
Toro Humor
Como en sus creaciones anteriores, la frescura y originalidad de esta nueva colección de dibujos de Betto -caricaturas, en realidad- también nos cautiva desde la primera página. El motivo escogido en esta ocasión son los protagonistas de la “fiesta brava”: el toro y el torero. Aunque Alberto Martínez, el ciudadano, no es un aficionado taurino, Betto, el artista, sí lo es. Entre otras cosas reconoce y admira la dimensión eminentemente plástica del espectáculo, sus ritos, sus indumentarias y sus suertes. Sabe también que se trata de una herencia cultural muy arraigada y que desde la antigüedad el toro ha sido objeto central de cultos religiosos y motivo inagotable de inspiración para poetas, artistas y músicos.
En este sentido, así como la arena es el lugar de encuentro entre el toro y el torero, este libro de Betto es entonces un punto de encuentro entre taurinos y no taurinos. Sus finos y agudos trazos no intentan ser una diatriba contra la fiesta. Semejan así una vuelta al ruedo en 124 dibujos, con un toro que sale en hombros por la puerta grande. Porque en las imágenes de Betto, como en toda buena caricatura, los protagonistas nunca mueren.
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