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Hablamientos y Pensadurías

$39,000.00

DESCRIPCIÓN
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En el texto de Hablamientos y pensadurías hay, como en el título, una constante tergiversación de recuerdos e imaginaciones, de cosas vividas y de cosas soñadas que al cabo de los años vienen a confundirse hasta el punto de que, para el hombre común que soy yo, los recuerdos son sedimentos de la imaginación y ésta es el color, el sabor, el regusto y la música de los recuerdos. No se trata, técnica o literariamente, de memorias o de diarios. Soy demasiado indisciplinado para llevar puntualmente los últimos, y muy desordenado como para escribir fiel y documentalmente las primeras.

Este libro es el registro ocasional de lo que recuerdo, o sueño, o pienso, o imagino, y se me ocurre de pronto sin ilación y sin plan preconcebido, a la manera de los músicos cuando improvisan en el piano por pasar el tiempo, o de los pintores cuando manchan telas para soltar la mano, o de los niños cuando saltan a la cuerda para no aburrirse.

Para decirlo de una vez por todas, es el discurrir intelectual del hombre tal como suele pensar e imaginar, sentir, recordar, cuando no se propone nada en concreto y determinado sino que "echa globosó; al caminar sin rumbo fijo por la calle o al sentarse a fumar un cigarrillo el espíritu, el yo íntimo, se le fuga por la tangente.

Con motivo del aniversario del insigne escritor Eduardo Caballero Calderón, Villegas Editores incluye en su colección Memorias, la obra menos difundida de Caballero Calderón Hablamientos y Pensadurías, cuya modesta publicación de 1979, en la práctica, la dejo inédita. La obra contiene textos íntimos del escritor que discurre por los nutridos temas que motivaron su lúcida existencia: la evocación del intelectual que escribió con vigor crítico sobre la actualidad política y cultural de la nación, en los principales diarios de país: El Tiempo y El Espectador. Las crónicas del estudiante y el diplomático que paseó su imaginación por las metrópolis de Europa y Sudamérica. La memoria del ensayista que veneraba y bebía en las fuentes inefables de Marcel Proust, Cervantes y Joyce. Las ocurrencias del novelista que seguía las pautas creadores de Pérez Galdós y Balzac para diseñar ambientes y personajes. Así es Hablamientos y Pensadurías: un legado de emociones, experiencias y reflexiones, en las que el autor proyecta el temperamento de un intelectual sosegado, que mantiene alerta sus cinco sentidos, siempre a la caza de motivos y de imágenes; los mismos que nutren a sus novelas y sustentan a sus libros de ensayo.

—Roberto Vélez en Diario La Patria
Mayo 25 de 2003

Una columna te chupa la sangre, te envenena la mente, te distrae en la rabia de lo cotidiano, te saca del ensueño de la creación literaria y te hunde en el mundo inmediato, sucio y tormentoso de lo que está pasando: la política, las balas, las amenazas, los chantajes morales, la corrupción, los insultos.. Sin tregua, sin misericordia, el periodismo te muele, la terca realidad da un golpe de estado en la cabeza y se toma de asalto todos los territorios de la fantasía. Así lo dice Eduardo Caballero que padeció el doble oficio de tener que escribir columnas para poder vivir mientras escribía lo que más le importaba: sus novelas. En un libro recientemente rescatado por Villegas Hablamientos y Pensadurías, dice lo que sigue: "Si el escritor se deja tentar por la actualidad, si se evade de su tiempo y su mundo imaginario está perdido. Muchas veces me ha pasado, en pleno trance de escribir una novela. Si la lectura a saltos del periódico me sacaba de quicio y me tiraba violentamente hacia fuera, hacia la realidad presente, ya no podía seguir escribiendo". La angustia de la mística le recuerda lo que les ocurre a los escritores: "También estos siente algo parecido cuando por razones de oficio tienen que exiliarse de su mundo imaginario para aflorar en el periódico y discurrir sobre asuntos del acontecer cotidiano. En ambos casos se trata del desgarramiento que produce en el místico y en el escritor el salto brusco de un estado de introversión a otro de extraversión cuya consecuencia, deplorable tanto para el místico como para el escritor, es lo que Santa Teresa llamaba la sequedad espiritual y yo llamo la esterilidad literaria".

—Héctor Abad Faciolince en Revista Semana
Junio 09 de 2003

En este libro de memorias se halla el verdadero autor que aprendió el arte literario en sus autores franceses y españoles y en particular en el Quijote. En este último cobra sentido pensar que se trata de uno de nuestros grandes quijotes que ratifican el hecho de soñar ahora y siempre como la condición necesaria para el país. Los escritores permanecen vivos porque alguien los lee. Y siempre hay alguien que nos recuerda ese deber.

—Redacción en Revista Diners
Septiembre 01 de 2003

DETALLES
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  • 2003 
  • Español 
  • 1 kgs
  • 480 páginas 
  • 14 x 21 cms
  • 9789588160368

INFORMACIÓN DE ENVÍO
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CREDITOS
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Eduardo Caballero Calderón Presentación de Benjamín Villegas