
El Año que Viene Vuelvo
En los últimos días de diciembre, apenas ha pasado la Navidad, comienzan a aparecer en las aldeas, pueblos y veredas de todo el territorio de Colombia, los tradicionales "añoviejos": imaginativos y graciosos muñecos de trapo "tiesos o desgonzados", a los que la tradición popular endilga el año que va a terminar y, de paso, todos sus masculinos. Elaborados a mano, ataviados con ropa de desecho y rellenos con materiales fácilmente inflamables, estos ingeniosos muñecos representan a personajes de la vida pública y tienen como destino final la pita que con ellos se enciende a la medianoche del 31 de diciembre, en medio de nostalgias y esperanzas.
Si bien cada región del país despide el año de manera diferente, todos los muñecos tienen un mismo significado y en todas ellos afrontan un destino común.
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