica nacional. Nostalgia, dolor, hastío, lujuria, desesperación y refugio en la naturaleza y en Dios, fueron los distintos mojones de su territorio poético, territorio estelar de la poética nacional. De talento polifacético y ánimo recursivo, el hombre cultivó muchos géneros literarios. Desde un folleto biográfico sobre el insurgente mexicano Pancho Villa hasta un ensayo predicando la validez de la novelística del francés Alejandro Dumas, pasando por artículos que escribió y fundó en distintos lugares, Barba-Jacob se ganó el pan escribiendo profusamente sobre temas variados. En su peregrinar por América Central, estando en el Salvador, le tocó al andariego literato sufrir en carne propia el terremoto de 1917. Ese movimiento telúrico, que fue acompañado del estallido de un volcán, tuvo condiciones dramáticas y produjo daños irreparables. Una vez pasado el efecto del sismo, Ricardo Arenales-que así se hacía llamar el escritor en esa época- se puso a describir las destrucciones del hecho y sus efectos devastadores en el espíritu de los salvadoreños. La narración, de alta calidad literaria, está impregnada de la emoción y el dramatismo con que se sintió afectado el aterrado observador. Salvo las publicaciones salvadoreñas y un libro que pareció en Medellín como volumen IV del Pensamiento vivo antioqueño, no se había editado para el publico mayor El terremoto de San Salvador, narración de un superviviente, de Ricardo Arenales. Ahora lo hace Benjamín Villegas como parte de su nueva colección literaria, en una esmerada edición que incluye fotografías de excelente factura.

—Lázaro Mejía en
Mayo 15 de 2001

DETALLES
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  • 2001 
  • Español 
  • 0.5 kgs
  • 244 páginas 
  • 14 x 21 cms
  • 9789589393987

INFORMACIÓN DE ENVÍO
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CREDITOS
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Porfirio Barba Jacob