
Débora Arango
Proyectada por su integridad plástica y humana, Débora Arango, una pintora a carta cabal, que había sido pupila de Pedro Nel Gómez y Eladio Vélez, logró como los grandes superar a sus maestros y anticiparse a su época. El arte duro, brutal y profundamente humano de cada trabajo suyo no sólo fue incomprensible para la década de los años cuarenta sino, además, rechazado y condenado.
Fue así como una obra creada en un ambiente que no le fue propicio debió conformarse con el retiro voluntario de su autora y permanecer en el exilio de una casa de Envigado durante más de 30 años, señala en la presentación del libro Tulio Rabinovich, director del Museo de Arte Moderno de Medellín en el momento de su publicación. Por fortuna para el arte colombiano, esta es una historia pasada. Hace mucho que la autencidad y la calidad de su trabajo plástico han dejado de ser motivo de debate, y la figura de Débora Arango ha pasado a inscribirse por derecho propio entre la lista de los artistas colombianos más importantes del siglo XX.
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